La pobreza nuestra de cada día

Se tiene la idea (promovida hasta el cansancio) que a un gobierno rico le precede un pueblo pobre. La idea es funcional si hay números que lo respalden. Parte de la mitología mexicana surge de este hecho, axiomático. El gobierno roba. Esa es nuestra naturaleza.

Ramiro Padilla Atondo/ A los Cuatro Vientos

En la presentación de un libro mío un payaso tomó el micrófono y dijo con total convicción que todos los mexicanos éramos corruptos.

No quería que le contestara. Había dicho (según él) una verdad absoluta y quería tapar mi contestación a gritos. Como me pareció un acto de extrema grosería le dije que su afirmación era absolutamente falsa.

Quería sus cinco minutos de fama pues. Esta idea de todos somos corruptos y que tenemos toda la culpa de lo que nos pasa también no deja de ser ridícula. Hay 20 millones de mexicanos en Estados Unidos y no se les conoce por haber llevado dosis masivas de corrupción a ese país. Se adaptan y aprenden a vivir con las reglas del juego de allá. Faltaba más.

Si existe la pobreza, es porque ésta es redituable al estado. La pobreza genera clientelismo. No solo la pobreza económica, sino la pobreza global, esto es, de educación, de recursos, de pensamiento.

Esta misma pobreza mental genera verdades absolutas que no aceptan discusión. El debate es fundamental pero en México no sabemos debatir. A lo más que llegamos es a descalificarnos. No se aceptan preguntas estructuradas porque nos da una infinita flojera dar respuestas estructuradas. Mejor nos acusamos de todo. Peñabot, pejezombie. Ese es el nivel del debate.

En los Estados Unidos, el ideal protestante de hacer dinero no entra en contradicción con su fe. Es bueno hacer lana a ojos de Dios. Es signo de crecimiento en la fe.

ricos y pobres abismoEn México la riqueza siempre ha sido mal vista. Hay todo un aparatchik para denostarla. Hay muchísimos académicos estudiosos de la pobreza, pero pocos que se pregunten cómo se crea la riqueza. Eso no es redituable.

Pero, ¿cómo se cambia esta mentalidad? Esa vendría a ser la pregunta del millón. Tenemos un país con una pirámide social disfuncional donde las principales vías para escalarla son el gobierno y el narcotráfico, donde la iniciativa privada está en un lejano tercer lugar. Y lo está porque los súper ricos no quieren competencia. Y al gobierno no le interesa crearla.

Y si a esto le sumamos nuestra ya tradicional apatía, nos damos cuenta que las cosas no cambiarán. No en el corto plazo.

La pobreza debería de ser estudiada como historia. No proclamada como evangelio. Cambiar el paradigma pues. Dejar de ser objeto y convertirse en sujeto. Organizarse. Crear clubes electorales sin filiación política, grupos de presión, asociaciones civiles.

Dejar de ver la tele y ver que hay allá afuera. Que al final, los grandes cambios vienen de las pequeñas cosas.

ramiro p*Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para para los suplementos culturales Palabra del Vigía, Identidad del Mexicano y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de orange y Péndulo de Chiapas.