Balance postelectoral: autoritarismo de compadres y abstencionismo

Se ha enseñoreado en Chihuahua, luego de las elecciones del 7 de julio, un modelo que podríamos llamar de  autoritarismo de compadres, combinado con una baja participación ciudadana, lo que va generando un círculo vicioso para la población y virtuoso para la oligocracia política.

Víctor Quintana Silveyra/ A los Cuatro Vientos

El PRI con sus aliados obtiene el triunfo en 51 municipios. El PAN gana 15 municipalidades de las 24 que tenía, retiene Delicias y gana Cuauhtémoc al PRI. De las 22 diputaciones locales uninominales la coalición priísta gana 18 y Acción Nacional, 4. Gracias a o por culpa de, según se quiera ver, la transferencia de votos del PRI a sus aliados de la chiquillada, el tricolor contará sólo con 16 de 33 diputaciones; por 7 del PAN,  3 del PANAL, dos del PVEM, PRD y PT y uno del Movimiento Ciudadano.

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Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Social, dio el banderazo a «La Cruzada contra el Hambre» en Chihuahua, al lado del gobernador César Duarte, ambos vestidos de rojo, el color de los candidatos del PRI.

No puede decirse que fueron elecciones limpias, hay varias impugnaciones del PAN. Volvieron las formas  tradicionales de acarreo, sobre todo de indígenas, la compra de votos ahora combinadas con presencia de golpeadores del PRI en varios municipios. En la zona occidental del estado, donde el terror ha sentado sus reales estos últimos años, en algunas partes se amedrentó a los votantes mediante la presencia de exagerados operativos policíacos, en otros, mediante la ausencia total de los elementos de seguridad.

El PRI gobernará ahora en más municipios y, si es que sus aliados electorales no se venden a otro mejor postor, mantendrá su hegemonía en el congreso. Sin embargo,  para el gobernador, quien deseaba el carro completo, no deja de ser una victoria raspada, pues además varias de las derrotas se deben a la división que provocó en su partido al imponer candidatos. El PAN no logró levantarse de la debacle del 2012 como hubiera querido, pero es un pequeño triunfo no haber retrocedido más. Indudablemente los grandes ganones de estas elecciones fueron los verdes, panales, perredistas y petistas pues podrán colocar a los miembros de sus dinastías dominantes en el congreso, colgados de su apoyo al PRI.

En cuanto a la participación electoral: Chihuahua se sigue manteniendo entre las entidades con más alto nivel de abstencionismo: alrededor del 60% en estas elecciones. A pesar de un gasto de más de mil 200 millones de pesos en tres años, el Instituto Estatal de Elecciones sólo incrementó marginalmente la asistencia a las urnas. Los más altos índices de abstencionismo se dan en las ciudades más grandes del estado: Juárez, con un 70%, Cuauhtémoc, con un 63.75% y Chihuahua, con un 61.17%. Otras ciudades como Delicias, Parral y Nuevo Casas Grandes se cuentan también entre los diez municipios más abstencionistas. Del otro lado del espectro, hay ocho municipios en los que la participación electoral superó el 70%, todos rurales. En 4 de ellos ganó el PAN solo y en otro, aliado con el PT. Este partido ganó uno más.

Parece pues, que la población más informada, más expuesta a los grandes medios, la urbana, es la que muestra más rechazo a participar. Por otro lado, es claro que en los municipios pequeños, cuando hay una competencia cerrada entre partidos o coaliciones, la población se vuelca a votar en mucha mayor proporción y logra vencer al PRI en varios casos.  Llama la atención el alto número de votos nulos: en el PREP de diputaciones por distrito llegó a 53, 359, mucho más que cualquiera de los partidos que no sea el PAN o el PRI.

A pesar de todo, el PRI y el gobernador César Duarte Jáquez mantienen su hegemonía. Seguirán sin contrapesos fuertes, lo que permitirá que en la entidad siga operando el  “autoritarismo de compadres”, es decir, un conjunto de prácticas autoritarias ejercidas desde el poder ejecutivo avaladas por los partidos de la chiquillada –aquí el PRD se hizo chiquito- a cambio de curules, sindicaturas, regidurías, privilegios  y otros favores y  también por el sindicalismo charro.

