El uso inconsciente de la tecnología y el analfabetismo científico, mezcla explosiva

– Vivimos cada vez más en una sociedad dependiente de la tecnología, advierte Raúl Alva.

– La humanidad hace uso de la tecnología desde hace 20 mil años.

Academia Mexicana de Ciencias

En la actualidad, la mayoría de las personas al despertar enciende el televisor, consulta su teléfono celular, se calienta un café en un horno de microondas, lee el periódico en  un dispositivo móvil, se dirige al trabajo o a la escuela escuchando en el mp3 música descargada de internet.

Es decir, gran parte de sus actividades están relacionadas directamente con el uso de tecnología.

El doctor Raúl Alva García, investigador del Departamento de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, reflexionó sobre los usos que dan las personas a los desarrollos científicos y tecnológicos  en su vida cotidiana.

«El uso de la tecnología no es algo nuevo, de hecho, dependemos de ella desde hace 20 mil años, y aunque hace 10 mil todavía el hombre atravesaba las estepas, seguía a las  manadas y representaba su cacería con dibujos rupestres; veía al cielo y observaba que las luces de noche se movían, comenzó a contar el tiempo entre cada movimiento y notó la relación que éste tenía con el tiempo en que las flores nacen y los frutos crecen», dijo.

En su charla «La ciencia, una vela en la oscuridad», que forma parte del Programa Domingos en la Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, impartida en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el biofísicoquímico aseguró que el hombre actual tiene la misma inteligencia que los primeros humanos, lo cual es posible saber gracias al estudio de los cráneos de los representantes de la especie humana más antiguos.

El doctor Raúl Alva García reflexionó sobre los usos que las personas dan a la tecnología, en una conferencia impartida dentro del Programa Domingos en la Ciencia de la Academia mexicana de Ciencias (Foto: UAM).
El doctor Raúl Alva García reflexionó sobre los usos que las personas dan a la tecnología, en una conferencia impartida dentro del Programa Domingos en la Ciencia de la Academia mexicana de Ciencias (Foto: UAM).

Y es que de acuerdo con la estructura del cráneo se puede deducir el tamaño del cerebro del individuo, y en el humano éste no ha cambiado en los últimos 200 mil años.

«No es que ellos fueran tontos, porque muchos saben hoy, por ejemplo, que un rayo no es algo mágico. Lo que importa es que el conocimiento se va generando poco a poco y se hereda  a las siguientes generaciones, cada una de ellas aprovecha el conocimiento en su favor y produce nuevos datos.

«Un ejemplo muy claro es el de Isaac Newton. No es que sea un genio salido de la nada. Él mismo decía que estaba parado sobre los hombros de gigantes; es decir, para formular sus Leyes, Newton se basó en el conocimiento previo que muchos otros habían generado», precisó Alva García.

Este uso del conocimiento permitió al hombre llegar al desarrollo industrial cuando aprendió a manejar el calor, el carbón, el petróleo, pero hasta hace unos 50 años, por ejemplo, se conoció que las aves ya no cantaban como antes, es decir, se tomó conciencia de cómo el ser humano en su desarrollo y evolución ha alterado su entorno.

Así como la tecnología es muy útil al hombre, apuntó el investigador, destaca que otros aspectos no lo son tanto.

NIÑOS Y TECNOLOGIA«Debemos tratar de comprender no solo los beneficios sino los efectos que tienen su uso. Hay ocasiones en que decimos que somos expertos en mecánica y dispositivos móviles, pero ¿cuántos de nosotros sabemos realmente cómo funciona el teléfono inteligente?»

La forma en que la actual sociedad existe, es altamente dependiente de todo el poder de la ciencia y la tecnología, pero su uso inconsciente o basado en la ignorancia y el analfabetismo científico, representan una mezcla explosiva que está estallando en sus manos, consideró Raúl Alva García.

«Depende de nosotros y de nuestra comprensión ética de la ciencia y de la tecnología: optar por el camino hacia la extinción masiva de vida en la Tierra o por  trascender más allá de ella, hacia las estrellas».