Dizán Vázquez: por qué mejor no comprender que detestar

El sacerdote Dizán Vázquez, Coordinador de la Comisión Diocesana para la Pastoral de Comunicaciones de la iglesia católica en Chihuahua, salió, por enésima ocasión, a combatir que las uniones homosexuales queden en el ámbito del Estado de Derecho, sin discriminaciones y con apego a la conciencia universal que ha ido cobrando la aceptación de los derechos humanos plenos en todo el planeta. Las prioridades que él ha adoptado distan de agendar los grandes problemas de la sociedad en aras de escudarse en una moralina que dice respetar la dignidad de los homosexuales que aspiran al matrimonio, pero que en esencia la relega con el afán probable de ganar espacios en una sociedad conservadora que a todas luces necesita abrirse, respetando primordialmente a los creyentes de las confesiones cristianas, que como es fácil comprenderlo estadísticamente, reportan el mayor número de homosexualidad que aspiran a tener los espacios jurídicos que las leyes brindan para todos.

Jaime García Chávez/ A los Cuatro Vientos

Pero no tan sólo postula su condena al avance de las uniones gay, sino que también se lanza contra quienes auspician el derecho a la unión, promoviendo en su contra una discriminación sancionable de acuerdo a la legislación penal del estado. Dice que los preconizadores de estas uniones confían en la pérdida de la memoria de la sociedad y que además van dando pasos tácticos, midiendo la respuesta social, con el propósito de lograr sus fines. Me pregunto: ¿quién, que haga política, no actúa de esta manera, incluidos los mismos sacerdotes y la jerarquía católica? Pero dejemos eso. La gravedad está cuando llama a las mayorías -¿dónde están?- que no se pronuncian ni hacen algo para impedirlo. ¿Acaso busca una guerra de ideologías, similar a las de religión que cobraron muchas vidas para no lograr nada?

En el fondo, Dizán Vázquez lo que quiere es que las preferencias sexuales de las personas estén al arbitrio de los otros, de las supuestas mayorías, de los convencionalismos sociales hipócritas, de la misma manera que las “mayorías” hitlerianas hicieron lo que se les dijo precisamente contra homosexuales, comunistas, liberales, socialdemócratas, católicos disidentes con el totalitarismo, gitanos y judíos. Renuente a reconocer las mejores enseñanzas del liberalismo, se convierte en el inquisidor de los homosexuales. Este liberalismo entiende la necesidad de la tolerancia y la convivencia entre los diversos credos de toda índole -particularmente en materia religiosa- y hace de la dignidad y la autonomía de las personas los pilares para orientar la propia vida sexual, que no depende de nadie más, así sea un supuesto dios que nos dijo que era pro y contra natura, como aduce el presbítero. Llevado al extremo el argumento, al final cada quien tendrá que encarar el problema de acuerdo a la confesión religiosa que practique, y en este caso al ateo le importará muy poco lo que al respecto se piense por cualquiera de los grandes de la iglesia católica.

sodoma

Cuando se reclama como una necesidad elevar la mira, agendar prioridades y poner la pobreza, el abuso del poder, el modelo económico neoliberal excluyente y productor de menesterosos, el racismo, la misoginia, la depredación de la mujer, la naturaleza del poder político, las posibilidades mismas de salvar a la iglesia católica de su crisis, entre otros puntos, Dizán Vázquez parece que sólo tiene ojos para ver y condenar a quienes lo único que exigen es la posibilidad de que las leyes sancionen sus uniones para beneficios sobradamente acreditados a la luz del Derecho y de una sociedad democrática y respetuosa de hombres y mujeres.

