Los niños indígenas y el refinado arte de denunciar

Vamos por partes. Ser indígena es malo en México. Muy malo. Y si eres niño peor. Lo más bajo en la escala social. Este racismo sin racismo que vivimos en nuestro país. Y encima tenemos policías de origen troglodita. Faltos de imaginación. Lo que hoy pasó en Acapulco es una muestra de la estupidez rampante de todos los organismos de gobierno. De qué sirve que establezcan comisiones por los derechos de los pueblos indígenas (creando una discriminación positiva, porque al llamarles indígenas automáticamente los califican como sub humanos) las comisiones de derechos humanos y todos estos bueyes que salen un día sí y otro también dando declaraciones rimbombantes pero vacías de contenido.

Ramiro Padilla Atondo/ A los Cuatro Vientos

¿De qué chingados nos sirven? Si solo sirven para crear burocracia, empleos bien pagados, secretarias, choferes y una oportunidad de vivir “como si trabajaran”. Y en el otro extremo la capacitación excelente de los policías. ¿Dónde está el sentido común? Quizá este sea el ejemplo más claro de la era que vivimos. Una gran corporación “Soriana”, proclive a trabajar con el gobierno en asuntos electorales, cuyos empleados llaman a la policía por una botella de agua. ¡Gran cosa! Y estos idiotas que responden arrestándola como si hubiese matado a alguien.

Cuatro policías se aprecian en la foto custodiando a tan peligroso delincuente. ¡No se vaya a escapar!

http://www.proyectodiez.mx/2014/02/21/detienen-policias-de-acapulco-a-nina-por-robarse-una-botella-de-agua/40240

Y el empleado o los empleados que la denunciaron, ya pueden dormir tranquilos. Cumplieron con su deber. ¿Cuánto cuesta una botella de agua? No tienen esos idiotas el sentido común, como para pagársela. ¿O en verdad se la robaría?

No me jodan. Este es nuestro México, el México donde detienen a un multi asesino y ni siquiera lo esposan, pero a un niño indígena lo maltratan y lo humillan cada que hay oportunidad. Este tipo de casos se multiplican o quien no se acuerda del niño indígena humillado en Tabasco, al que le prometieron becas y hasta una papelería, o la regidora que los acusó de ser una plaga.

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Niña indígena detenida por robar una botella de agua en un supermercado de Acapulco. Cuatro policías participan en el operativo para su detención. Los hechos causan indignación en las redes sociales.

A todos nos debería dar vergüenza. A mí me da y mucha. Es de esas veces que me pregunto si como humanos tenemos esperanza. ¿En verdad ninguno de los policías hizo un esfuerzo razonable por entender a la niña, su contexto, si hablaba español, o si por pura y  llana casualidad tenía sed?

El futuro nos alcanzó. Ahora ya puedes ir a la cárcel por tomar agua. ¿No dice el dicho que el agua no se le niega a nadie? Ojalá podamos saber el nombre del que denunció a esta niña. Sería bueno. Para darle su premio.

Y en cuanto a la denuncia, es como la carabina de ambrosio. Te remuevo un tiempo hasta que se calmen las aguas y luego vuelves a tu puesto. Porque así somos. Agachados. Y si la niña algún día leyera esta nota, de lo más profundo de mi corazón le pido perdón. No todos somos así. Todos los seres humanos somos igual de valiosos. Menos los policías de Acapulco. Que animales.

ramiro p a*Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para para los suplementos culturales Palabra del Vigía, Identidad del Mexicano y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Sinembargo, Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de orange y Péndulo de Chiapas.