La muerte del periodismo (y otras falacias)

La compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos ha incentivado la discusión sobre el futuro del periodismo. Hay quien incluso se ha preguntado si esto significa el final del periodismo impreso.

Jorge Tirzo / Radio Nederland

La cuestión es difícil: si un medio tan reconocido como el que dio a conocer el caso Watergate atraviesa una crisis económica tan fuerte, ¿qué les espera a los medios menos populares y con menos renombre?

La polémica es interesante, pero ha estado cargada de falacias, argumentos que parecen válidos pero no lo son. Muchas veces se habla de las “empresas periodísticas” y del “periodismo” como si fueran lo mismo. Aunque de golpe todas las empresas mediáticas desaparecieran, el periodismo seguiría ahí. Todavía más: aunque la industria del periodismo impreso quebrara por completo, el periodismo seguiría ahí. ¿Por qué? Porque el periodismo es una actividad humana que se seguirá haciendo con o sin empresas que lo sustenten.

10 falacias sobre el periodismo

Los siguientes argumentos falaces suelen dificultar el análisis de lo que realmente está pasando.

1. Para que haya buen periodismo debe haber empresas periodísticas con buenas finanzas: Claro que una empresa con finanzas sanas es más proclive a producir buenos contenidos. Sin embargo, cada vez más labores periodísticas se realizan sin remuneración, sin fines de lucro, o de manera altruista. Hay blogs con contenidos valiosos que no han reportado un ingreso a su creador. Hay gente ganando premios periodísticos por trabajos no remunerados. Aun en condiciones adversas el periodismo sobrevive. No es lo más deseable, pues un periodista merece un sueldo digno, pero sucede. (Por el contrario, hay empresas mediáticas con finanzas sanas que producen periodismo basura).

2. El periodismo impreso es más profundo que el televisivo o el de internet: A menudo se generaliza un estereotipo trillado. En México, donde Televisa domina el mercado televisivo, muchas veces se da por sentado que las noticias que pasan en la televisión están manipuladas o mal investigadas. El prejuicio sobre internet alcanza a los medios digitales tachándolos de inexactos. Sin embargo, incluso en Televisa, programas como Los Reporteros reivindican la investigación profunda. En la red, medios como ProPublica hacen lo mismo. Por el contrario, abundan los periódicos impresos con información chatarra, sensacionalismo y banalidades. En todos los formatos hay buen y mal periodismo.

entrevista3. Internet ha impuesto un modelo de periodismo vertiginoso en detrimento de la calidad: El periodismo digital no es propicio para el periodismo de “largo aliento”: Si bien es cierto que muchos medios digitales han apostado al “minuto por minuto” o a la “última hora”, también hay interesantes propuestas de largo aliento. El Faro y Anfibia publican extensas crónicas, reportajes e investigaciones que no cabrían en ningún periódico de papel. Internet ha permitido que el espacio disponible no sea una limitación para el periodismo.

4. La pérdida de espacio en los periódicos para secciones como cultura va en detrimento del periodismo especializado: Lo he escuchado principalmente para el periodismo cultural, pero vale para otros. ¿Vale la pena quejarse de que no hay espacio en un periódico impreso en tiempos en que armar un blog sale gratis? Si el objetivo es además crear un medio rentable, hay alternativas en la red. Ejemplos como Círculo de Poesía o Replicante son ejemplos de revistas culturales especializadas que han encontrado un espacio en la web.

5. Un “amateur” no puede hacer el trabajo de un periodista profesional. La proliferación de contenidos “amateur” en blogs y redes sociales va en detrimento de la calidad informativa: Para empezar habría que recordar que por muchas décadas, siglos incluso, el periodismo no fue un oficio para el que se tuviera que cursar una licenciatura. Grandes maestros como García Márquez o Kapuscinski no estudiaron ni periodismo ni comunicación. Fueron, de alguna manera, “amateurs” que ganaron maestría ejerciendo el oficio. La proliferación de contenidos “amateur” debería verse como un insumo más del periodismo y no como una competencia. ¿Acaso los médicos se ven amenazados si los que no estudiamos medicina tomamos un curso de primeros auxilios?