Los mismos tiempos que ha traído el Papa Francisco, y antes que él eminentes teólogos contemporáneos, parecen no refrescar la visión de este sacerdote. Cuando uno lee la reciente Carta Encíclica Lumen fidei palpa el intento de una regeneración -táctica, por cierto- que atiende a los fundamentos y avanza hacia lo esencial. No se queda ni en las sábanas ni en las bragas. Abre la polémica citando a autores como Nietzsche, que algún día declaró la muerte de Dios; a Martin Buber, Juan Jacobo Rousseau, Dostoievski, Holbein, al poeta T. S. Elliot, del cual cita un poema interrogante: “¿Tenéis acaso necesidad de que se os diga que incluso aquellos modestos logros / que os permiten estar orgullosos de una sociedad educada / difícilmente sobrevivirán a la fe que les ha dado sentido?” Para mí esto es abrir el abanico, el debate ecuménico, el reconocimiento de los otros y cerrarle el paso a las hogueras de la historia negra de una iglesia que, a decir verdad -así me lo parece- ya nadie quiere y que de alguna manera ocupa la mente de nuestro clérigo local, máxime cuando este personaje goza de fama como progresista (por ejemplo bendijo la Cruz de Clavos contra el feminicidio), lo que me lleva a la pregunta: ¿cómo estarán los reaccionarios?

La encíclica también está dirigida a los presbíteros, no está de más recordarlo. No por ello creo que se le tenga que hacer la pieza de un pensamiento obligatorio por instrucción directa de quien manda en El Vaticano -supongo que el Papa-, pero sí al menos, inexcusablemente, punto de partida para una nueva reflexión y, si es el caso de Dizán Vázquez, adversario de las uniones homosexuales, al menos recibirla bajo la divisa spinocista: “No lamentar, no reír, no detestar, sino comprender”. Y vaya que Spinoza conocía de la Biblia y es de los grandes que en este mundo nos enseñó a no detestar a nadie. Lamentablemente su voz no ha abrazado a todos.

JAIME-GARCIA-CHAVEZ*Jaime García Chávez. Abogado, político, escritor y periodista chihuahuense. Visita su Blog: http://jaimegarciachavez.mx/

UNA INVITACIÓN AL ODIO

Verdaderamente lamentables las declaraciones de Dizán Vázquez a la prensa local. ¿Se da cuenta de que son una invitación a la intolerancia, al odio y a la persecución en contra de un grupo que, ya de por sí, lleva siglos padeciendo estos flagelos?

Enrique Alberto Servín Herrera/ A los Cuatro Vientos

¿Por qué mejor no fija primero su postura en relación a las acusaciones que ahora hace la Organización de las Naciones Unidas, que acusa directamente a la Iglesia Católica de haber tolerado los delitos de pedofilia en contra de millares de menores por parte de incontables miembros del clero, a lo largo de eras?

Pero esta doble moral es típica de la mente conservadora, que no condena sino aquello que contradice sus propias coordenadas, sus propios prejuicios, dogmas y ámbitos de poder simbólico.

Verdaderamente inexplicable en el caso de un hombre que supo enfrentarse a hampones como el poderoso arzobispo José Fernández Arteaga.

enrique servínEnrique Alberto Servín Herrera. Poeta chihuahuense. Ha sido coordinador del taller de poesía Gilberto Owen y de talleres de poesía y narrativa; editor de la Editorial Flor de Arena (Universidad Autónoma de Chihuahua) y de Solar. Traductor del árabe, catalán, francés, inglés, polaco, portugués y ruso. Becario del FONCA, creadores con trayectoria, 1998. Premio Chihuahua de Literatura 1994 por Elogio para los dedos y otros poemas. Actualmente es el coordinador del “Programa Institucional de Atención a las Lenguas Indígenas” (PIALLI), del Instituto Chihuahuense de la Cultura.

