La historia de las reformas quedaron en pura palabrería

Al inicio de la administración de Peña, se le vendió a los electores que el Dr. Luís Videgaray era poco menos que un genio, un hombre seguro, con un conocimiento de los terrenos que pisaba y una habilidad política fuera de serie. Ha pasado casi un año de la nueva administración y vemos que el genio se ha desinflado; ahora lo que vemos es una caricatura de economista que mete la mano a donde no lo llaman y pone en peligro al país con sus malas decisiones; un funcionario con poca experiencia, que ha provocado el subejercicio fiscal y sobre todo, un asesor temible de un presidente que se deja influir porque poco entiende de temas económicos.

Alfonso Bullé Goyri/A los Cuatro Vientos

 Las medidas que ha tomado el funcionario Videgaray conducen al país por un desfiladero muy peligroso que provocará tarde que temprano la agudización de los contrastes entre ricos escandalosamente ricos y los pobres miserablemente pobres. Nada se habrá avanzado con la democracia y sí la vuelta a tiempo que parecían idos. Desaniman a las nuevas generaciones porque no ven curso para sus expectativas y para quienes cifraban esperanzas en la alternancia, una deprimente vuelta a las prácticas antidemocráticas que tanto daño causaron a México en el siglo pasado y parecen reinstalarse en el XXI.

El titular de la secretaría de Hacienda, Luís Videgaray, puede decir lo que sea, falta que en realidad se deje manipular por sus afirmaciones. Sostiene el ministro que México vive una desaceleración. Otras voces menos optimistas afirman que el país ha arribado a una recesión. Tiene la mira puesta en el Banco de México y quiere elevar el techo de la deuda, lo cual significa apuntar al vacío. Todo eso para poder mantener el barco navegando, maltrecho y haciendo agua por todas partes.

¿Se le puede creer a este don nadie encaramado en la cúspide?

Luis Videgaray PRILos dos términos técnicos, (recesión, desaceleración) tan útiles para los analistas, los emplea Videgaray con una ligereza asombrosa no para caracterizar el comportamiento de la economía sino para definir su visión personal y justificar las medidas adoptadas para conducir al país. Pocos pueden entender lo que sucede, pero lo cierto es que para muchos, de nueva cuenta han arribado los tiempos del PRI en un ciclo perverso que condena irremisiblemente al país a un pasado lleno de fracasos y desatinos. Surgen nocivas las viejas mañas, los viejos términos, los engaños y las falsedades, las hipocresías, las mentiras más descaradas, el uso faccioso del poder y de la justicia, la intervención del ejecutivo en el Banco de México y el juego siniestro de pedir prestado, para a la vuelta de los años caer en profundas crisis que lesionan a los más pobres y enriquecen a la capa más rica. Como si las cosas no fueran evidentes y como si la sociedad fuera une especie de rebaño dócil, los priístas de siempre quieren conducir a la nación a lo que ellos imaginan que son los mejores campos de pastoreo.

Hasta el momento lo que han propiciado los priístas desde la Secretaría de Hacienda es un control piramidal de la sociedad y de sus recursos. Hablan mucho de reformas (financiera, fiscal y energética) pero si se les examina con detenimiento y con cierta profundidad histórica, no reforman nada ni quieren que las cosas cambien. La tragedia de México está de nuevo a la vista con este gobierno que con pasos acelerados está restaurando un pasado funesto donde sólo una minoría privilegiada es dueña de riquezas, de almas y haciendas.

En este casi año de gobierno priísta se ha evidenciado un manejo errático de la economía. Mintieron de la manera más descarada cuando en los primeros meses del año afirmaron que México era un paraíso, que la economía no podía ser mejor, que México se hallaba en el arrancadero de una era de prosperidad. A los meses los embustes quedaron a la vista. Entonces justificaron la realidad diciendo que las condiciones internacionales cambiaron y pasaron a las correcciones en los índices de crecimiento de 3.4% anual a menos de 1.4% hace un mes. Si bien va, según algunos expertos terminará el año en poco más de 0%. El balance es negativo y deprimente pues construyen la plataforma para su eterna permanencia.

recesion_intEl pronóstico es desalentador. En sus proyectos presupuestales orientan sus baterías equivocadamente. El presidente en cada discurso dice lo que no hará. Promete inversiones milimillonarias aquí y allá, pero lo cierto es que su asesor detiene los recursos y hay subejercicio fiscal, lo cual es un crimen para la sociedad. ¿Qué busca la administración priísta? Restaurar, no reformar; controlar, no liberar; manipular, no conducir. Esos son los signos ominosos de un corriente de pensamiento político que durante el siglo XX mantuvo a la sociedad de rodillas y sin posibilidades de dar el salto a mejores formas de convivencia. Los asuntos torales de la economía no los abordan ni mucho menos los resuelven para no afectar los intereses de sus aliados y de quienes se han beneficiado del poder. La reforma fiscal es una vacilada. No tocan los verdaderos intereses y no son capaces de construir los verdaderos acuerdos para proyectar al país y permitir un desarrollo más armónico y justo. La reforma energética no tiene ninguna posibilidad de realizarse porque la estructura que administran esos recursos es venal, corrupta y, con algunos matices, criminal. Así es imposible cualquier tipo de reforma, así es prácticamente imposible que México salga de ese fondo al que lo han condenado.

En cerca de 12 meses nos han mentido una y otra vez. La reforma en telecomunicaciones no han modificado en nada el sistema y las televisoras siguen medrando a costa del incauto auditorio que continúa recibiendo la misma basura de siempre. La reforma educativa sólo afecta a uno de los factores del proceso y el tema de los maestros ha constituido uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente. Los fenómenos climáticos le vienen bien al régimen, se exhiben y buscan el aplauso facial frente a la tragedia. La sociedad se vuelca en toneladas de ayuda y los políticos se presentan como héroes entre el lodazal de una catástrofe anunciada.

Las reformas a la economía las administran desde el ejecutivo y los partidos de oposición, cada vez más atascados en sus rencillas internas no logran visualizar el desastre al que se encamina México. La mano de Videgaray esta en las reformas financiera, fiscal y energética. Ninguna de ellas va a producir lo que dicen los políticos reformar, porque no se trata de cambiar, sino de hacer como que se cambia para no cambiar. Es un juego de palabras cantinflesco, pero un juego en el que los políticos priístas son diestros.

alfonso-51*Alfonso Bulle Goyri. Escritor, editor y crítico de arte. Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales. Actualmente trabaja en un libro de poemas.