Dunas costeras mexicanas pierden vegetación en los últimos 30 años

– El caso de Bahía Todos Santos-Ensenada, emblemático de la gran presión humana sobre un recurso invaluable.

– La construcción de centros turísticos, una de las principales causas de su pérdida.

Revista Teorema Ambiental

Las dunas costeras mexicanas han sufrido la pérdida de una cantidad importante de vegetación y superficie al estimarse 14 por ciento en los últimos 30 años; ejemplo de ello es la desaparición total en lo que hoy es el centro turístico de Cancún, Quintana Roo.

A la fecha está calculada la presencia de 800 mil hectáreas de este ecosistema en nuestro país, revela un estudio preliminar realizado por diferentes organismos.

Esta cantidad de superficie equivale aproximadamente al área cubierta por los manglares, es decir, 770 mil hectáreas, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

La longitud de la línea de costa de México suma alrededor de 11 mil 593 kilómetros, de los cuales ocho mil 475 se encuentran en el Pacífico mexicano y tres mil 118 en el Golfo de México y mar Caribe.

Las dunas costeras de México son muy variadas, logrando alcanzar los 40 y 50 metros de altura y varios kilómetros de extensión, hasta alturas menores a un metro y extensiones muy pequeñas.

Existen también dunas muy antiguas que ya están totalmente cubiertas de vegetación y que pueden superar los 100 metros de altura y llegar a los 130.

CONDOMINIOS EN COSTASEn el diagnóstico se menciona que el cambio de uso de suelo y urbanización son las principales amenazas tanto de las dunas costeras como las costas en general, y se sostiene que hay municipios de la costa con grandes pérdidas de vegetación de dunas, pero sus habitantes no viven mejor (los índices de marginación de dichos municipios son más bajos que la media nacional).

Los objetivos de la investigación fueron: compilar la información necesaria para determinar la localización y extensión de las dunas costeras en México, en un estudio extensivo en el plano nacional y de mayor detalle en localidades seleccionadas, además de regionalizar la zona costera de México de acuerdo con las características de las dunas costeras.

Así como clasificar los tipos de dunas costeras existentes en las diferentes zonas de México, elaborar mapas de distribución de tipos de vegetación de dunas y de distribución de especies representativas de los tipos de dunas costeras mexicanas y tener un cuadro sintético con el diagnóstico de las dunas costeras.

También se establece que las dunas costeras constituyen un ecosistema prioritario para el país, que ofrece servicios ambientales importantes como es la protección de las costas, la recreación y la belleza escénica, así como su conservación y uso sostenible se encuentran amenazados por el manejo inadecuado y la sobreexplotación.

La fauna predominante de este tipo de ecosistema son los insectos como abejas, avispas y hormigas, escarabajos, moscas y también las arañas.

Entre los vertebrados hay sapos, ranas, tortugas y garzas en la zona baja y húmeda de las dunas, mientras que en las partes altas y secas vuelan halcones, zopilotes y águilas buscando alguna serpiente o lagartija.

También hay mamíferos como ratones, conejos, zorras, ardillas, mapaches y tlacuaches.

Vulnerabilidad de las dunas en la Bahía de Todos Santos

– Las dunas costeras son acumulaciones de arena con una altura variable, pueden medir desde menos de un metro hasta centenares de ellos.

– Siendo un área de almacenamiento de arena, las dunas son la formación natural protectora de mayor importancia en la costa.

Shirin Svenia Costa, Roberto Enríquez Andrade y Rigoberto Guardado / Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Baja California

DUNA BAHIA ENSENADANo solo disipan y amortiguan el oleaje y el viento, sino también son fuente y reserva de sedimento para la playa y un hábitat de vital importancia para diversas especies de flora y fauna.

La Bahía de Todos Santos (Bahía de Ensenada) cuenta con cuatro campos de dunas, cada uno con características específicas:

1) Conalep y La Lagunita, 2) El Ciprés y 3) Barra de arena del Estero de Punta Banda (Porción Norte) y 4) Barra del Estero de Punta Banda (Porción Sur).

La presión generada por el crecimiento poblacional de la ciudad sobre estos ecosistemas, ha aumentado significativamente, resultando en la pérdida o disminución de los servicios ambientales que estos ofrecen a la sociedad.

Estas aceleradas alteraciones a los ecosistemas de dunas costeras, han generado la necesidad de evaluar las condiciones de estos sistemas.

En las últimas décadas, diversos índices han sido propuestos con el fin de evaluar la vulnerabilidad de las dunas a disturbios naturales y antropogénicos (Muñoz-Vallés et al., 2011).

