La educación humanística en la academia

El auge de la técnica y la tecnología obliga a muchos investigadores de la educación a revisar la importancia que tiene el Ser en los nuevos procesos de formación escolar en todos los niveles para intentar explicarse.

Edinson Pedroza Doria* / Observatorio Académico Universitario

Y es que las cosas no funcionan como debería ser ya que cada vez se acrecienta el desequilibrio entre una sociedad preparada cognoscitivamente, pero ignorante de elementos ético y moral básicos.

No tratamos de demeritar la tendencia tecnologizante que subyace en todas las actividades humanas, sino al abuso en el uso de ésta; tampoco negar sus aportes ni desconocer su importancia.

Pero ¿Qué importancia puede tener la formación humanística en una sociedad donde el utilitarismo del conocimiento es la panacea para salir del anonimato y poseer poder económico y financiero? ¿Es aceptable que la sociedad se haya quedado rezagada en el estudio crítico de las problemáticas sociales por embarcarse en una carrera voraz mercantilista y materialista transvasada por las tecnologías? No, tal vez no. ¿Pero a costa de qué esa tendencia?

Hoy, grandes construcciones de edificios, avenidas y represas que desvían ríos consolidan la cultura del cemento y el acero. Empresas nacionales y multinacionales a través de concesiones mineras, degradan la tierra para arrancarles sus riquezas sin impórtales un pito las consecuencias que puedan haber.

Empresas de la salud creadas para lucrarse aceleradamente, irrespetando la vida de los pobres. A eso le llaman progreso y desarrollo. Es más importante un gran edificio que la construcción de parques con canchas, lagos y alamedas que oxigenen las ciudades. El nivel de vida de los asociados no da frutos económicos, sino pérdidas; por tanto, no vale la pena invertir en ello.

Igualmente, los parques naturales y los bosques son talados sin que haya políticas sólidas e inviolables de re-forestación que obliguen a los depredares a recuperarlos. Pero, ¿Tendrá nuestro sistema educativo un alto grado de culpabilidad cuando no existen unas políticas de Estado que prescriban la formación humanística como eje esencial en la educación de niños y jóvenes? ¿Y si existen, por qué tanto profesional sin sensibilidad humana, ética y estética hacia el hombre y la naturaleza?

TECNOLOGIA HUMANISMO

Es bueno precisar que muchos profesionales, formados en sus áreas disciplinares con lujos de detalles, pero mal formados en elementales principios cristianos y humanos, olvidados de su responsabilidad social, moral, espiritual y ética, salen al mercado laboral con la idea de llenarse los bolsillos en el menor tiempo posible sin importarles sus semejantes.

La poca importancia en la formación humanística en escuelas y universidades de la sociedad capitalista globalizada imposibilita que exista un verdadero espíritu humanitario. Se han coartado las ideas y las prácticas humanitarias por mucho que se hable de ellas.

En estos tiempos de dinero fácil y corrupción para algunos, estudiar la ciencias humanas, que no producen dividendos económicos, es cuestión de anquilosamiento ante los avances de la técnica y la tecnología, las cuales le han permitido al hombre llegar a donde se encuentra actualmente

Sin embargo, ¿dónde quedan los principios altruistas de la especie humana por el respeto a sus congéneres y a la naturaleza cuando se le da mucha preponderancia al dinero, al desamor, a la guerra y a la violencia?

Hoy, las humanidades resultan poco atractivas, son consideradas un legado arcaico que poco o nada tiene que ver con los dilemas éticos, políticos y sociales de nuestra época.

No ha habido un equilibrio entre el interés puesto a la ciencia, la técnica y la tecnología con el de la educación humanística en la sociedad capitalista, a pesar de que no puede haber desarrollo científico, técnico y tecnológico sin la reflexión crítica y sin el crisol de los principios éticos y morales.

HUMANISMO

En la formación escolar desapareció el estudio de las humanidades y surgió un empobrecimiento del pensamiento y la reflexión. Existe una incongruencia entre el discurso ético y la práctica real del mismo, factores que han permitido la sumisión de los individuos y la manipulación de sus conductas y comportamientos.

En la gran mayoría de los ciudadanos se ha acrecentado el analfabetismo funcional, que ha permeando la cultura y la sociedad en general.

La ética, la estética, la religión, la literatura, la filosofía y la epistemología, entre otras ciencias humanísticas, desaparecieron de la academia para darle paso a la frialdad utilitarista de las máquinas inteligentes y al pensamiento sin criterio. Todo está automatizado, hasta las conversaciones de los amigos.

En fin, debería haber un equilibrio entre la enseñanza de las humanidades con la ciencia, la técnica y la tecnología donde los saberes dialoguen interdisciplinariamente sin olvidar sus perspectivas.

Las artes liberales, como la llaman en algunos países, deben hacerse presentes en los currículos de las carreras técnicas, tecnológicas y profesionales pues las ciencias necesitan las humanidades, y las humanidades no pueden desvincularse de la ciencia.

* Docente de Lengua Castellana y Literatura del Distrito de Cartagena en la Institución Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y de Comunicación oral y escrita de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco-Cartagena.