¿IFE o INE? ¿Y después?

Uno de los temas que han sido discutidos en las últimas semanas en las rendijas de información que nos ha dejado la reforma hacendaria y la alegría que nos ha provocado la actitud de la sub-17 en el futbol, es el asunto de la creación de un solo Instituto Nacional Electoral para todo el País, que sustituiría tanto al actual IFE como a todos los institutos electorales de los estados.

Álvaro De Lachica y Bonilla* / A los Cuatro Vientos

Entre los compromisos firmados por los principales partidos políticos del país y el presidente de la República, en el denominado Pacto por México. El pasado diciembre del año pasado, en el compromiso número 90, se consideró la creación de una autoridad electoral de carácter nacional y una legislación única en la materia, que se encargue tanto de las elecciones federales, como de las locales y municipales.

A la polémica ante la iniciativa que se encuentra en manos de los senadores, se ha sumado José Woldenberg, el más reconocido ex Presidente del Consejo General del IFE, quién se manifestó en contra, argumentado que el tema de la reducción del dinero, no es del todo cierto. Los argumentos de Woldenberg son sólidos en defensa del llamado federalismo electoral. Reconoce que a pesar de todo lo que pueda decirse de la posible intervención de gobernadores en los institutos electorales, es indudable que la representación ya cambio de monocolor a una pluralidad muy diversa en todos los ámbitos del país. Que en muchos sentidos las reformas constitucionales han ido generando un piso común en las legislaciones estatales, de manera que lo que vale en la federación vale en los estados. Así también, las controversias entre partidos se dirimen tanto en el órgano electoral como en las instancias jurisdiccionales estatales y la federal. Y que en todo caso, las debilidades que sigue teniendo el entramado institucional, puede ser perfeccionado mediante reformas a las leyes secundarias.

IFE E INEPienso que el principal problema radica en el nombramiento de los integrantes de los Consejos locales que debieran blindarse contra los poderes locales. Porque precisamente, uno de los problemas del actual IFE, ha sido el nombramiento de los Consejeros. El proceso ha estado de tal forma sujeto a intereses de los partidos políticos que el IFE ha ido perdiendo credibilidad a pasos agigantados. Otra cuestión tiene que ver con el papel que tendrían las Cámaras de diputados de cada Estado en el nombramiento de los Consejeros locales. Si se excluye a los representantes estatales del nombramiento ¿cómo sabremos los habitantes de un estado particular que estos Consejeros nos representan o son más bien los que estaban mejor conectados con los círculos de poder del centro?
Si queremos como sociedad elecciones auténticas y ganar mayor legitimidad en los comicios, es indispensable tener un árbitro capacitado técnicamente y alejado de compromisos con los partidos o poderes facticos. Esto llevaría a una limpia y daría un nuevo aire de confianza a muchos de los organismos electorales que están contaminados por el descrédito de la clase política.

El debate sobre la creación de una gran entelequia electoral que organice los diferentes comicios en todo el país, así como la desaparición de los institutos electorales locales, está abierto y habrá de dar lugar a múltiples opiniones, porque tanto quienes promueven a la nueva entidad electoral como quienes se oponen a la misma y a la desaparición de los organismos locales arguyen argumentos que expresan razonables puntos de vista. Es innegable la intromisión de ciertos gobernantes en los procesos locales. Es innegable también el retroceso que se daría al centralizar funciones y dañar el sistema federalista. Si los partidos quieren en verdad crear una institución electoral confiable, hay que empezar por devolver al organismo su carácter ciudadano, sea IFE, o INE. Habrá que seguir el debate.

ALVARO DE LACHICA* Médico cirujano. Miembro de Amnistía Internacional, de Greenpeace, de Alianza Cívica y de Médicos Sin Fronteras. Correo electrónico: andale941@gmail.com