Uno de los métodos propuestos para obtener este índice se basa en el uso de listas de control (García-Mora et al. 2001) que comprenden cinco grupos de variables: condiciones geomorfológicas del sistema de dunas, influencia marina, influencia eólica, condiciones de la vegetación y los efectos humanos.

En este contexto, vulnerabilidad se define como a la “pérdida de la capacidad de un ecosistema para recuperar su estado dinámico original después de un cambio en el sistema” (Williams et al., 2001).

En este escenario, una alta vulnerabilidad implica que el sistema es alterado de manera tan intensiva y extensiva que será muy difícil que regrese a su estado original. En otras palabras, en un sistema altamente vulnerable la resiliencia (habilidad para recobrar el estado original) es baja (Martínez et al., 2006).

DUNA BAHIA TODOS SANTOSAl aplicar método propuesto por García-Mora et al. (2001) para definir el grado de vulnerabilidad de los campos de dunas presentes en la Bahía de Todos Santos, se encontró que las dunas costeras del Conalep y La Lagunita son muy vulnerables debido a que poseen muy poca vegetación, están expuestas a la erosión por viento, experimentan una intensa presión por uso humano y se encuentran prácticamente desprotegidas de medidas de manejo o conservación.

Las dunas ubicadas en la porción sur de la barra del estero de Punta Banda fueron alteradas a principios de 1988 (Sepúlveda-Trujillo, 1998).

Este campo, por lo tanto, cuenta con una alta vulnerabilidad, muy cercana a la encontrada para el de Conalep y La Lagunita, sin embargo se encuentra mejor estabilizada por la vegetación, a pesar de que esta no sea nativa y represente un problema ecológico.

Este sistema de dunas, a diferencia del campo de Conalep y La Lagunita, es menos frecuentado por la población y más restringido su acceso debido al fraccionamiento residencial, sin embargo, está completamente alterado por infraestructura permanente, lo que implica una presión humana intensa sobre el mismo.

Para el caso de las dunas El Ciprés, a pesar de estar contiguas a las dunas del Conalep y La Lagunita, su vulnerabilidad es menor debido a las restricciones del campo militar que han limitado de manera significativa su uso.

El sistema de dunas ubicado en la Porción Norte de la barra de arena del Estero de Punta Banda, es el que se encuentra en mejor estado en la Bahía de Todos Santos.

La presiones humanas sobre el mismo es baja, únicamente existe un pequeño campo turístico (Tony´s Camp), en el extremo sureste, constituido por 31 casas rústicas pequeñas, las cuales se rentan a particulares, principalmente turistas estadounidenses (FIR, 2006).

Es evidente la importancia de los ecosistemas dunares. La presión generada tanto por el crecimiento poblacional de la ciudad, como su desarrollo sobre estos ecosistemas, ha aumentado significativamente, resultando en la pérdida o disminución de los servicios ambientales que estos ofrecen a la sociedad.

En este sentido, se recomienda la aplicación de medidas de manejo para las dunas costeras de la Bahía de Todos Santos, especialmente para las dunas de Conalep y La Lagunita.

Bibliografía de referencia

FIR. 2006. Ficha Informativa de los humedales RAMSAR: Estero de Punta Banda. Ramsar, Convención sobre los humedales. Disponible en: http://proesteros.cicese.mx/archivos/ficha_ramsar_punta_banda.pdf

García-Mora, M.R., J.B. Gallego-Fernández, A.T. Williams y E. García-Novo. 2001. A coastal dune vulnerability classification. A case study of the SW Iberian Peninsula. Journal of Coastal Research. 17(4):802-811.

Martínez, M.L., J.B. Gallego-Fernández, J.G. García-Franco, C. Moctezuma, y C.D. Jiménez. 2006. Assessment of coastal dune vulnerability to natural and anthropogenic disturbances along the Gulf of Mexico. Environmental Conservation. 33(2):109-117.

Muñoz-Vallés, S., J.B. Gallego-Fernández, C.M. Dellafiore. 2011. Dune vulnerability in relation to tourism pressure in central Gulf of Cadiz (SW Spain), a case of study. Journal of Coastal Research. 27(2):243-251.

Sepúlveda-Trujillo, M.A. 1998. Análisis multicriterio para la política de unos de la barra del Estero de Punta Banda, B.C. México. Tesina de Especialidad. Facultad de Ciencias Marinas, UABC. 58 pp.

Williams, A.T., J. Alveirinho-Dias, F. García-Novo, M.R. García-Mora, R. Curr y A. Pereira. 2001. Integrated coastal dune management: checklists. Continental Shelf Research, 21(18-19): 1937-1960.