¿Guerra justa?

La guerra civil en Siria se expande peligrosamente hacia una confrontación armada en gran escala. El presunto uso de armas químicas por parte del dictador sirio ha precipitado la intervención de Estados Unidos y sus aliados. Mientras tanto, las consecuencias sobre los derechos humanos de la población civil se agravan.

Isidro H. Cisneros/ A los Cuatro Vientos

La ONU habla ya de un movimiento de masas de dimensiones imponentes: cerca de 2 millones de refugiados en las fronteras con Jordania, Líbano, Irak y Turquía, además de 4 millones de desplazados internos que escapan de las zonas de conflicto. Siria, un país con una población de 20 millones de habitantes, también tiene frontera con los Altos del Golán, que es un territorio ocupado por Israel, lo que acentúa la inestabilidad en la región.

siria mujeres y niños desplazados
Cuatro millones de personas, en su mayoría mujeres y niños han sido desplazados de Siria por la guerra ( Foto: Reuters)

Gobernada desde 1970 por la familia Al-Asad que llegó al poder por medio de un golpe de estado, Siria se encuentra inmersa en una guerra civil que amenaza con convertirse en una guerra regional que sería la primera de estas dimensiones en el siglo XXI.

El presidente Barack Obama ha optado por la vía armada en Siria. Una intervención limitada, pero a fin de cuentas militar. Invocando la tesis de la guerra justa, se está preparando una guerra punitiva. Se dice que el objetivo principal del derecho es establecer la paz, pero para establecer la paz es necesario, en ciertas circunstancias, usar la fuerza para contener y reducir a quienes violan las reglas. En las relaciones internacionales esta fuerza es la guerra, y como tal, es decir, como un instrumento para el restablecimiento del derecho violentado, la guerra asume un valor positivo. La definición de la guerra como sanción ha sido un elemento central en la concepción de la guerra justa.

barak obama foto APLas fuentes de justificación de la guerra se encuentran en todas las filosofías de la historia en donde el poder de un individuo, una secta, una clase social o una nación busca imponerse sobre otros grupos humanos. La guerra ocurre cuando aparecen dos contrincantes empeñados en una lucha, en la que cada uno de ellos trata de someter al otro a su voluntad, mediante el empleo de la fuerza física y cuyo objetivo inmediato, es abatir a su antagonista para impedir toda resistencia. La guerra no es solamente un fenómeno de nuestros días, ya que desde la antigüedad ha formado parte de la vida social. Los teóricos de la guerra sostienen que, así como la ética se funda en una contraposición entre el bien y el mal, la estética sobre la antítesis bello-horrible, la economía en el binomio útil-dañino, así, nos dicen, la política se funda en la oposición amigo-enemigo. Es el lado oscuro de la política en donde prevalece la fuerza sobre el consenso y en donde la misma política es sustituida por el conflicto. Esta concepción muestra una idea oscura y pesimista del género humano, de su lado fanático, con su sed de poder y su natural tendencia a la lucha de todos contra todos.

siria portaviones de eeuu se dirigen al Mar Rojo rumbo a Siria
Portaviones de EEUU se dirigen al Mar Rojo, rumbo a Siria

La guerra necesita de un proceso político para construir e “inventar” al enemigo, orientando la confrontación en una dirección o en otra. Sirve para eliminar lo abstracto del conflicto y para dar un rostro concreto al enemigo que permita justificar la guerra. El binomio amigo-enemigo no se refiere a individuos específicos sino a colectividades y en consecuencia, el enemigo no es el competidor y ni siquiera, el adversario privado que nos odia, el enemigo es siempre un enemigo público, es decir, un enemigo que pertenece a una comunidad diferente y antagónica a nuestra propia comunidad. La figura del “enemigo” es variable según las diversas circunstancias históricas, económicas y sociales, y se desarrolla de acuerdo con las condiciones específicas de cada momento y lugar. Esto hace de la guerra un fenómeno de todos los tiempos. La tendencia a la guerra ha siempre existido, pero los nuevos medios y la civilización tecnológica la hacen cada vez más peligrosa.

Estados Unidos, Francia y algunos otros países, apoyan la intervención militar en Siria. No sería una guerra defensiva sino una guerra punitiva. Es una decisión equivocada. No por las razones que la motivan, sino por los efectos que podría provocar en la región. Durante años los regímenes despóticos fueron considerados por los países occidentales como “el mal menor” porque, de alguna manera, representaban una muralla contra el avance del fundamentalismo islámico. Esta ilusión ha concluido con las revueltas que marcaron a la “primavera árabe”, y los dramáticos excesos a los que se llegó en el caso de Egipto.

Siria cientos de niños mueren por un ataque con armas químicas
Centos de niños mueren en Siria por un ataque con armas químicas (Foto: Reuters)

Ninguna guerra es justa, porque la violencia solo produce más violencia. El actual estado de guerra afecta en primer lugar a la población civil. Pero sus víctimas más relevantes serán quienes desde Siria hasta Palestina, desde Israel hasta Líbano, trabajan por el diálogo y la reconciliación. La fuerza no abre el camino de la paz, más bien, lo cierra.

 zorro*Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx