Madres de infantes privilegian alimentos para sus hijos publicitados en la televisión. La auto regulación de las empresas, un engaño

Se encontró que un 70% de lo que se anuncia en televisión forma parte de la cultura alimenticia de los bajacalifornianos.

Israel Reyes Sariñana / Universidad Autónoma de Baja California

Tijuana, B.C., a viernes 26 de julio de 2013.- “Efectos de los anuncios de la televisión en madres de niños menores de 2 años sobre las prácticas alimentarias hacia sus hijos”, es el nombre de la investigación realizada en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a través de la Facultad de Medicina y Psicología del Campus Tijuana, cuyo beneficio principal es transmitir una serie de recomendaciones a la Secretaría de Salud.

“Si la Secretaria de Salud cuenta con una serie de normativas sobre lo que se puede anunciar, pues entonces que se cumpla, que los anuncios que provocan el consumo de alimentos no saludables se restrinjan”, indicó la doctora Montserrat Bacardi Gascón, líder de la investigación, complementando que estas normas se aplica en otros países.

La metodología utilizada en este trabajo se enfocó en la relación y consumo con los alimentos publicitados como apropiados para los niños y se tomó como contexto de estudio la programación y horario vespertino en los canales de televisión con mayor audiencia.

Además, se tenía un registro y clasificación de estos anuncios, así como una descripción del contenido de los mismos.

Los investigadores grabaron en un periodo de 16 meses, todos los comerciales expuestos entre las 15:00 y 21:00 horas. De estos se hizo una clasificación sobre los anuncios orientados al área de los alimentos tomando como base cada grupo de alimentos y si estos son o no nutritivos.

Para obtener resultados se combinó la metodología cuantitativa y cualitativa, esta última cuestionando a los sujetos de estudio el consumo de alimentos de los comerciales, así como las porciones y ocasiones que los consumían durante el día; encontrando que un 70% de lo que se anuncia forma parte de su cultura alimenticia.

UABC DRA MONSERRAT BACARDI“Sabíamos que probablemente las madres sí consumían estos alimentos, pero no si los daban a sus hijos”, comentó la doctora Bacardi (en la foto a la izquierda).

En el proyecto también participaron el doctor Arturo Jiménez Cruz, la doctora María Eugenia Pérez Morales, la maestra Ana Lilia Armendáriz Anguiano y Glenda Díaz, estudiante del Doctorado en Ciencias. Además el proyecto se amplió hasta la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, donde colaboran docentes y alumnos de maestría.

El proyecto fue financiado con recursos económicos de UABC y se han presentado los resultados en dos congresos, uno en Europa y otro en Estados Unidos.

Recientemente fue presentado por el doctor Jiménez en un foro a nivel nacional dirigido al área pediátrica y se ha publicado en dos revistas indexadas.

Descalifican especialistas autorregulación de publicidad de alimentos para niños

Advierten que no cumplen las recomendaciones de la OMS

Ariane Díaz / La Jornada

La autorregulación empresarial de publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia no ha servido para proteger a los menores, toda vez que no cumple con las recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y atiende sólo a intereses comerciales, denunciaron organizaciones civiles e investigadores.

Luego de un análisis al Código de Autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas (Código PABI) –en vigor desde el primero de enero de 2009–, los expertos concluyeron que éste se distancia de las recomendaciones internacionales y no protege al público infantil del impacto de la publicidad, sin que las autoridades hagan nada al respecto.

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

Por ello, consideraron urgente e inaplazable que el Estado desarrolle una regulación que vele por los derechos de ese sector de la población, de su salud y de una alimentación adecuada.

La OMS reconoce que la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la niñez influye en la generación de malos hábitos alimentarios y se aprovecha de su credulidad e inexperiencia, apuntó Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, en conferencia de prensa.

En 2010, la OMS presentó una serie de recomendaciones a los gobiernos para proteger a la infancia de este tipo de anuncios. Sin embargo, en lugar de que el gobierno mexicano tomara la iniciativa para regular en la materia, las empresas presentaron su propio código, el cual ha resultado insuficiente y no ha logrado detener el daño que está generando a la salud de los niños, acusó.

La política de los gobiernos mexicanos en materia publicitaria no pretendió nunca vulnerar los derechos de los anunciantes, dada la importancia económica de la industria publicitaria, sostuvo Carola García, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De acuerdo con Enrique Jacoby, asesor de la Organización Panamericana de la Salud, los productos más publicitados son ricos en azúcar, grasa y sal, y contribuyen a la epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta al país,por lo que debe ser más severa su regulación por parte de instancias como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y la Procuraduría Federal del Consumidor.

Florence Theodore, del Instituto Nacional de Salud Pública, destacó la contradicción de las grandes empresas al promover un estilo de vida saludable cuando sus productos son de mala calidad nutricional, además de que el código regula la publicidad dirigida a menores de 12 años, aunque éstos son susceptibles de ser influidos por otros anuncios.

Además, no prohíbe el uso de instrumentos de manipulación, como son los regalos y las personalidades populares, como sí se ha hecho en otros países.

A escala mundial, se invierten anualmente 40 mil millones de dólares en publicidad de productos procesados y apenas 0.8 por ciento de esa cantidad en promover una alimentación saludable. En México, tan sólo entre enero y agosto del 2012, se gastaron más de 400 millones de pesos en la publicidad de sólo ocho productos.