Las declaraciones del sacerdote Dizán Vázquez que son objeto de las crpiticas de Jaime García Chávez y Enrique Servín, fueron publicadas este miércoles 5 de febrero en el Heralado de Chihuahua. A continuación la nota periodística y un artículo que el presbítero chihuahuense escribió en agosto de 2010

 

 Homosexuales dan pasos tácticos para medir la respuesta social: Dizán Vázquez

El Heraldo de Chihuahua/  Paloma Sánchez
Chihuahua, Chihuahua.- «Los grupos que promueven las uniones homosexuales son minorías que confían en la pérdida de memoria de la sociedad y van dando pasos tácticos para ir midiendo la respuesta social, pero cuando la sociedad no responde, avanzan en sus propósitos, por eso es importante que las mayorías en contra de estas uniones hagan algo», afirmó el sacerdote Dizán Vázquez Loya, coordinador de la Comisión Diocesana para la Pastoral de Comunicaciones de la iglesia en Chihuahua.»La Iglesia desaprueba ese tipo de relación porque la considera contra natura, lo cual es corroborado por las consecuencias tanto en la salud física y psicológica que tienen quienes practican ese tipo de relaciones», declaró.Manifestó que la posición es muy conocida: la Iglesia está firmemente adherida al concepto tradicional de matrimonio entre hombre y mujer y del origen de la vida, en la que forzosamente las personas necesariamente tienen que ser de distinto sexo.

El padre Dizán destacó que en las uniones entre personas del mismo sexo, que se incluye aquel tipo de relación carnal propia de la pareja heterosexual, es desaprobada por la Iglesia porque la considera contra natura, lo cual es corroborado por las consecuencias tanto en la salud física y psicológica que tienen quienes practican ese tipo de relaciones.

Sin embargo, señaló que la postura, a diferencia de lo que se cree, «no es en contra de las personas, sino todo lo contrario, se le trata de reconocer su propia dignidad y protegerlas contra un daño grave que la medicina ha probado que existe», dijo.

padre dizanAsimismo, expresó que la Iglesia tiene todo el derecho de pronunciarse públicamente como cualquier otra entidad dentro de la sociedad sobre estas cuestiones, «no se puede pretender amordazarla ni a nadie más; se quiere hacer eso porque se conoce la influencia en buena parte de la población, pero en una sociedad democrática para los que no son cristianos, esa voz debe ser respetada por cualquier otra autoridad».

Para concluir, consideró que la figura del matrimonio heterosexual no debe ser cuestión únicamente de los creyentes, sino de todos los grupos, incluidos los ateos, guiándose por la ley natural y en la razón.

 

La legitimación de Sodoma

Dizán Vázquez/ Iglesia en Chihuahua*

En días pasados seguí con interés buena parte del debate de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Procurador General de la Nación contra la legislación de la Asamblea del DF que declaró legales los matrimonios entre homosexuales. Al momento de redactar estas líneas la SCJN está debatiendo la legalidad de las adopciones de niños por parte de esas mismas parejas.

El resultado de la primera votación ya lo sabemos: aprobada por la inmensa mayoría de 9 de 11 ministros la legalidad y constitucionalidad de los tales matrimonios. La discusión por parte de los ministros favorables al dicho matrimonio se llevó a cabo en la más pura forma del positivismo jurídico: lo legal y lo ilegal, y por tanto lo que conviene o no conviene a la persona del ciudadano, finalmente lo que es bueno o malo para él (puesto que las leyes sirven para promover y tutelar el bien de la persona y no su mal), no depende de la naturaleza de las cosas, sino de la voluntad del legislador, que, como dijo un ministro opositor, puede decretar, aun contra la razón, que un triángulo sea un cuadrado y a una línea recta se le pueda llamar círculo. Estamos en el nominalismo jurídico y filosófico en el que los nombres no representan ninguna realidad objetiva y universal sino lo que cada quien quiera que represente aunque contradiga lo que siempre se ha entendido por tal cosa. Así, podemos llamar caballo a un perro y vaca a una liebre… y matrimonio a la unión entre dos personas del mismo sexo.

