Abran paso por la izquierda

Joaquín Bohigas Bosch/4vientos

Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse. Francesc Pi i Margall

En las últimas elecciones estatales, novecientos mil bajacalifornianos acudieron a las urnas y votaron por uno de los candidatos a gobernador. Esto significa que 63% del electorado se abstuvo o no fue a votar. Dicho de otro modo, seis de cada diez bajacalifornianos no queremos ni al Kiko, ni al Diablo, ni al palero del Diablo, ni a sus correligionarios, ni a sus aliados, ni a sus cuates, ni a sus asociados y, en una de esas, ni siquiera a sus mascotas.

kiko

En las elecciones federales de 2012, 48% del electorado se abstuvo o no fue a votar.  En números absolutos, un millón doscientos mil bajacalifornianos votaron por uno de los candidatos presidenciales. Trescientos mil más que el 7 de julio de 2013, una cifra cercana a los 381 mil votos que López Obrador obtuvo hace un año. En 2012, los candidatos presidenciales del PRI, PAN y PANAL, sumaron 810 mil votos en Baja California, casi la misma cosecha alcanzada por Kiko y el Diablo.

ElDiablo

Casi todos los que se abstuvieron en estas elecciones seguramente están hartos de los partidos políticos y decepcionados con la democracia electoral. Pero me atrevo a afirmar que muchos de ellos y de los que votaron por Movimiento Ciudadano o cancelaron su voto, optaron por López Obrador en las elecciones presidenciales de 2012.

¿Por qué hubo tanta gente que dejó de votar por un partido o candidato para el gobierno estatal? La respuesta más plausible es que no hubo candidato o partido con el que se identificaran. La ausencia de opciones políticas progresistas explica parte de este gigantesco abstencionismo estatal. En términos absolutos, cerca de medio millón de bajacalifornianos hubieran votado por una auténtica opción política de centro izquierda, con candidatos civiles, capaces y honestos. Si un partido hubiera ofrecido ésta opción, habría competido por el gobierno estatal y la mayoría legislativa, y tendría la responsabilidad de gobernar varias presidencias municipales. Pero los partidos que se autonombran de centro izquierda, no fueron al encuentro con ciudadanos libres.

El estrepitoso fracaso estatal del PRD, PT y Convergencia – hoy llamado Movimiento Ciudadano – se refleja en el hecho de que todas las estructuras estatales de gobierno han estado y seguirán estando bajo el control del PAN y del PRI, organizaciones esencialmente coincidentes en su ideología y práctica política, social y económica. Desde hace más de cinco años, estos partidos han sido incapaces de sumar más de 8% de los votos en elecciones estatales. En las elecciones federales de 2009, todos sus candidatos obtuvieron 10 mil votos menos que los del PVEM. Es enorme su desprestigio. A fines de 2011, una encuesta del Instituto de Opinión Ciudadana reveló que PT, Movimiento Ciudadano y PRD eran las instituciones políticas en las que menos confiábamos en Baja California. Las últimas elecciones dieron más motivos para desconfiar.

Por haber perdido el registro hace unos años, Movimiento Ciudadano tuvo que ir sólo a ALIANZA  PAN PRDlas elecciones estatales. Pero operó como una dependencia del PRI porque, entre otras cosas, su candidato a gobernador no perdió una sola oportunidad para afirmar que el Diablo era el mejor candidato al gobierno del estado. Desesperados, con el beneplácito de sus dirigentes nacionales y con la esperanza de hacerse de algunos huesos, PRD y PT marcharon de la mano de PAN y PRI. Ya sin convicciones políticas, se quedaron sin hueso y sin rastro de dignidad.

CUALQUIER PARECIDO A LA REALIDADEl senador petista Marco Antonio Blásquez, vocero de la cúpula estatal que comanda el exgobernador Xicoténcatl Leyva, ya veía a sus cómplices ocupando las secretarías de Finanzas y Desarrollo Social del gobierno de Castro Trenti. Derrotado el Diablo, al PT sólo le quedó un diputado de mayoría gracias al apoyo priísta. Menos ambicioso, el PRD sólo deseaba ocupar la presidencia de Ensenada. Se llevó una monumental paliza. Sus aliados panistas no le perdonaron a Sánchez Corona sus intentos por despenalizar el aborto y le dieron un tibio apoyo. A nivel estatal, se intuye que PRD, Movimiento Ciudadano y PT son animales políticos en vías de extinción, a los que solo pueden rescatar sus estructuras nacionales o ricos vividores de la política.

Es un panorama desolador para los que queremos gobiernos honestos, capaces y vinculados a la ciudadanía, sobre todo, para los que nos inclinamos a la izquierda política, social y económica. Pero hay una esperanza.

El Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, ya reúne más de los 300 mil afiliados necesarios para convertirse en partido político. En Baja California, somos 4 mil los que nos hemos afiliado a Morena por motivos que van mucho más allá de la simpatía o las dudas que nos genera la personalidad de López Obrador, su dirigente más destacado. Nos une la convicción de que necesitamos un auténtico partido de izquierda, que además sea independiente, transparente, incluyente, democrático y con agendas políticas, sociales y económicas que correspondan a este siglo. Un partido de, para y bajo el control de la ciudadanía. Un partido que genere y asuma una agenda local y respete la autonomía de sus órganos municipales y estatales.

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Para que suceda, para que los parásitos de la política no se apoderen de la organización y la usen como un botín electoral más, es indispensable que la gente común tome el control de Morena desde su gestación. El próximo domingo 21 de julio, los ensenadenses tendremos la oportunidad de tener un instrumento político propio, que responda a nuestros intereses, necesidades y proyectos. A partir de las 10 horas, en el salón de la Sociedad Mutualista Progreso, elegiremos a la mesa directiva del Comité Municipal de Morena en Ensenada (ver http://morenaensenada.wordpress.com/). Si hay una gran asistencia de ciudadanos libres, con toda seguridad elegiremos a los mejores representantes y con optimismo podremos salir diciendo, abran paso, que ya llegó la izquierda.