Usó la DEA a la municipal para secuestrar a juarense

Una llamada de último minuto a su casa, que provenía de la caseta de vigilancia del fraccionamiento privado Quintas San José, advirtió a Manuel Gerardo Velázquez Mascorro de que no saliera… un grupo armado iba por él.

Miguel Vargas / El Norte Digital

El aviso dejó atónito a Manuel, de 37 años, al tiempo que unos 12 hombres encapuchados y con uniforme rompían las chapas y tiraban el acceso principal de su vivienda.

“Tírate al suelo hijo de tu pinche madre … o te matamos, dónde están las armas y el dinero; dónde está la droga, si no nos dices de todas formas te las vamos a poner cabrón” , fueron las primeras palabras fuertes que escuchó antes de ser envuelto en una cobija y tapado del rostro con su camiseta.

Una bolsa de plástico cubrió después la cabeza del mexico-americano seguido de unas patadas en el abdomen y golpes por todo el cuerpo.

La golpiza que propinaban los integrantes de ese equipo táctico fueron interrumpidos por una voz que hablaba el idioma inglés, quien dominaba también palabras en español y dio la orden de que lo pusieran de pie y le descubrieran el rostro para tomarle una fotografía. Eran las 8:00 horas del 15 de agosto del año pasado.

La imagen del detenido fue enviada por correo electrónico solo para confirmar de que se tratara de la misma persona que buscaban.

Velázquez Mascorro antes de que los uniformados entraran a su casa alcanzó a llamar Federico Solano, un amigo abogado, quien unos veinte minutos después  se presentó en la vivienda y alcanzó a observar de que se trataba de agentes de la Policía municipal que cubrieron los números de las patrullas.

Exigiendo una explicación de los hechos, los municipales al mando de Julián Leyzaola Pérez, actuaron de forma prepotente con el abogado, quien comenzó a tomar los números de serie de las patrullas, pero el cañón de un rifle de alto poder sobre su cara interrumpió su propósito.

“Ya gánele a la chingada de aquí… vámonos todos que ya se hizo mucho pedo” dijeron los municipales mientras sacaban a Velázquez Mascorro cubierto de la cabeza en presencia del abogado a quien corrían del lugar con groserías, pero sin descubrirse el rostro, según narra Solano Jurado.

El litigante no pasó por alto que enseguida de las patrullas estaba estacionada una Suburban con placas diplomáticas que seguía de cerca la operación del secuestro de su amigo.

Luego, el detenido contó a su defensor que fue llevado a la estación de Policía Babicora, hoy distrito Sur donde otra golpiza le esperaba.

Velazquez Mascorro recuerda que una persona a quien le alcanzaba a observar la parte inferior de su camisa tipo Polo, sus pantalones y sus zapatos, era quien en repetidas ocasiones lo cacheteaba y le cuestionaba sobre sus actividades dentro del narcotráfico, pero tenía acento de ‘pocho’ al hablar.

LA “DEPORTACION”.

CARTEL DEA

El arrestado narró después a su abogado que posterior a la tortura a que fue sometido fue trepado en la parte posterior de una camioneta Suburban ya descubierto del rostro y enfilaron hacia el puente internacional de Zaragoza, seguido de dos patrullas de la municipal.

La línea Express fue el conducto que lo llevó a los Estados Unidos donde en el puente del lado americano hicieron una escala para que Velazquez Mascorro firmara unos papeles y ante su condición vulnerable no se negó en ningún momento.

Ante oficiales de Control de Aduanas y Protección Fronteriza, una persona se identificó como Javier Barraza, Oficial de la DEA. El prisionero reconoció sus zapatos, su pantalón y su camisa y en ese momento supo que fue quien lo torturó en la estación de policía de Juárez.

Unas horas después se encontraba preso en el penal de Sierra Blanca, Texas, acusado de operar una empresa criminal de lavado de dinero y conspirar para distribuir mariguana.

José Antonio Cabral Espinoza, alias “El Barbarín” detenido el 17 de febrero del 2013 por narcotráfico en EU, había negociado con la DEA su condena denunciando a conocidos presuntamente relacionados en el tráfico de mariguana, y entre ellos puso el nombre de Manuel Gerardo Velazquez Mascorro, su concuño.

La DEA en un comunicado sobre este caso asegura que el 7 de agosto del 2013 un jurado solicitó la aprehensión de Manuel. En un operativo conjunto con la Patrulla Fronteriza, la Agencia de Seguridad Nacional y la Procuraduría General se logró el arresto de varias personas a lo largo de la investigación que duró varios meses.

Se cita la aprehensión de Juan Carlos Campa Gutiérrez, César Ricardo Olague Durán, ambos de ciudad Juárez, y de  José Antonio Cabral Espinoza, Octavio Montenegro Muñiz, Carlos Alberto Guijón, Manuel Medina y Mario García Reveles, originarios de El Paso, Texas, como parte de la organización delictiva.

La Corte nunca ha aceptado documentos probatorios ni testigos que demuestren que Velazquez Mascorro fue detenido en Ciudad Juárez, asegura el abogado Federico Solano, quien señaló que el Fiscal del caso sostiene que fue detenido al cruzar en forma voluntaria hacia los EU en el puente Zaragoza.

El juarense podría ser sentenciado a cadena perpetua el próximo mes si la Corte no valida las formas utilizadas por la Agencia anti drogas de EU para su captura, donde se violaron los protocolos diplomáticos para su entrega.

INVESTIGA ASUNTOS INTERNOS DE LA DEA

DEA AGENTE

Manuel Velázquez ha sostenido desde el 15 de agosto cinco audiencias; la primera donde fue notificado sobre su detención por un Juez federal, dos más que se suspendieron, una donde se le negó libertad bajo fianza y la quinta donde el Fiscal que le acusa solicitó más tiempo para demostrar la culpabilidad, dijo el defensor.

El pasado 20 de diciembre en la Oficina del Procurador de Distrito, el Fiscal Joe Acosta y el agente de las DEA Christopher Shary, se entrevistaron con el detenido en compañía de los abogados Alex Servin y And Clif.

Oficiales de inteligencia de la DEA cuestionaron a Velazquez sobre una nota publicada en la revista Proceso el 17 de noviembre del año pasado, donde narra desde la cárcel a la reportera Patricia Dávila como ocurrió su aprehensión a manos del grupo Jaguares encabezado por el Secretario de Seguridad Pública, Julián Leyzaola Pérez.

El cuestionamiento se convirtió en reclamo, dijo luego el detenido a Federico Solano, quien contó a NORTE lo ocurrido ese día.

En esa entrevista Velazquez Mascorro supo que personal de la DEA en Washington DC están interesados en investigar la verdad sobre su aprehensión y si fue en esta localidad y no en El Paso, Texas al cruzar el puente, como se establece en los reportes oficiales.

La advertencia fue clara: nada se diría sobre el incidente en Juárez ante los representantes capitalinos de Asuntos Internos a cambio de negociar la sentencia de Velázquez Mascorro, adelantó el abogado a NORTE.

La visita de los funcionarios de inteligencia se espera para antes de febrero, pero con la evidencia que se tiene y los testimonios se insistirá en demostrar que los agentes de la DEA Javier Barraza y Cristhoper Shary entraron hasta México y se valieron de la Policía municipal para su arresto con total impunidad, dijo Solano.

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