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El PAN denunció «acarreo» electoral de indígenas mediante la entrega de despensas del PRI

Este autoritarismo pactado por la mayoría de los actores políticos hace que la democracia funcione a medias y la población no vea su trascendencia para resolver sus problemas cotidianos. Se produce así, un divorcio drástico entre el sistema de partidos y elecciones y las y los ciudadanos. Estos se alejan de las urnas, desilusionados por la colusión entre los partidos y el gobierno, los enormes privilegios que se otorgan entre ellos y los trucos para lucrar, como las coaliciones en torno al PRI y el mercadeo del sufragio para dar respiración artificial a los partidoides aliados. Hay un fuerte rechazo pasivo de la ciudadanía que se expresa en los votos nulos y el abstencionismo; el sistema de representación política está en crisis.

Sin embargo, el abstencionismo  o la crisis de representación, preocupan a analistas y académicos, no a los partidos ni al gobierno. Ellos se sirven con la cuchara grande y malgobiernan así tengan el apoyo del total o del diez por ciento del electorado. Así se consolida en Chihuahua y en varios otros estados el gobernadorismo, el poder desproporcionado de los gobernadores, producto del debilitamiento del presidencialismo y a la vez terrible rémora de la consolidación de la democracia.

Tampoco el abstencionismo o la crisis de representación parecen preocuparles a sus protagonistas, a los ciudadanos que se alejan de las urnas o a quienes anulan su voto. Están muy desilusionados y totalmente descreídos del sistema político, pero no pasan a un hartazgo activo.

Tal vez algo de la explicación de esta pasividad se deba al deterioro de las condiciones de vida y a la inseguridad, pues impiden a la gente preocuparse más allá de lo inmediato. Seguramente si estuviéramos en un momento de ascenso económico para las mayorías, como en Brasil o en Turquía, Chihuahua y todo México estarían en ascuas.

A mayor pobreza y mayor violencia, mayor autoritarismo, sería la fórmula perfecta para muchos años de PRI.

victor-quintana1* Víctor Quintana Silveyra. Doctor en Sociología. Presidente del Comité Estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Chihuahua.

‘Tuvo Chihuahua una elección de democracia simulada y cara’. El IEE el cuarto del país con más inversión

El resultado de la pasada elección en Juárez y el Estado no sólo fue un alcalde, síndico, regidores y diputados, sino que también se obtuvo una democracia simulada y a la baja, elecciones caras y una izquierda desdibujada, estas son algunas de las conclusiones de tres expertos que analizaron el proceso electoral 2013.

Claudia Sánchez/ NorteDigital

El Plan Estratégico de Juárez llevó a cabo ayer un panel de análisis del proceso electoral 2013, donde se presentaron (entre otros datos) estadísticas que muestran que Chihuahua tiene el cuarto lugar en el mayor gasto en partidos políticos en México.

El primer lugar es: Estado de México gasta 269.5 millones de pesos, Jalisco gasta 208.1 millones de pesos, Sinaloa 188.9 millones de pesos y Chihuahua 148.4 millones de pesos.

Además el Estado cuenta con el cuarto Instituto Estatal Electoral más caro del país (Chihuahua 370 mdp), sólo por debajo de Michoacán (624 mdp), Veracruz (530 mdp) y el Estado de México (397 mdp).

No obstante estos gastos, la participación ciudadana no ha variado en los últimos 15 años, pues en las seis elecciones para la alcaldía el porcentaje de votación del partido ganador (en los casos del PRI y PAN) con respecto a la votación total, ha oscilado entre 42 y 54 por ciento en su punto más alto.

Víctor Quintana Silveyra, académico y ex legislador; Servando Pineda Jaimes, profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y Hernán Ortiz, de Ciudadanos por una Mejor Administración Pública, presentaron un análisis completo del proceso electoral 2013.

El representante de CIMAP detalló que desde 1998 el voto ha disminuido, iniciando con un 52.86 por ciento de participación del listado nominal en 1998, hasta quedar en una participación total de 30.36 por ciento, es decir una disminución en voto 22.5 puntos porcentuales en 15 años.

No obstante esta disminución en votos, Ortiz hizo notar que el listado electoral (ciudadanos con credencial de elector actualizada) sí aumentó en estos 15 años, pasando de 650 mil 179 ciudadanos a un millón 048 mil 930 ciudadanos que pudieron participar en la jornada del pasado 7 de julio.

Otro de los detalles que se destacaron en este apartado es que la cantidad de votos ha rondado en los 300 mil votos, sin una variación importante, con la única excepción de la primera elección de Héctor Murguía como alcalde que incrementó la votación total hasta 331 mil 874 votos.

