Los partidos, sus políticos, sus deformaciones

Seguramente por ser el centro político y económico del país, es en este lugar donde se cruzan las ideas y los conflictos de mayor relevancia. Aquí están concentrados los poderes de la Unión y las sedes nacionales de los partidos. A esto se debe que la ciudad de México sea el observatorio por donde pasan las principales contradicciones y los problemas que vive nuestro país. La derecha, el centro y la izquierda, son las expresiones políticas que buscan ser oídas por una clientela adormecida, abúlica e indiferente, lo cual les permite hacer y deshacer sobre los intereses y derechos de esa clientela

Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos

Pero justo es en este terreno, donde se prefiguran las principales incongruencias de estas fuerzas y de los personajes que opinan sobre los problemas de México. Donde se expresan las distintas posiciones sobre los asuntos que se debaten en el país. La manera de cómo se resuelvan, afectarán más o menos a la sociedad en lo inmediato y en el largo plazo. Las políticas que implementen, dejarán al descubierto las contradicciones y veleidades de los líderes y de los partidos que participan en la vida nacional.

En el caso de los priistas, sus políticas públicas y su proyecto están a la vista. Sus principales fuentes de poder y sus “líderes” devienen de servir a las élites que se han desarrollado en casi un siglo de ejercer su dominio. Las componendas y el control corporativo que ejercen sobre la mayoría de las organizaciones sociales, religiosas,  financieras y militares, han significado la putrefacción del régimen actual y fortalecido su capacidad para castrar el pensamiento crítico de la gente. En esta franja social no hay expresiones de cambio, ni se interesan por el país, lo que quieren es seguir entregando nuestros recursos naturales y nuestra soberanía a las mafias nacionales y extranjeras. El partido oficial y sus gobernantes se han desprendido del proyecto reformador del 17 para ser hoy el impulsor de una política privatizadora, insolentemente antipopular y de entreguismo a las transnacionales

En el PAN las cosas no son diferentes. A la muerte de Gómez Morín y de Castillo Peraza, dos de los ideólogos de este partido, los panistas perdieron la compostura y los principios que hicieron de su partido un instrumento opositor con dignidad republicana. Sus pasados gobiernos y sus actuales dirigentes, lo han convertido en una organización al servicio de los grandes oligarcas y ahora de PN. Hoy le hacen el trabajo sucio al PRI y son los voceros vergonzantes del partido del gobierno

El PRD es un caso especial. Nació con el apoyo de personajes democráticos. Sectores importantes del movimiento social y cultural, vieron en él un instrumento de lucha que podía potenciar la organización independiente y democrática de amplios sectores del pueblo. Pero pronto estas expectativas entraron en crisis. Un grupo de arribistas con la vieja cultura del agandalle y de la corrupción, se fue adueñando de la vida del partido y en poco tiempo lo convirtieron en un instrumento adocenado para apoyar lo más nefasto de las políticas antipatrióticas del régimen actual

No hace falta hacer muchos análisis políticos para darse cuenta que este partido ya no representa al pueblo ni es el instrumento organizador de las fuerzas que aspiran a un cambio en la vida nacional. Sus tribus y sus dirigentes no están apostando a cambio alguno a favor de la gente, sino apoyando las políticas públicas que sirven para afectar más a la economía familiar, entregar nuestras riqezas y ensanchar las coberturas de la antidemocracia

Morena-registroLa única opción política que le queda a la gente es el Movimiento Regeneración Nacional, MORENA. Un partido nuevo que aspira a convertirse en el referente popular y en la oposición a las políticas entreguistas del gobierno y de sus aliados. Un partido que avanza en su construcción, aunque en su camino se está topando con el agandalle, el arribismo y la corrupción que provienen de otros partidos, especialmente del PRD. Estos fenómenos están apareciendo como rémoras y retrancas en la vida de esta naciente organización. Se puede advertir que a los exponentes de estas políticas, no les importa el nuevo proyecto de país ni el surgimiento de un partido al servicio del pueblo. Lo suyo, lo que les interesa, es ir amarrando los hilos que les asegure la subsistencia de sus prebendas para seguir medrando al amparo del poder.

Si el Consejo Nacional de Morena, permite que bajo su amparo y disimulo coexistan estas prácticas oportunistas, si persisten los acarreos y el corporativismo, si no  se pone remedio a estas deformaciones; corremos el riesgo de malograr este esfuerzo colectivo que poco a poco se está convirtiendo en la única fuerza que puede impedir la privatización de Pemex, que suban el IVA y que se abra a la iniciativa privada nacional y extranjera la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales. Por lo pronto, miles de miembros de Morena estaremos defendiendo el proyecto original: Queremos un partido sin lacras, sin arribistas ni tranzas. Un partido para la gente ¡Nada más, pero nada menos!

   jesus sosa castro *Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Columnista de SDP y colaborador de A los Cuatro Vientos.