El culebrón Zambrano

Muchos somos los que pensamos que el PRD navega a la deriva. No pocos lo dijimos a las puertas del Congreso Nacional que concluyó en Oaxtepec hace una semana. Hoy lo hemos confirmado y con creces. Mantener ocupado un evento deliberativo de la magnitud de un congreso partidario sobre la permanencia o no en el Pacto por México, inducir al voto refrendatorio en tal sentido para luego, en poco más de tres días retractarse, habla de una pésima telenovela, de argumento mutante y abrupto dictado por el rating. Tiene razón Marcelo Ebrard cuando lanza su certera crítica evidenciando estos procedimientos que deterioran drásticamente la vida de un partido que por decirse de izquierda debe tener una muy buena lectura de las tendencias por donde transitarán las grandes decisiones nacionales. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que puede construirse una agenda a la que concurren fuerzas disímbolas y aun contradictorias –eso es típico de un país democrático–, pero igualmente se puede saber en qué temáticas no hay concurrencia posible. La reforma energética que se auspicia por el peñanietismo es de tales características por la propuesta de reforma al artículo 27 y al 28 constitucionales, que resulta inenmarcable en cualquier pacto que pueda suscribir un partido de izquierda y defensor de la principal riqueza nacional.

Jaime García Chávez/ A los 4 Vientos

El PRD de Zambrano no podía navegar a contracorriente, quiero decir, contra las tesis que impulsa Cuauhtémoc Cárdenas y los planteamientos nacionalistas del Movimiento de Regeneración Nacional en el delicado tema del petróleo, el gas y la energía. Para mí no se trata de un golpe de timón para reemprender el viaje hacia mejor puerto; bien miradas las cosas, se trata de un naufragio en la conducción política actual de ese partido que le allanó el camino a Peña Nieto para una legitimación secundaria vía la apariencia de los grandes consensos nacionales. Cuando se suscribió el Pacto me pronuncié por la necesaria autonomía de la política cuando se trata de orientar la imprescindible acción de un partido de izquierda, que nació bajo la promesa incumplida de convertirse en un instrumento de los ciudadanos. Lo que hemos visto a lo largo de los últimos meses es precisamente lo contrario, el sofocamiento de la presencia de una ciudadanía activa y el cómo se entroniza a través de maniobras una escalada contra la representación nacional en el Congreso de la Unión, a donde llegaron senadores y diputados electos por ciudadanos que escucharon una propuesta y la suscribieron y que lejos están de verse incluidos en actos en los que está de por medio la enajenación del país y su soberanía en materia de hidrocarburos y energía.

marcha-contra-la-reforma-energetica-cardenas-protesta-3

Se dicen verdades a medias con la pretensión de demonizar. Que el PAN se reunía en privado con el PRI y el gobierno, quién lo duda, si en mucho son hermanos siameses. Que la dirección del PRD hacía lo mismo, también quién lo duda. Es propio de una pluralidad como la que tenemos hoy que eso suceda y continúe sucediendo. Lo que no es válido es apegarse a ultranza a una especie de unidad nacional inexistente, porque este país está surcado por abismos que nos dividen a la hora de tomar caminos hacia el porvenir. Para nadie es un secreto que el petróleo de México prácticamente es el último patrimonio que falta de compartir con los amos del mundo y del país. Por tanto, para la izquierda, estaba profetizado que el quiebre llegaría más temprano que tarde. Hagámonos cargo de que el PRI puede encontrar soluciones a la derecha o a la izquierda escindiendo al Congreso en las fuerzas que tiene presentes.

Este culebrón de Zambrano debe terminar y pronto. La nueva dirección nacional del partido debe salir de una amplia consulta y no de los delegados o consejeros comprados y comprometidos de antemano con la permanencia de los liquidadores del PRD. La lucha esencial por el petróleo se ha de dar, además, en una gran coalición social de movimientos, ciudadanos, expresiones partidarias que representen más un genuino interés que ya de ninguna manera se puede poner en las manos de quien hasta hoy se ha conducido de manera entreguista y no ha dado muestras de que pueda ser diferente en el futuro inmediato.

Después del congreso nacional partidario se tenía por derrotados a los opositores al pactismo y las cosas se movieron a tal velocidad que realmente los que estaban derrotados eran los llamados “Chuchos”. Volverlos a ver en un eventual regreso al Pacto significaría, a mi juicio, que procedieron a escenificar un berrinche sólo para venderse más caros. Se requiere otra ruta y, desde luego, otros hombres y mujeres al timón. En el balcón chihuahuense hemos denunciado esta bancarrota, desde el momento en que el Pacto nos trajo la venta del PRD local al PRI y a su cacique.

JAIME-GARCIA-CHAVEZ*Jaime García Chávez. Abogado, político, escritor y periodista chihuahuense. Visita su Blog: http://jaimegarciachavez.mx/