La epopeya que Carlos Salinas de Gortari y sus aliados en el gobierno quieren borrar

¿Qué conocemos los mexicanos contemporáneos de una de las más grandes hazañas llevadas a cabo -de manera ejemplar e impresionante- por el pueblo mexicano y por el mejor de los mandatarios que México ha tenido en más de un siglo: el general Lázaro Cárdenas?

A los Cuatro Vientos

La Expropiación Petrolera o Nacionalización del Petróleo es el resultado de la implementación de la Ley Expropiación de 1937 y del Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos aplicados a las compañías petroleras el 18 de marzo de 1938, por el Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas del Río.

Antecedentes

La política de apoyo a la organización de los obreros y la fundación de Petromex (después PEMEX), seguida por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, fueron los antecedentes más cercanos a la expropiación petrolera.

En 1924, tras varios fallidos intentos de huelga reprimidos y disueltos por el ejército, se emplazó a huelga en Tampico contra la refinería «El Águila», en la cual los trabajadores resultaron triunfantes al lograr que la empresa reconociese al sindicato y se concertase la firma de un contrato colectivo de trabajo.

El 16 de agosto de 1935 se constituyó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y una de sus primeras acciones fue la redacción de un proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas y el pago del salario completo en caso de enfermedad y que pretendía sustituir los distintos contratos colectivos que regían las relaciones laborales en las compañías petroleras, a las que se les envió.

El 3 de noviembre de 1937 se les exigió a las empresas la firma del contrato colectivo y el 17 de mayo el sindicato emplazó a huelga en caso de no cumplir tal demanda.

En los primeros días de junio el sindicato demandó a las compañías petroleras ante la Junta General de Conciliación y Arbitraje. Dicha huelga finalmente estalló el 31 de mayo y se levantó el 9 de junio.

La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el Presidente y la población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.

En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje, se integró una Comisión de expertos para que investigaran la situación financiera de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por éstas permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores, pero para el 8 de diciembre se realizó otro paro de labores al no tener respuesta de la Junta de Conciliación.

Para el 18 de diciembre de 1937, la junta dio el fallo en favor del sindicato mediante un laudo en el cual se pidió a las compañías el cumplimiento de las peticiones y el pago de 26 millones de pesos en salarios caídos. Las compañías petroleras interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les negó el amparo.

Como consecuencia, las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía y en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones de pesos el 7 de marzo.

Expropiación petrolera

PETROLEROS 1936El presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga, uno de los dueños de una de las compañías preguntó «¿Y quién lo garantiza?». «El presidente de la República» contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió «¿Usted?». Entonces, Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.

El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas dentro del gobierno de que el Presidente planeaba algo «fuerte» en contra de ellas, declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el Presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera que explotaban las compañías extranjeras, se volvió propiedad de la nación Mexicana.

Este hecho fue efectuado de acuerdo a la Ley de Expropiación del 23 de Noviembre de 1936 y al Artículo 27 de la Constitución Mexicana.

Las 17 empresas petroleras extranjeras expropiadas fueron: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, (London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco la segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias: Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil, la más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard Oil Co. de México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora (ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).

Consecuencias

El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales en una enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la indemnización.

Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico de México en ese mpmento, pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo a la nueva situación.

Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esta decisión.

Para muchos, la expropiación significaba un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.

Fueron momentos difíciles para el país ya que se agotaban las reservas de gasolina y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina.

Se reunió a los mejores especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más avanzada.

En un segundo intento se reunió a los estudiantes de Química más destacados del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Después de muchos esfuerzos, la incipiente ciencia nacional logró sintetizar el compuesto.

La expropiación petrolera: Efectos inmediatos

Las represalias por la expropiación de la industria petrolera no se hicieron esperar. Las compañías petroleras y el gobierno de los Estados Unidos emprendieron varias medidas, tanto diplomáticas como económicas, para obligar a México a dar marcha atrás.

Héctor González Aguilar

EXPROPIACION PETROLEO PUEBLONo obstante las presiones, el gobierno mexicano supo manejar la situación y las compañías expropiadas terminarían por negociar la liquidación.

Posiciones encontradas

El gobierno de México argumentaba que la expropiación se había llevado a cabo dentro de la ley y que el país tenía la intención de indemnizar a los afectados. Según la ley de expropiación, promulgada en 1936, la liquidación a las empresas se llevaría a cabo en el plazo de diez años.

Dos puntos eran importantes: la compensación no podía incluir el combustible aún en el subsuelo ya que, de acuerdo al artículo 27 de la Constitución, el petróleo era propiedad de la nación desde 1917. Por otro lado, el pago de la deuda debería ser en especie, es decir, con exportaciones de petróleo, pues el país no contaba con divisas para hacer un pago en efectivo.

La posición de las empresas afectadas fue opuesta. En principio se negaron a reconocer la legalidad de la medida. En caso de que no se les restituyeran sus propiedades exigían una compensación inmediata y no en especie. Las empresas añadían que cualquier compensación debería incluir el petróleo del subsuelo. En total, requerían del gobierno mexicano aproximadamente 450 millones de dólares. Como era de esperar, las empresas también pidieron a sus gobiernos que no reconocieran la legalidad de la expropiación.