Servando Pineda destacó el papel de las diferentes alianzas protagonizadas en el Estado por el PRI y los diversos partidos políticos (con excepción del PAN y Movimiento Ciudadano), más de 50 para este proceso.

El del 2013 fue un proceso que presentó diferente panorama, bajo un nuevo esquema de redistritación que implicó para el municipio de Juárez la suma de un distrito más, el 09, pero además fue una campaña que redujo el gasto y disminuyó el periodo de precampaña y campaña.

Víctor Quintana destacó las características del triunfo electoral en el estado, donde resaltó que en los diez municipios más abstencionistas de Chihuahua, siete fueron ganados por el PRI y sus alianzas, en ellos se encuentran las principales ciudades del estado.

En contraste presenta una serie de municipios pequeños o rurales, donde el PAN ha prevalecido en la preferencia del electorado.

Cuando se llegó al análisis de los actores que participaron en la elección, Pineda Jaimes presentó una clasificación que separó a los ganadores de los perdedores de la elección.

vic y servaEl ganador para Servando Pineda fue el PRI, con su carro completo en el municipio de Juárez, aunque remarcó que el plan de este partido era lograr la totalidad de votación en el estado y desaparecer a su mínima representación, el PAN, situación que no logró pues su contendiente consiguió cuatro diputaciones.

Como triunfador el académico incluyó al fenómeno del abstencionismo, que ha ganado terreno en los últimos 25 años, duplicándose desde entonces en la preferencia de los ciudadanos.

Otros de los ganadores de esta presentación fueron los partidos pequeños que en alianza con el PRI consiguieron sin votos el derecho a tener alcaldes, diputados y regidores.

En la Coalición Unidos por más Seguridad, del PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza, el PRI cargó con el 80 por ciento del gasto electoral y dio el 50 por ciento de sus spots, en el caso de Juárez esto sucedió en los distritos 03, 04 y 06.

El Partido Verde Ecologista de México se quedó con el 40 por ciento de los votos, Nueva Alianza se quedó con el 58 por ciento de sus votos y el PRI sólo conservó el 2 por ciento de los votos de la alianza.

En la Coalición Unidos por más Progreso, del PRI y Partido del Trabajo, el PRI cargó con el 90 por ciento del gasto electoral y otorgó el 50 por ciento de los spots que le correspondían, en el caso de Juárez fueron los distritos 07 y 09.

Pero para el profesor el ganador por excelencia en este esquema de alianzas fue el Partido del Trabajo que sin votos obtuvo dos alcaldías, dos diputaciones de tres a cuatro sindicaturas y alrededor de 40 regidurías, todo con un 1.8 por ciento de votación.

Víctor Quintana destacó al respecto que aunque el PRI gana lugares en el gobierno, estas alianzas podrían ser costosas para el partido, pues son demasiados votos, candidaturas y prerrogativas los que cedió y esto podría generarle resquebrajamientos, para el ex diputado en este nuevo esquema el único ganador fue el gobernador.

No obstante, en esta presentación también hubo otro tipo de ganancias, sobre todo aquella que tiene que ver con el género, donde se adelantó que la 64 legislatura que tomara posesión en las semanas siguientes se compondrá por 13 diputadas del total de 33, es decir, un 39 por ciento de representación femenina en el Congreso del Estado.

Para el investigador, además de los perdedores de la elección, la democracia pierde, pues bajo estos esquemas en los últimos años sólo se han generado gobiernos de minoría. En Juárez ni siquiera tres ciudadanos de cada 10 votaron en la pasada elección.

Otro gran perdedor fue el Instituto Estatal Electoral que presentó una serie de fallas sin corregir al final del proceso como un debate fallido, sin responsables; una deficiente capacitación de funcionarios de casillas, deficiencias en el PREP, página web sin resultados hasta el momento oficiales o del PREP, una serie de promocionales a favor del voto que continuaron después de la jornada electoral y una serie de spots que se presentaron en municipios diferentes a los de su interés.

Al final la participación del público fue para mostrar su indignación por los datos, su desilusión por los políticos y por la exigencia a un cambio en el sistema de partidos actual, a uno que presente opciones de una democracia participativa.

Fueron varios los ciudadanos participantes que exigieron activar las figuras del referéndum, plebiscito y revocación de mandato, esta última que recientemente fue eliminada por el Congreso del Estado.

El Plan Estratégico pidió mas participación activa de la ciudadanía y presentó las opciones de este conjunto de organizaciones de la sociedad civil para que los ciudadanos participen activamente.