REFICCIONES: Mi país, mi país, con cuanto odio amo a mi país

Mi país, mi país, con cuanto odio amo a mi país. Y cómo no amarlo si en él están mis muertos y mis vivos, mis buenas y mis malas compañías, mis amigos y mis enemigos, la frustración y la esperanza, la redención y la condena.

Ignacio Betancourt/ A los Cuatro Vientos

Mí país, mi país, con cuanto odio amo a mi país. Tiempos malos, años de crisis visibles e invisibles, de dolores que se miran en las ropas del transeúnte, de humillaciones que destruyen bajo la piel al ciudadano y le secan el corazón y hacen estallar las venas de millones de hombres y mujeres que padecen el quehacer gubernamental como si fuera lluvia de piedras o viento de canallas; mortal confusión entre lo inevitable y lo que sí puede transformarse.

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José Clemente Orozco, muralista mexicano

Hasta ahora los cambios nacionales los determinan los peores, una clase política y empresarial que desde la disfuncionalidad más monstruosa condiciona la vida de la mayor parte de los mexicanos, impone cambios a las leyes laborales con la engañifa de más empleo aunque para nadie sea un secreto que cambiaron la legislación correspondiente pero el desempleo sigue en aumento; intentan cambiar la normatividad educativa sólo para entregarla a los intereses empresariales más voraces; van sobre el petróleo exigidos descaradamente por las trasnacionales; quieren aumentar el IVA del 16 al 19% aplicándolo ahora además a los alimentos y las medicinas; se incrementa la corrupción electoral mientras la verborrea sobre la democracia resuena a todo volumen; los cambios jurídicos para mejor robar o asesinar se perfeccionan, la Ley es letra muerta aunque aún logre dar vida a ladrones y asesinos. ¿O qué decir de la incapacidad institucional para impedir la venta de toneladas de comida chatarra, o de los pésimos servicios de salud? Ah, cómo les gusta quejarse, decía una antigua vecina que barría la calle por algunas monedas, sola y enferma cuando falleció fue enterrada en la fosa común, con el orgullo intacto porque nunca se quejó de nada.

La justicia y la ley (José Clemente Orozco)
La Ley y la Justicia (mural de José Clemente Orozco)

Cuando conversan en el Colectivo “Es hora de hacernos agua” (Sociedad civil), integrado por académicos de diversas instituciones y artistas independientes de todas las edades, tratan de entender analíticamente las acciones que durante ocho meses han realizado (y seguirán haciéndolo) en torno a la Secretaría de Cultura y sus lamentables personeros, el ingeniero Xavier Torres Arpi mejor conocido como Mr. Sueño Profundo, alias “el secretario de cultura” y el licenciado Juan Carlos Díaz mejor conocido como el señor del humorismo involuntario, alias “Santa Claus” por aquello de los obsequios, no precisamente navideños; personajes simbólicos de un estado de cosas que durante muchos años han hecho posible las decisiones más autoritarias y el uso de los presupuestos públicos en beneficio de pequeñas mafias que cotidianamente se ven beneficiadas por su colaboración o por su indiferencia. Sin embargo hay tareas por hacer, cientos de creadores y trabajadores de la cultura pueden ya iniciar la agenda: está pendiente la reglamentación de la ley de cultura estatal; la creación de un consejo consultivo con integrantes que obviamente no sean los beneficiados de siempre ni los “notables” que la Secult imponga; la implementación de mecanismos que transparenten la unilateralidad de las decisiones, etc. Pensar da energía, soñar da energía, actuar da energía.

Todo el año 2013 el colectivo ha trabajado en diversas direcciones: la discusión pública del actuar de la Secult a través de mesas redondas con la participación de especialistas; la denuncia pública a través de los medios de comunicación, locales y foráneos; la vía jurídica, a través de la cual se han visto obligados a informar sobre diversos aspectos, por cierto, los trámites siguen abiertos y pronto el Colectivo “Es hora de hacernos agua” podrá informar de nuevos datos; la preparación de un libro y un documental, y finalmente, frente al desprecio y la burla con que los funcionarios culturales actúan así han sido tratados ellos mismos, con el desprecio y la burla que merecen y que ha conseguido la atención de ciudadanos interesados en la rollo-novela-semanal con la actuación notable de actores  de la cultura estatal y sus historietas.

Tampoco faltan quienes opinan que es inútil todo reclamo y que no sirve para nada cuestionar a tales especímenes pues son cínicos y prepotentes y tienen a su favor la corte de incondicionales esperanzados en recibir tarde o temprano algunas migajas. No se ignoran tales desencantos pero puede precaverse el contagio, día a día es más evidente que ninguna impugnación es inútil (aunque lo pueda parecer) y así como jurídicamente los funcionarios soberbios han sido obligados a responder, socialmente ahora de plano salen en busca de a quién apoyar aunque sea con un simple programa de mano, eso sí, siempre y cuando puedan aparecer en la fotografía; necesitan justificarse y dan entrevistas y se empeñan en aparentar que trabajan, invitan al gobernador para hacerlo aparecer como un promotor de la cultura en el Estado aunque de todos sea sabido que hace y deshace en la Secult según lo requiere su ignorancia; en el intercambio de complicidades y disimulos unos a otros se arropan para seguir medrando sin resolver sus propias contradicciones internas y sin dejar de ser autoritarios nuca. Frente a tal panorama puede resultar engañoso pensar que son invulnerables y que no sirva para nada la confrontación y la crítica: atención a la gota, cuidado con la chispa, lo insignificante no existe, deberían recordarlo los indiferentes.

ignacio betancourt*Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Desde 1997 es investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA,1976) Libros publicados: De cómo Gudalupe bajó a la ontaña y todo lo demás (1977), El muy mentado curso (1984), Ajuste de cuentos (1995) y los poemas Diaria poesía (2006). Como dramaturgo ha escrito diez obras, todas representadas. Entre sus libros de investigación literaria están: “El escándalo”, primera drama de Manuel José  Otón. Texto y contexto (1999); Literatura y frontera norte (2005).