La posición del gobierno de los Estados Unidos fue un tanto contradictoria. El presidente Roosevelt reconoció el derecho de México a expropiar el petróleo. En cambio, el Departamento de Estado no aceptó el plazo de los diez años y asumió una postura más rígida. El embajador norteamericano en México era partidario de que las empresas aceptaran los términos de México para negociar, pues no era conveniente obstruir las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica a las puertas de un conflicto internacional de mayor envergadura (la Segunda Guerra Mundial).

Por su parte, el gobierno británico, envió una enérgica protesta al gobierno mexicano, situación que llevó al rompimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

El boicot internacional

Desde el mismo mes de marzo de 1938, el gobierno de Washington presionó para que México llegara a un arreglo que beneficiara a las empresas. Las medidas que tomó el Departamento de Estado norteamericano fueron:

A.- Se trató de impedir  que México adquiriera insumos y refacciones para mantener la industria recién nacionalizada.

B.- Se estableció una campaña internacional para cerrar los mercados al petróleo mexicano. Estas medidas fueron minimizadas porque hubo dos empresas norteamericanas que aceptaron vender petróleo mexicano en Europa. Por breve tiempo, Alemania e Italia compraron petróleo mexicano.

CARTON EXPROPIACION PETROLEOC.- Estados Unidos disminuyó la compra de plata mexicana en más del 50% a partir de 1938. Si las ventas no se suspendieron en su totalidad fue porque los propietarios de las minas mexicanas también eran norteamericanos.

D.- Se forzó a países del Caribe a dejar de comprar petróleo mexicano.

E.- Se impidió que el gobierno y empresas de México tuvieran acceso al capital norteamericano, privado o público. Esta  medida pretendía mantener con pocos recursos al gobierno de Cárdenas.

Solo el Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, pero los Países Bajos y Estados Unidos decretaron un embargo comercial y retiraron a todo su personal técnico de México.

Por su parte, la Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicanos y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.

Situación durante la Segunda Guerra Mundial

Sin la presión de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos hubiera impedido la nacionalización para proteger sus intereses, pero con la guerra mundial en ciernes, el presidente Franklin Delano Roosevelt tuvo más interés en la alianza estratégica con México como un bloque antifascista que en proteger las compañías privadas.

A causa del boicot, los únicos compradores de petróleo mexicano eran Japón y Alemania. Sin embargo, a pesar de que la Anglo-Persian Oil Company (hoy BP) no era una compañía privada sino dependiente directo del almirantazgo (British Admiral) y parte del poder mismo del Imperio británico, en 1941 los Aliados levantaron su embargo sobre el petróleo mexicano debido a la armonía entre Roosevelt y Cárdenas y a una fuerte escasez de este energético causada por la guerra.

El petróleo también fue el motivo por el cual México entró a la Segunda Guerra Mundial, ya que dos de sus barcos petroleros fueron hundidos por submarinos alemanes del Eje.

Ha quedado demostrado que el buque petrolero “Potrero del Llano” fue realmente hundido por el submarino U-564 al mando del Kapitänsleutnant (teniente capitán) Reinhard Suhren de la Kriegsmarine (Marina de Guerra).

La solución definitiva del conflicto petrolero

MUJERES EXPROPIACION PETROLEO
Mujeres en apoyo a la expropiación petrolera. Otra época, otro pueblo (Fotos: internet)

A pesar de las medidas de presión que padeció el país, el presidente Cárdenas no cedió en las negociaciones. Los visos de solución se dieron gracias a que el grupo norteamericano Sinclair –que representaba el 15% de la inversión petrolera expropiada- inició por su cuenta una negociación con el gobierno de México.

Para el 1 de mayo de 1940 se firmó el acuerdo entre el grupo Sinclair y el gobierno. México aceptaba pagar unos catorce millones de dólares que serían pagados a plazos, con parte en efectivo y parte en petróleo.

El arreglo final del conflicto con las empresas petroleras continuó hasta después del régimen cardenista, aunque en ese periodo se sentaron las bases para la resolución del conflicto.

Durante el gobierno de Ávila Camacho, tras largas negociaciones, se llegó al acuerdo de crear una comisión valuadora intergubernamental. En abril de 1942 la comisión entregó sus  recomendaciones y el Departamento de Estado norteamericano instó a las empresas a aceptar la propuesta de pago de la comisión.

La última empresa norteamericana en aceptar fue la Standard Oil, quien lo hizo hasta 1943. Con esto se dio por terminado el asunto de la expropiación petrolera.

Fue hasta el año 1962, es decir 24 años después del decreto expropiatorio, que México liquidó el total de su deuda con las 17 compañías extranjeras que afectó ese 18 de marzo de 1938: un total de 165 millones de dólares -en números redondos-, según reveló en abril de 1964 don Jesús Silva Herzog, historiador y asesor de Lázaro Cárdenas en aquellas apasionantes fechas.