6. Los medios tradicionales son más fiables que los medios digitales. Twitter y Facebook no pueden ser consideradas como fuentes fidedignas: ¿De verdad hay quien crea que por estar impreso es más confiable? Muchos periódicos se han ido a la imprenta con falsas primicias y erratas menores. Ni el papel ni los bits son garantía de profesionalidad. Sin importar el formato, el periodismo debe aumentar sus estándares de calidad, verificación de datos y transparencia. ¿Que las redes sociales no son fuentes confiables? Para empezar ni siquiera son fuentes. ¿O alguien cita “la tv” como fuente? Las fuentes son los usuarios que emplean dichos canales. ¿Acaso @Eponiatowska no es una fuente confiable? ¿Y @JuanVilloro56? Claro que hay muchos usuarios de los que no hay que fiarse. Pero así ha sido siempre. Un buen periodista debe saber distinguir quién es una fuente que vale la pena citar.

7. En Twitter no se puede hacer buen periodismo por la limitación de los 140 caracteres: Pensar que Twitter se limita a esos caracteres, es como suponer que un periódico se termina en la primera plana. La famosa red de microblogging permite publicar una sucesión prácticamente infinita de tuits. Eso permite que los periodistas publiquemos enlaces a notas, imágenes, audios, vídeos, etcétera. El periodismo en Twitter no se expresa solamente a través de tuits individuales, sino que es más rico cuando se observa como un flujo informativo a través de hashtags, listas de usuarios y un monitoreo intensivo. Twitter limita a 140 caracteres por tuit, pero nadie te limita el número de tuits a publicar. Además… ¿Cuántos titulares tienen más de 140 caracteres? El periodismo está acostumbrado a decir las cosas de forma “precisa y concisa”. ¿O no?

8. En el papel se lee mejor que en una pantalla: Tengo una pregunta para quien tenga esa opinión: ¿Alguna vez ha tenido frente a sus ojos un Kindle, el e-book de Amazon? Si bien es cierto que las pantallas LCD cansan la vista (a fin de cuenta son un montón de focos parpadeando frente a tus ojos), en el corto plazo la cuestión quedará solventada con pantallas de tinta electrónica. Los lectores electrónicos especializados ya son una solución real para leer textos extensos sin cansancio. Muy pronto tendremos pantallas de tinta electrónica flexible, luego a color y luego quién sabe. El cansancio provocado por las pantallas tiene sus días contados.

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9. El periodismo digital aún no es relevante pues sólo una minoría de la población lo consume: Un estudio de Francisco Vidal Bonifaz arroja luz sobre este mito. Alrededor del 2% de los mexicanos leen periódicos de papel (2 millones de ejemplares en 2008). Si se compara, por ejemplo, con el número de usuarios de Facebook en México (38 millones) o con los 5.2 millones de usuarios únicos que recibe El Universal al mes; es fácil saber que hay más lectores de periodismo en la red que en el papel.

10. La llegada de los robots al periodismo es una jugada en detrimento de la calidad del periodismo y del trabajo de los periodistas: Estoy de acuerdo en que hay labores intelectuales para las que es totalmente necesario un ser humano. Pero también es cierto que el periodismo actual se ha llenado de prácticas que son más bien mecánicas. ¿Se necesita estudiar cinco años la universidad para transcribir conferencias de prensa o para hacer copy/paste de las notas de agencia?

Esas son labores que un robot podría cumplir a cabalidad de una forma incluso más eficiente que los seres humanos. ¿Y qué hacer con todos esos humanos? Aprovecharlos en labores periodísticas que realmente necesiten el intelecto: investigación profunda, análisis, crónicas, etcétera. La llegada de robots al periodismo permitirá que los humanos dejen de hacer tareas robóticas.

El periodismo probablemente deje de llamarse periodismo (y eso es bueno). ¿Tiene sentido seguir llamándole “periodismo” a un oficio que ya no es necesariamente periódico? No me refiero al “periódico” como objeto de papel, sino a “periódico” como una actividad que se realiza cada cierto tiempo. Internet no sólo ha librado al periodismo de la limitación de caracteres, sino también de los horarios de trabajo estrictos.

Si antes existía un cierre de edición era porque imprimir tomaba su tiempo. Ahora que publicar toma unos cuantos segundos, esa presión deja de existir en muchos casos.

Claro que seguirá existiendo la nota de actualidad, pues siempre existirán sucesos que irrumpan en la agenda. Pero el diarismo no es todo el periodismo. Habrá reportajes multimedia que tomen meses en desarrollar y no importe cuándo se publiquen. Habrá proyectos informativos que se construyan conforme llegue la información (como los que permite la plataforma Ushahidi). El periodismo ya no será necesariamente periódico.

*difusion@cl.prensa-latina.cu