REFICCIONES: Mentira sobre mentira

En un país donde el engaño es norma y condición de sobrevivencia en quienes gobiernan (desde la más discreta oficina hasta el mismo gabinete presidencial de los copetes parlantes), el juego de las leyes se vuelve de una complejidad inusitada.

Ignacio Betancourt/ A los Cuatro Vientos

Sin la menor intención de ignorar el notable trabajo que muchos abogados realizan en pro de la legalidad a lo largo y ancho del país o de la necesidad de leyes avanzadas como muchas de las que nos rigen, resulta que las disposiciones jurídicas convenientes para proteger al ciudadano contra la mentira social suelen actuar en la realidad como una mentira más, una mentira sobre otra mentira en donde el cumplimiento de la ley es un espejismo que pese a su intangibilidad lo determina todo, pues actualmente en eso se traduce la omisión de la legalidad en base a las propias leyes. ¿Ejemplos? Las llamadas reformas estructurales que Peña Nieto necesita imponer, o, los procedimientos jurídicos para hacer cumplir la ley de amparo, o, el dinero, que viene resultando la ley superior a todas las leyes. El dinero como la reina de la legalidad, la madre ley de todo comportamiento leguleyo y predominante.

Lo anterior lo señalo como consecuencia del periplo jurídico en que el Colectivo “Es hora de hacernos agua” (Sociedad civil) incursiona actualmente para evidenciar la disfuncionalidad aberrante de la Secretaria de Cultura que en gran medida sólo propicia incultura y autoritarismo y corruptelas y complicidades y buena parte de aquello que caracteriza la relación institucional de Mr. Sueño Profundo (alias Xavier Torres Arpi, secretario de cultura) y de el Santa Claus de los dineros públicos (alias Juan Carlos Díaz, director general de desarrollo cultural) entre otros, con la comunidad cultural del Estado sea esta comunidad lo que sea, material o simbólicamente. Obviamente el creador no requiere de parásitos institucionales para crear.

surrealist-art-illustrations-02Resulta que cuando cualquier ciudadano mexicano quiere hacer uso de sus derechos civiles y solicita información de lo que los funcionarios hacen respecto a las funciones para las cuales fueron contratados estos se escudan en una serie de justificaciones aparentemente legales, pero que en realidad resultan disparates inclasificables, como lo dicho por un juez al negar un amparo para conocer por qué el reglamento de la ley de cultura estatal no ha sido elaborado siendo una disposición legal (pero ignorada durante años por los funcionarios obligados a propiciarla, el gobernador Fernando Toranzo y el secretario de cultura), aduciendo que el reclamo del quejoso, de ser reconocido, no solamente lo beneficiaría a él si no a la comunidad cultural (¡!); o, la auto justificación de la Comisión de Ciencia y Cultura del Congreso local que se declaró incapaz de solicitar al secretario de la Secult que cumpla con las disposiciones constitucionales e informe lo que los ciudadanos le solicitan argumentando que como el secretario de cultura no trabaja en el congreso no pueden interaccionar con él (¡!); o la increíble lentitud de la CEGAI para actuar frente a las negativas a informar por parte de los funcionarios y etc. Pronto habrá noticias de tales dislates.

Es evidente que las vías jurídicas para los ciudadanos están diseñadas con la intención de agobiarlos y desanimarlos y llevarlos a creer que es imposible la satisfacción jurídica de todo reclamo ciudadano (como si sólo se pudiera reclamar jurídicamente), pero como el proyecto académico-contestatario del Colectivo “Es hora de hacernos agua” en principio sólo aspira a explicitar las artimañas legaloides más comunes entre la burocracia gubernamental y así ofrecer algunos argumentos útiles a cualquier reclamo ciudadano, en el tema que sea, al considerar que todos los problemas colectivos se topan con las mismas estrategias legaloides por parte de las instituciones gubernamentales, no está por demás el tenerlas presentes en sus permanentes demandas sean jurídicas o políticas o culturales (aunque por supuesto actualmente no sería funcional excluir ninguna modalidad para el reclamo); de eso tratará el libro que prepara el Colectivo. El límite es la exasperación y sus posibilidades creativas.

Cuando el hartazgo ocupa un amplísimo espectro en los actuales problemas ciudadanos, así se trate de remediar los baches en una calle o de destituir a algún funcionario abusivo, o de resolver cualquiera de las diversas chingaderas que oprimen a millones de mexicanos por toda la República, todo es una motivación válida para promover la participación colectiva y la conciencia de que un mal contra uno es un mal contra muchos, y sobre todo para no olvidar que lo que hoy le ocurre al vecino mañana me puede ocurrir a mí.

El valemadrismo que hoy promueven obsesivamente los medios de comunicación tiende a crear la ilusión de que si uno está bien lo demás no importa, pero actualmente en nuestro país tal idea resulta algo suicida, salvo para el uno por ciento de la población que puede conseguirse una docena de guardaespaldas y viajar en tanqueta, el resto de la población sólo dispone del increíble poder de las colectividades, esa potencia contra la que ninguna dictadura (blanda o dura) del mundo puede, y ojo, aunque las multitudes puedan no coincidir electoral o ideológicamente las iguala su presente vulnerabilidad. ¿O no?

Y para concluir, va el cantante del grupo de rock The Doors, Jim Morrison (USA 1945- Francia 1971) con un fragmento de su poema “Los Señores”: Los señores nos cargan con imágenes,/ nos dan libros, conciertos, galerías, espectáculos, cines./ Especialmente cines. A través del arte ellos/ confunden y ciegan nuestra esclavitud./ El arte decora las paredes de nuestra prisión/ manteniéndonos silenciosos, entretenidos e indiferentes.

ignacio betancourt*Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Desde 1997 investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA,1976) Libros publicados: De cómo Guadalupe bajó a la Montaña y todo lo demás (1977); El muy mentado curso (1984), Ajuste de cuentos (1995) Diaria poesía (2006). Como dramaturgo ha escrito diez obras, todas representadas. Libros de investigación literaria: “El escándalo”, primer drama de Manuel José  Otón. Texto y contexto (1999); Literatura y frontera norte (2005).