Reflexiones sobre México y la idea de Reforma

México tierra de volcanes y playas exuberantes; México de desiertos abrasadores y selvas prodigiosas; México desgarrado; México cuerno de la abundancia, laberinto de la soledad y visión de los vencidos; México pobre; México del hombre más rico del mundo; México sin esperanza y guadalupano; México prehispánico, colonial y moderno; México indígena; México revolucionario que no le llega la modernidad; México de mis recuerdos; México elegante y refinado; el de los murales fabulosos y el de la piedra de los sacrificios; México lejos de dios y cerca de los Estados Unidos; México de los 30 años de Porfiriato y 70 de PRI; México de la dictablanda y casi democrático. México negro; México bárbaro; México insurgente y el de trauma de su historia.

Alfonso Bullé Goyri/ A los Cuatro Vientos

       México es tantas cosas y de tantas cosas que es se resiste a una definición completa. Es una nación donde la historia antigua vive y la reciente se olvida al día siguiente. La de los grandes dioses prehispánicos y de las innumerables fiestas religiosas, de los santos y de los revolucionarios que aún siguen vigentes. Es un orbe pródigo que da para todos y admite en un mismo espacio a los que se excluyen. Tláloc y Jesucristo; Guadalupe y Tonantzin, diosa madre y señora de la fertilidad. Es una nación donde los pueblos tienen nombre cristiano y apellido indígena: San Juan Ixhuatepec; Santiago Tlatelolco; San Lorenzo Actopan. El volcán distintivo que mira enhiesto al valle de antiguos lagos, es conocido en los libros de geografía como Popocatépetl, pero la población lo nombra Don Goyo, calificativo castizo con bocanadas de lava indígena.

Buena Vida (1945) José Clemente Orozco
«Buena vida» (1945) José Clemente Orozco

En uno de sus más importantes ensayos dedicados al ser del mexicano, Octavio Paz, considera que esa esencia revela una dolorosa condición, un sino que se expresa como una “falta de identidad”, una especie de debilidad que en tanto no se reconozca, será imposible trascender el presente. Pero esa interpretación en realidad constituye más bien la visión de una clase social, de una elite o quizás de una no-clase que se siente desplazada, pero que al fin de cuentas forma parte del orbe mexicano, que lo niega y lo necesita para construir su ser histórico y su fortuna, a veces inmensa. Paz y buena parte de la clase acomodada de México, herederos del criollismo colonial, objeta y desdeña su nacionalidad, pero cuando viaja a hurtadillas lleva en su maleta una bolsa de chiles serranos porque siempre hace falta a la hora de la comida, no importa dónde esté. Gabriel García Márquez afirma en alguna parte, que esos mexicanos que viven en París, los de buenas familias, “siempre se regresan el martes”, porque esos extraños seres en extremo nacionalistas, no saben vivir en el exilio. La contradicción es patente, son mexicanos provocativos y arrogantes en el interior del país, pero se humillan ante el extranjero con el objeto de demostrar su condición de ser humano pues están persuadidos que lo simple mexicano no es suficiente. Son los que se sienten desplazados pero no pueden negar la cruz de su parroquia, son los que viajan, los que tienen estudios, los que quieren ser cosmopolitas, pero que cuando hablan de México en el extranjero, les cuesta trabajo aceptar que las pirámides de Teotihuacán son ruinas de culturas extintas, que son simples vestigios de una grandeza muerta y que los pueblos indios son una realidad terminante, víctimas de la injusticia y la corrupción.

fiesta popular calacasLa personalidad del pueblo mexicano está grabada en alto relieve en todas las paredes de la conciencia nacional. Es pueblo que a diario se reinventa y cada día toma la fisonomía de la jornada anterior. Es pueblo de tradiciones y hasta la revolución se torna tradicional y se reforma. Vive al día y construye la casa con sus propias manos cuya distribución es simple, de dos plantas, la baja donde vive toda la familia y los altos que nunca concluye. Casi siempre el piso de arriba queda con las varillas de fuera y para protegerse de los rayos coloca botellas de vidrio dizque para evitar las frecuentes descargas eléctricas en la época de lluvias. Así somos y así nos comportamos y echamos la casa por la ventana cuando nuestro hijo terminó la primaria o cuando el compadre cumple años.

México vive una encrucijada y en ese mar revuelto el futuro se percibe incierto. Porque México es de petróleo, de energía, de vientos y de mares y está desperdiciando esos recursos tal y como se encuentra la ley que los regula y la administración que los gobierna. Pero las tradiciones paralizan, porque la moral pública censura y reprocha a quien se atreva atentar contra la costumbre. Prorrumpe el líder con el pueblo para protestar porque dar un paso adelante, inédito, hacia un futuro diverso constituye el principio de una traición a la querencia inmovilizadora. Defender los recursos de la felonía es bandera que reivindica la dignidad del dirigente y del grupo que lo sostiene para que éste, al fin de cuentas, mantenga el statu quo que administrar la penuria. De ese modo no compromete la imaginación ni aventura un desafío que proyecte a la nación a un nuevo estrato. Los controles se despliegan y sumisa la masa se desplaza acrítica y en su impulso despierta el temor a la división y al desgarramiento de la nación. Todo camina hacia la parálisis.

Paricutín y Zapichu en erupción (Dr. Atl)
Paricutín y Zapichu en erupción (Dr. Atl)

México está en el cruce de caminos. Las reformas que no reforman y las manifestaciones que encierran el ritmo festivo de un sacrificio están por quedar en el pasado, detenidas, obsoletas. Deliberar activa la práctica democrática, pero el paso decisivo acarrea peligros, y si el juego persiste el riesgo es retornar al inicio de los tiempos.

alfonso-51*Alfonso Bulle Goyri. Escritor, editor y crítico de arte. Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales. Actualmente trabaja en un libro de poemas.