Yo miraba y escuchaba con sorpresa cómo esa serie de ancianos, (pues todos los ministros de hecho lo son) de los que se podría esperar más sabiduría y una visión ética más consistente, intentaban defender, con enorme convicción y entusiasmo, posiciones que la más elemental racionalidad y el más primitivo sentido moral se resisten a aprobar. Dice Santo Tomás que «La ley positiva en tanto tiene fuerza de ley en cuanto deriva de la ley natural” (Suma teológica, Ia IIae. Q. 95, a. 2.). Ya sé que el positivismo jurídico, para no estar chocando a cada rato con la ley natural, ha terminado por decretar, en el más puro acto de positivismo jurídico, la inexistencia de la ley natural.

matrimono gay y familia

Es cierto, como dijeron los ministros, que el concepto de familia ha evolucionado a través del tiempo y que hoy se pueden dar diversas formas de familia, pero esto no vale para el concepto de matrimonio, pues cualquier forma de familia que se dé será por analogía con la familia original de padre, madre e hijos, pues tiene siempre como punto de partida y de referencia el matrimonio, que también, aunque sea contraído de formas muy diversas, siempre ha sido entre hombre y mujer, como fuente de vida que son, por su unión sexual, de los miembros de cualquier tipo de familia. Esto es lo «natural” y por tanto bueno para el ser humano, lo contrario es «no natural” o «antinatural” y por tanto nocivo para el ser humano. Pero ¿qué es lo «natural” y qué es lo «antinatural”? Desde luego, la naturaleza no sabe de discusiones en las supremas cortes ni en los congresos ni se guía por sus decretos, simplemente impone sus propias razones también por vía natural, como lo vamos a ver por las consecuencias que tiene en los contrayentes el matrimonio homosexual.

La noción de matrimonio, y eso lo sobreentienden los defensores del matrimonio gay, comporta necesariamente la relación sexual entre los contrayentes, a no ser que por alguna causa extraordinaria no puedan realizarla temporalmente o por el resto de su vida. Además, la relación sexual entre hombre y mujer no sólo es ineludible sino que es fuente no sólo de placer sino de crecimiento espiritual y de salud física y psicológica de los esposos. Esto no sucede en las relaciones homosexuales, sino todo lo contrario, como lo han demostrado serios estudios científicos que no cito aquí por la brevedad del espacio, pero que están a disposición del que los quiera. Por principio de cuentas, la descripción de las relaciones de una pareja heterosexual, por muy cruda que parezca o por inconveniente que sea fuera del contexto adecuado, no deja de tener su propia belleza que proviene de lo natural, de lo original, y para el creyente, de lo planeado por el mismo Dios. ¿Se puede decir lo mismo de una descripción detallada de la relación homosexual? Pero más allá de lo que podría parecer una simple cuestión de gustos, la realidad nos habla de las consecuencias devastadoras de este tipo de relaciones.

Entre las muchas investigaciones que hay al respecto, me voy a referir a un estudio presentado por el Dr. John R. Diggs. Jr., titulado «The Health Risks of Gay Sex”, dividido en cinco áreas: 1. Niveles de promiscuidad, 2. Salud física, 3. Salud mental, Expectativas de vida, y 5. Monogamia y fidelidad.

1. Niveles de promiscuidad. Antes de la irrupción del Sida, en 1978, un estudio en Estados Unidos mostró que el 25 por ciento de varones homosexuales blancos había tenido relaciones con más de cien hombres diferentes; el 15 por ciento con entre 100 y 249; el 17 por ciento de 250 a 499; el 15 por ciento de 500 a 999 y el 28 por ciento con más de mil. Hoy, pasado el primer susto del sida, la promiscuidad está llegando a los niveles de los años setenta. De 1994 a 1997, en San Francisco California, las relaciones, mayoritariamente entre jóvenes, subió del 23.6 por ciento al 33.3. Significativamente, el porcentaje de promiscuidad entre los que se declaran públicamente gays en relación con los que permanecen en el closet es cuatro veces mayor.

