En postgrados y en revistas científicas, ¿calidad, fraude o simulación?

Este mes he recibido dos cuestionarios: uno de la coordinación de postgrado e investigación, que tiene el propósito de evaluar la productividad de los recursos de las convocatorias internas de investigación, y otro de una alumna de la maestría en desarrollo global que tiene como objetivo evaluar la internacionalización de la educación superior en México.

Arturo Jiménez Cruz*

Entre las preguntas incluyen una sobre las publicaciones en revistas arbitradas o como publicaciones científicas.

Incluir las publicaciones en revistas indizadas en el Science Citation Index (SCI), en el mismo nivel que otras revistas arbitradas, limita el diagnóstico de la productividad académica de la convocatoria interna o de la evaluación de la internacionalización de la educación superior.

Por las características y las omisiones de los cuestionarios mencionados, serán parcialmente útiles para un diagnóstico adecuado del impacto de la convocatoria interna o de las estrategias de internacionalización.

He leído dos trabajos interesantes que me parece deben leer quienes toman decisiones y están interesados en la investigación de calidad y la internacionalización: “Predators and impersonators: A new breed of journals”, realizado por el Comité Ejecutivo de Directores  de la Sociedad Americana de Ciencia Animal  (American Society of Animal Science por sus siglas en inglés) http://takingstock.asas.org/?p=9633

El segundo es “El ingreso de personal académico: ¿lealtad, capacidad, antigüedad?,” de Tirso Suarez, publicado en LAISUM y en el OBSACUN (26  de septiembre, 2013).

En el primero se advierte de los fraudes que se realizan en los ”Open Access Journals”.

Aunque existen revistas de este tipo que pasan por un comité académico riguroso y que están indexadas en el SCI, más del 90% de ellas son fraudulentas. El propósito no es la calidad sino la venta del espacio para la publicación.

Con los cuestionarios que he recibido, estas publicaciones se incluirán,  como parte de la productividad académica y la internacionalización de la educación superior.

La mayoría de revistas “Open Access” son fraudulentas y venden a las instituciones y autores de poca calidad un servicio que no contribuye al conocimiento, pero pueden ser útiles para aparentar una mejoría en la productividad académica individual e institucional.

Esta práctica también existe en la publicación de libros y capítulos de libros arbitrados por la parroquia latinoamericana. Muchos recursos se desvían en actividades que no son de investigación, no influyen sobre otros investigadores en el ámbito internacional ni le dan prestigio a las instituciones en el ámbito internacional.

Estas publicaciones pueden ser útiles  para el ingreso, la permanencia y la promoción en el SNI en algunas disciplinas, para el reconocimiento PROMEP del profesor investigador, para las acreditaciones de programas académicos, para la justificación del gasto de las academias o de una supuesta investigación, pero no para que las universidades y el país mejoren en el ranking mundial por su contribución e influencia científica, tal y como lo  demuestra nuestra evolución en los rankings del SCI y el de Scope.

Por otro lado, Tirso Suarez señala que las convocatorias de examen de oposición y las acreditaciones de los programas académicos se han pervertido mediante estrategias que aseguran que más del 80% de oposiciones no se compiten, y más del 95% se asignan a los propietarios de las plazas.

POSTGRADO ENCRUCIJADA

Esta perversión se ha llevado también al otorgamiento de grados académicos, premios estatales, nacionales e institucionales, etcétera.

El propósito es hacer parecer que se cumple con los criterios que solicita la SEP y distribuir recursos de manera discrecional, pero son pocas las evidencias del costo beneficio entre los recursos invertidos, la productividad científica y la influencia de las instituciones en el ámbito internacional.

Para obtener recursos extraordinarios de la SEP las instituciones han decidido otorgar grados de maestría y doctorado sin los requisitos que se requieren en los mejores programas del país.

De esa manera estos profesores se integran a los cuerpos colegiados y acceden a los puestos donde se toman las decisiones con la legitimación de un “doctorado”, lo que ha logrado que los cuerpos colegiados estén conformados por maestros, doctores y profesores investigadores que no publican con regularidad en revistas de alto impacto.

Existen programas de postgrado de alta calidad y algunos egresados de excepcional calidad y compromiso, pero no se relaciona con la inversión directa de las instituciones o con el ejercicio de  los programas extraordinarios de la SEP, y en pocas ocasiones participan en los cuerpos colegiados de mayor trascendencia institucional.

El resultado de la simulación y perversión es evidente: México no ocupa -en ciencia y en innovación- el lugar que le corresponde ni por su Producto Interno Bruto (PIB) ni por el número de investigadores con formación de excelencia.

Este panorama es un espacio de oportunidad. Con modificaciones acertadas, firmes y consistentes podríamos mejorar el prestigio de nuestras instituciones, así como la innovación y la calidad de los recursos humanos que formamos en todos los niveles.

Las instituciones de educación superior presentan la resistencia de los profesores que han tenido, tienen puestos de confianza o son miembros de cuerpos colegiados, pero que no publican con regularidad en revistas indizadas en el SCI.

Para reconducir la política de investigación y postgrado, y para que la internacionalización de las instituciones sea efectiva en el ámbito académico, se requiere de liderazgos académicos comprometidos en las jefaturas  de las universidades y  en las coordinaciones de postgrado e investigación.

* Facultad de Medicina y Psicología, Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Campus Tijuana