REFICCIONES: comerán billetes los ricachones

Si yo quiero estar bien, entonces los demás también deberán estar bien; de otra manera no podría ser mi bienestar, pues cómo estar a salvo de la desesperación del semejante, un millón de ciudadanos necesitarían tres millones de guardaespaldas y ni todo el ejército nacional podrá garantizar la seguridad de los gobernantes. Es mucho más sencillo procurar el bien colectivo que habitar rodeado de cañones para seguir medrando a costillas del ciudadano. ¿Por qué una verdad tan evidente no predomina? ¿En qué momento la estupidez de víctimas y victimarios se adueñó del planeta? ¿Acaso irán a comer billetes los ricachones cuando ya no quede ni agua, ni aire ni tierra limpia? me lo dijo una señora en alguna manifestación.

Ignacio Betancourt/ A los Cuatro Vientos

No tengo ninguna solución al estado actual pero pienso que dos aspectos han influido en la tozudez de los gobernantes de hoy y en los imprescindibles luchadores de siempre: las evidentes limitaciones de ambos contendientes para mí serían el olvido de la finitud individual, la desmemoria de que todos, todos habremos de morir; ya lo dijo el cantautor Jim Morrison refiriéndose a la vida humana en el planeta Tierra: “Nadie sale vivo de aquí”; el otro aspecto se refiere a la necesidad de generar nuevas maneras de confrontarse en todos los órdenes.

Desde mi muy reficcional punto de vista, las sociedades enloquecen al imaginarse eternas.

El próspero político ladrón y criminal al suponer que la impunidad no tiene final (por ejemplo Carlos Salinas de Gortari), actúa ignorando que el planeta lleva ya algunos miles de millones de años girando sobre su propio eje, y que él, por más corrupto e influyente que sea a duras penas llegará girando a las ocho o nueve décadas; más le convendría enmendar sus despropósitos y dejar de utilizar al Copete Parlante para su voracidad (esa ambición salinista que hundirá en la miseria a decenas de millones de mexicanos sí estos no lo impiden); y aunque desde el lado contestatario las motivaciones sean diferentes también se engañan suponiendo que las luchas populares de hace cuarenta años pueden seguir expresándose de la misma manera; si el problema es el mismo, las formas de remediarlo son otras.

rocha CSG COPETÓN PRIPor qué olvidan los más ojetes que también ellos sólo serán putrefacción (igual que el más honesto y solidario), por más que los más viles hayan enriquecido a familiares y cómplices suponiendo permanencia. Grave omisión de la gandallez desmemoriada en la proximidad del llamado Día de Muertos.

¿Pensarán los más encopetados que no les va a llegar el día? Seguramente no, el problema radica en que no sólo son injustos sino además ignorantes; ojetez y desconocimiento son la combinación perfecta para acceder al poder de cualquier tipo: el político, el económico, el académico, el cultural, etc.; hay que ser muy torpe para actuar con tamaña desvergüenza. Y por supuesto que no se aspira a convencer a nadie de estas ideas, pues tales perspectivas no se aprenden, se descubren. En cuanto a los contestatarios si bien los reclamos sieguen siendo los mismos de toda la vida, olvidan que las maneras de asumirlos pueden ser diferentes.

Si, el otro principal obstáculo es la flexibilidad que requieren las nuevas izquierdas. Las inercias carcomen las maneras tradicionales de confrontarse socialmente con el poder ¿cómo trasformar los procedimientos caducos, las consignas gastadas, los discursos agotados? ¿Cómo ponerse a salvo de los lugares comunes y de la incomprensión de los procesos? ¿Cómo aprender a pensar en un mundo en donde lo único que no cambia es lo injusto? ¿Cómo verbalizarlo, cómo comunicarlo para que induzca a la trasformación? No es pequeño el desafío para los contestatarios del presente, pero aún cabría preguntarse ¿se ocupan de esto, o les resultan demasiado superestructurales tales señalamientos?

Y retomando la ya tradicional rollo-novela-semanal cuyos actores y representantes generales de tal fauna siguen siendo Mr. Sueño Profundo alias  Secretario de Cultura, y el Santa Claus de los dineros públicos para sus cuates alias Director General de Desarrollo Cultural, y todo lo que ellos representan (incluidas las complicidades de algunos miembros de la llamada comunidad cultural) frente al Colectivo “Es hora de hacernos agua” (Sociedad Civil), que se encuentra en espera de que el Juzgado Cuarto de Distrito emplace a los responsables de no haber convocado a la elaboración del Reglamento de la Ley de Cultura Estatal: el gobernador constitucional del estado y el secretario de cultura; y también en espera de la respuesta de la CEGAI respecto al demagógico (independientemente de la participación de algunos talentosos talleristas) Proyecto Nopal implementado por El Faro.

posada3 MAYORÍA

Pero mientras responden los manipuladores va un poema del salvadoreño Roque Dalton (1935-1975), que viene bien a propósito del 2 de noviembre. El texto se titula “El descanso del guerrero”:

Los muertos están cada día más indóciles.// Antes era fácil con ellos:/ les dábamos un cuello duro una flor/ loábamos sus nombres en una larga lista:/ que los recintos de la patria/ que las sombras notables/ que el mármol monstruoso.// El cadáver firmaba en pos de la memoria/ iba de nuevo a filas/ y marchaba al compás de nuestra vieja música.// Pero qué va/ los muertos/ son otros desde entonces.// Hoy se ponen irónicos/ preguntan.// Me parece que caen en la cuenta/ de ser cada vez más la mayoría.

Ignacio Betancourt *Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Desde 1997 investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA,1976) Libros publicados: De cómo Guadalupe bajó a la Montaña y todo lo demás (1977); El muy mentado curso (1984), Ajuste de cuentos (1995) Diaria poesía (2006). Como dramaturgo ha escrito diez obras, todas representadas. Libros de investigación literaria: “El escándalo”, primer drama de Manuel José  Otón. Texto y contexto (1999); Literatura y frontera norte (2005).