2. Salud física. El sexo entre hombres tiene muchas más probabilidades de causar enfermedades que la actividad heterosexual y esto es precisamente por la forma como el primero se lleva a cabo, que es la habitual mientras que en la segunda es ocasional. Entre las enfermedades que se dan con mucho más frecuencia en parejas homosexuales están, desde luego el sida, pero también el cáncer anal y por lo menos otras once más. La sífilis, por ejemplo, se da 85% más veces en parejas gays que en las heterosexuales (King County, Washinglton, Seattle, 1999). A estas enfermedades hay que añadir otros problemas físicos asociados con prácticas homosexuales como las hemorroides, fisuras, etc.

3. Salud mental. Muchos estudios relacionan altas tasas de enfermedades psiquiátricas con las prácticas homosexuales, entre ellas, depresión, abuso de drogas, intentos de suicidio. Algunos explican esa incidencia por presión de la homofobia a que están sujetos los gays, pero estudios llevados a cabo en Holanda, donde la aceptación social de la homosexualidad, incluyendo el matrimonio legalizado hace tiempo, es mucha más grande, muestran la persistencia de tales afecciones.

4. Expectativas de vida. La gran incidencia de enfermedades físicas y mentales entre los homosexuales activos lleva, obviamente a un menor promedio de vida. Un estudio hecho en Canadá, que abarcó de 1987 a 1992, reveló que la expectativa de vida de los que practican sexo homosexual se reduce en un promedio de 20 años. Por ejemplo, la probabilidad de que una persona homosexual o bisexual de 20 años llegue a los 65 era de 32 por ciento, mientras que para hombres en general era de 78 por ciento. Una expectativa de vida mucho menor que la de los que fuman, que es del 13.5 por ciento.

homosexual uruguay-legaliza-matrimonio-homosexual_3_1647038

5. Monogamia o fidelidad. Otro estudio en Estados Unidos muestra que mientras el 94 por ciento de heterosexuales casados y el 75 por ciento de los que simplemente cohabitan tienen sólo una pareja sexual durante el primer año de vida en común, el 66 por ciento de los homosexuales, especialmente hombres, han tenido relaciones con otro durante el primer año de convivir con su pareja. Este porcentaje se eleva al 90 por ciento en los siguientes cinco años. Otro estudio mostró que sólo el 15 por ciento de gays y el 17.3 de lesbianas tuvieron una relación monogámica fiel que duró más de tres años.

¿No nos está probando todo esto que la ley natural sí existe y que no sólo es preciso obedecerla sino legislar conforme a ella? En este punto todavía nos podemos preguntar: ¿qué fue lo que en realidad aprobaron nuestros venerables ministros de la SC? ¿qué avance en la calidad de vida y en los derechos humanos fue lo que aprobaron los legisladores del DF y sancionaron los ministros de la SCJN? ¿de qué manera mostraron su responsabilidad histórica con la nación? Si no viéramos el asunto más que desde el punto de vista de la salud, ¿no se hacen campañas para reducir en México, por ejemplo, la difusión de la diabetes o de la obesidad por ser casos que afectan la salud pública, es decir de amplios sectores de la población? ¿cómo es que por otro lado se aliente la difusión de un estilo de vida que puede constituir otro grave problema de salud pública?

Y, finalmente, si los ministros basaron su aprobación del «matrimonio” homosexual en que es una exigencia «mayoritaria” de la población, o en todo caso lo exige el derecho de una minoría, qué van a decir cuando dentro de poco los musulmanes, que están creciendo en México, exijan el reconocimiento de su matrimonio poligámico, y más tarde, como ya sucede en los países islámicos, el matrimonios de adultos con niños? (dizanvaz@hotmail.com)

Fuente:
*http://www.iglesiaenchihuahua.org/index.php?IDDT=535&OPT2=66&NIVEL1=;