Otra reforma mocha

Sin santiguarse ante las consecuencias de la crisis de desempleo que vivimos pese a contar con una reforma laboral aprobada hace unos cuantos mes; aun y cuando estamos padeciendo en las calles el caos generado por una mal parida reforma educativa; confrontados por una propuesta de reforma hacendaria mocha e ineficaz e inmersos en el luto por las tragedias provocadas por los desastres naturales, el PAN saca a relucir sus prioridades: ¡Propuesta de reforma política y electoral!

Manuel Narváez Narváez/ A los Cuatro Vientos

No es que sea un asunto menor lo que tiene que ver con la “democracia” al estilo mexa, no, el problema es que la dirigencia nacional panista envía un mensaje de insensibilidad a la sociedad al priorizar asuntos estrictamente electorales, cuando un tercio del territorio nacional enfrenta severas contingencias naturales que han dejado casi dos centenares de muertos, decenas de miles de damnificados y destrucción importante en la infraestructura de caminos y puentes en varios estados de la república.

En lo particular entiendo las preocupaciones de los panistas, porque se trata de reordenar las reglas del juego para elegir a los gobernantes y representantes populares, ya que resulta imperativo contener el retroceso en el que se ha encarrilado la “democracia” azteca; sin embargo, la objetividad de la propuesta de reforma política y electoral se contamina por la premura del titular del ejecutivo federal y sus fedatarios de facto (pacto por México), de aprobar a diestra y siniestra las “reformas estructurales”.

Me parece un grave error caer en el juego de quién la saca más y más rápida, la propuesta que sea. Es un círculo vicioso del que goza vivir la partidocracia, a pesar de los magros resultados de las reformas aprobadas y la desconfianza generalizada de las que siguen.

reforma política panEsta propuesta legislativa in vitro, pues el congreso federal no es capaz, per se, de consensuar una reforma político-electoral de fondo, la nomenclatura albiazul forza el debate prematuro, a la vez que chantajea a la primera minoría bicameral, para entrar en discusión de su propuesta antes que cualquier otra iniciativa ya presentada.

Ahora bien, como ya se le puso a Madero, pariente muy lejano en tiempo y espacio del prócer Francisco, del mismo apellido; mostrar sus cartas previo a la renovación del CEN del PAN que todavía preside, considero oportuno, analizar algunos aspectos de la mentada propuesta panista.

De entrada. Me gusta la idea de elevar a 5 % el porcentaje mínimo de votación válida para que un partido político acceda a los congresos locales y federal, así como a las prerrogativas (obsequio jugoso de nuestros impuestos). De prosperar, nos sacudiríamos a tantos parásitos y parásitas que viven como rémoras de un partido mayor, y que explotando hasta el hastío la perorata de defender los derechos de la clase trabajadora, se dan vida de verdaderos potentados. Conservar el 2% para acceder a los ayuntamientos, me parece justo.

Creo viable desaparecer los Institutos Estatales Electorales y dejar uno solo a nivel federal que atienda todo lo relacionado con la cuestión electoral. Desde la óptica del PAN, se reduciría el poder caciquil de los gobernadores y muchos cónyuges, queridas, amantes, hijos, cuñados y primeros espadas, de todos los tonos partidistas, se verían obligados a buscar un empleo de verdad.

La reelección de alcaldes, legisladores y jefes delegaciones en el caso del distrito federal, no me convence mucho, puesto que ofrece mayores ventajas al que esté al frente de un cargo público con relación a un contrincante. Dada la cultura de burlar las legislaciones en materia de transparencia por parte de los presidentes municipales y las cantidades industriales de dinero que perciben los legisladores, cualquier oportunidad de una contienda objetiva se diluye. A menos que soliciten licencia seis meses antes del inicio de la contienda.

Lo que no veo en la propuesta panista es la disminución del número de legisladores, la reducción de los ingresos de éstos, de los consejeros y magistrados electorales. Tampoco veo un ahorro específico para los contribuyentes en el caso de la organización de los comicios, ni una ruta clara que garantice mayor participación del electorado y la consolidación de la democracia.

Como yo sí creo en un México realmente lleno de oportunidades, sin distingos, y en pleno gozo del estado de derecho, deseo, quiero y exijo, se incorporen las siguientes propuestas.

Disminución del número de diputados de 500 a 350. Se elegirán 300 diputados federales de mayoría relativa, 25 de prelación, es decir, aquellos que hayan conseguido los 25 mejores porcentajes de votación en segundo lugar y; 25 diputados de lista, o sea, que las dirigencias nacionales presenten sus listas, y conforme a la votación obtenida a nivel nacional, accedan proporcionalmente a estos 25 lugares restantes.

Reducir el número de senadores a 64. Un senador electo por mayoría relativa por entidad federativa; 16 senadores por el principio de prelación (mismo sistema que los diputados federales) y 16 senadores de lista (mismo sistema de diputados federales).

Reducción del personal de ambas cámaras en la proporción porcentual que disminuyen los legisladores. Fijar salarios de los legisladores federales conforme al promedio de sus pares de los países que integran el OCDE y en número de veces el salario mínimo del D.F.

Eliminar la discrecionalidad para ser elegidos plurinominalmente en más de una ocasión. Limitar a una sola vez, por cámara,  la participación de las candidaturas por lista. Ningún pariente en primer grado, sea por consanguinidad o político, podrá acceder a este principio de representación popular en la elección subsecuente.

Se crea el Instituto Nacional de Elecciones que estará conformado por 5 consejeros electorales cómo máximo y 3 magistrados en el Único Tribunal Electoral, los cuales serán elegidos por ¾ partes del congreso federal en pleno y por la mayoría simple de las entidades federativas. Los emolumentos de consejeros y magistrados serán fijados conforme al promedio sus equivalentes en los países que integran la OCDE y en número de veces del salario mínimo vigente del D.F.

Se crea el Tribunal Superior de Justicia Electoral Ciudadano conformado por 15 ciudadanos mayores de 30 años, elegidos por insaculación del padrón electoral nacional. Serán la última instancia recurrente de las resoluciones que emitan los magistrados electorales, y sus decisiones serán inatacables. Los emolumentos de sus integrantes, serán 25% superior al de los consejeros y magistrados.

Yo ya no quiero reformas mal paridas ni propuestas mochas. Pido, como la mayoría de los mexicanos, gobernantes honestos y políticos de carrera con un mínimo grado de ética y honestidad. De vividores, arribistas, trepadores y oportunistas, estamos hartos.

manuel-narvaez1*Manuel Narváez Narváez. Jarocho de nacimiento en el 65, y chihuahuense por adopción desde el 82. Ex alumno de la FCA de la UACH. Ex -Diputado Federal y Local por Chih., ex Delegado de la Reforma Agraria. Múltiples cursos de Marketing Político y de Seguridad Nacional en USA. Analista Político y editorialista de diversos medios de comunicación desde 1988. Director del periódico digital alcontacto.com.mx  ( mnarvaez2008@hotmail.com, Twitter; @manuelnarvaez65)