Desorientemos a la comunidad universitaria

En el mundo real, de retórica y maquillaje, lo que más necesita la comunidad universitaria es que se le desoriente con la verdad obtenida mediante métodos sistemáticos.

Arturo Jiménez Cruz / Profesionistas por la Democracia

Que se le confunda con la terrible sensación de que nada es verdad, que la verdad es relativa y cambia día a día.

Que se les desoriente con el proceso de analizar críticamente la información disponible.

Los alumnos y los académicos deben aprender a valorar esa verdad, a identificar cuáles son las revistas que han pasado por un filtro de revisión de alta calidad, aprender que incluso esos trabajos tienen limitaciones y que esas “verdades” serán desafiadas más pronto que tarde.

Los consensos entre los académicos también lo serán.

A la sociedad y a los alumnos se les ha enseñado verdades absolutas. Hace muchos años tuve profesores que les exigían a los alumnos, cuando se atrevían a solicitar revisión de examen, que la respuesta fuese exactamente como decía el libro (cosas de la pre-historia).

EISNTEIN Y ESTUDIOUna vez aprendidas las técnicas de la dependencia, los alumnos reclamaban que no querían que se les confundiera, demandaban “recetas de cocina”. De hecho, creían que una buena memoria era equivalente a una buena inteligencia.

La información masticada y digerida solo sirve para cultivar la pereza y aumentar la dependencia (del profesor, del alumno y de la sociedad). Por ello, en el proceso de aprendizaje es mejor desorientar al alumno.

Si a un alumno se le confunde lo suficiente para aprender (a pescar) a discriminar la calidad de la información disponible, se le garantiza la autonomía y el aprendizaje para toda la vida.

Desorientemos a la comunidad universitaria con la verdad científica (aunque esta sea relativa) y el debate académico.

No aspiremos a dominar algún tema, aprendamos a ser curiosos.