Nacionalismo hebreo

Hace 116 años, el 29 de agosto de 1897, inició en Basilea, Suiza, el Primer Congreso Sionista Mundial, convocado entre otros, por el escritor húngaro Theodor Herzl, considerado el fundador del sionismo moderno.

Isidro H. Cisneros/ A los Cuatro Vientos

En su obra El Estado Judío, Theodor Herzl, propone como única solución al creciente antisemitismo religioso y racista que se difundía en Europa, la creación de un Estado independiente y soberano para todos los judíos esparcidos por el mundo.

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Theodor Herzl,autor de Estado Judío.

El texto, más un manifiesto que una obra doctrinal, propuso una estrategia para el desarrollo del nacionalismo judío con el objeto de garantizar la creación de un Estado propio. A partir de este momento, el sionismo se presenta como el “movimiento de liberación nacional del pueblo judío”, que sostiene que éste, al igual que cualquier otro pueblo, tiene derecho a una patria. Bajo la afirmación de que muchos hebreos no se sienten una minoría religiosa sino una nación, el sionismo considera que los problemas del pueblo judío solo serán resueltos con la autonomía respecto a otros países.

El sionismo fue el medio a través del cual, los judíos retomaron la acción política y diplomática para la creación del Estado hebreo. Las persecuciones estimularon la migración judía desde Rusia y Europa hacia Palestina. Posteriormente, se agregaron migrantes de Yemen, Marruecos, Irak y Turquía. El sionismo encarna el antiguo mito mesiánico del retorno a Tierra Santa con un programa de acción política. El Mesías no sería una persona, sino un esfuerzo para organizarse y abandonar la tierra del exilio. Theodor Herzl es el principal símbolo del sionismo y el padre del Estado de Israel. Su imagen está presente en las dependencias oficiales y su memoria se mantiene en ciudades, escuelas y calles. De esta manera, Israel que originalmente fue una idea audaz, hoy es una realidad que celebró este año su 65 aniversario desde su creación en 1948.

Al interior del sionismo existen distintas posiciones que postulan el fortalecimiento de la conciencia judía y la defensa del Estado. Existe un sionismo ortodoxo y fundamentalista que ve en la creación de Israel el inicio del tiempo mesiánico con el que se interpretan acontecimientos, por ejemplo la Guerra de los Seis Días, como señales que lo confirman. Esta postura fue mantenida por grupos como “Gush Emunim” fundado en 1974, para los cuales las renuncias territoriales equivalían al sacrilegio, lo que llevó a uno de sus integrantes al asesinato del premio Nobel de la Paz, Isaac Rabin en 1995. Tal modalidad de sionismo representa un fundamentalismo político y religioso.

Israel es el único Estado del mundo que no desea fijar de manera definitiva sus confines y que se ofrece como refugio para todos los hebreos, aunque más de la mitad de ellos aún permanece en la diáspora. Define a todo hebreo como un israelí en potencia. Es sionista por definición y por lo tanto, considera a Jerusalén su capital única e indivisible. Sin embargo, un sector importante de sus ciudadanos, además de la minoría árabe y la heterodoxia judía impermeable al Estado laico, no lo son, ni quieren serlo. El sistema político israelí representa una peculiar democracia étnica que sólo se consolidará abandonando su estrategia de “Territorios Ocupados”. Para esto sería necesario renunciar al sionismo radical en favor de un caleidoscopio multicultural. O también puede renunciar a la democracia, acentuando el nexo entre expansión geopolítica y hebraísmo. Israel no puede convertirse en un factor de inestabilidad en Medio Oriente, siempre dispuesto a las armas con tal de evitar la pesadilla del regreso a la diáspora. Todo esto, en un contexto caracterizado por la guerra en Siria y el desarrollo de armas nucleares en Irán.

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Colonos israelíes armados recorren Cisjordania.

Actualmente, el Estado hebreo se encuentra gobernado por una élite liberal en la economía, culturalmente orientalista y geopolíticamente occidental, que emerge del fracaso de la Cumbre de Paz de Camp David, y de la segunda Intifada. El pragmatismo del Primer Ministro Benjamín Netanyahu manifiesta principios indeclinables porque tiene fundamentos religiosos. Su credo lo representa la frase que pronunció el 27 de septiembre pasado en la Asamblea General de la ONU: «El Estado hebreo vivirá por siempre». Ella refleja la convicción de que Israel está legitimado no por el Holocausto, sino por David. Cambiar implica considerar el estado de excepción permanente como problema, involucrarse en la gestión de la paz y del orden en Oriente Medio, y no contribuir a desestabilizarlo. Significa imaginarse diverso entre diversos, y enemigo de nadie. La política de colonización ha sido considerada ilegal por la comunidad internacional, por lo que Israel debe evitar que el viejo antisemitismo se transforme en nuevo antisionismo.

*Foto de portada de este artículo, tomada de Wikipedia junto con el siguiente texto del pie de foto: Miembos del grupo judío ortodox antisionista y propalestino Neturei Karta con pancartas en las que pone «Judaismo y sionismo son extremos opuestos» y «Detener el hambre de los palestinos».

zorro *Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx