Robando en el país de las maravillas (capítulo gasolineras)

Hace un par de semanas se dio a conocer un video en mi ciudad natal, donde un ciudadano decide llevar su propio contenedor para medir la gasolina que compraba. Solo comprobó lo que todos sabemos. La máquina le sirvió 17 litros pero le cobró los 20:

https://www.youtube.com/watch?v=Bm3p8rcg7Fw

Ramiro Padilla Atando/ A los Cuatro Vientos

De allí se armó una página en el facebook alentando a denunciar a aquellas gasolineras que robaran, aunque también anunciando que gasolineras vendían lo justo. Al momento de escribir este artículo tenía ya más de trece mil seguidores:

https://www.facebook.com/gasolinerasratasensenada

No solo tenemos gasolina cara y mala, encima nos roban. Este es un aspecto cultural que debemos superar los mexicanos. El aceptar que la corrupción está allí y que no se va a acabar.

PULPO CORRUPCIONEso es lo que nos han hecho creer. Y sin lugar a dudas, la corrupción se combate con actos como este. Anunciando y denunciando. Dejando de consumir donde roban. Obligándolos a cerrar. Los pobres empresarios gasolineros dicen que no es posible, que ellos calibran las mangueras ¡cada año! Que la Profeco es incorruptible, que a chuchita la bolsearon y que santa clós existe.

Pero tener vergüenza no es un tema relevante en México. Si no pregúntenle a cualquier político que se ha hecho híper rico de los robos al erario.

Movimientos ciudadanos como este deberían de hacerse a nivel nacional. Acciones coordinadas y efectivas. No se necesitan grandes multitudes. Aun estamos en pañales en las acciones coordinadas. Por lo regular (creo yo por nuestra deficiente formación académica y en otros sentidos) todo intento de organizar algo termina en pleito. Que si fulano se quiere hacer el protagonista y que fui pero todos quieren ser jefes. La desconfianza típica del mexicano común ante todo lo que huela a poder ocasiona que la impunidad siga rampante.

egoEs entonces que aunque no me gusta mucho hablar de superación personal, un tema que quedaría ad hoc para esto que escribo sería la domesticación del ego. Cuando dejemos el ego en casa y entendamos que hombro con hombro avanzamos más habremos dado un gigantesco paso adelante.

El caso de las gasolineras es ilustrativo pero no único. Lo hemos aceptado siempre. Sabemos que el señor de la tiendita nos roba con los kilos de azúcar, que el proveedor de internet cobra una fortuna por un servicio chafa, que los tipos del gas ordeñan los tanques y así nos podemos ir hasta el infinito.

Cuando digamos ya basta y empecemos a boicotear a todos esos negocios que nos roban entonces sentaremos un precedente. Y la Profeco no tendrá más remedio que hacer su trabajo. Que nosotros les pagamos a esos tipos de nuestros impuestos. No nada más a ellos, a toda la gigantesca clase parasitaria que nos mal gobierna.

Un ciudadano les puso un cuatro a varias gasolineras. Ahora nosotros como ciudadanos pongámosle un cuatro a los demás. A ver quien se cansa primero. Nuestros hijos lo merecen.

ramiro padilla A*Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para para los suplementos culturales Palabra del Vigía, Identidad del Mexicano y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Sinembargo, Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de orange y Péndulo de Chiapas.