El domingo siete, debacle de los chuchos

Las elecciones en catorce Estados de la República, no significaron ningún avance en el fortalecimiento de la democracia. Los “líderes” de los tres partidos principales, se encargaron de castrar el sentido de la competencia, al estar, al margen de sus bases, formando parte de un pacto que, en lugar de alentar la participación electoral de los ciudadanos, éstos fueron atropellados en sus derechos, porque élites ajenas a sus intereses, están decidiendo cuestiones que no son de su competencia

Jesús Sosa Castro/ A los Cuatro Vientos

Si existiera más rigor en el manejo de la política por parte de los dirigentes de los partidos, sobre todo de aquellos que dicen ser oposición, ya hubieran descubierto el desgaste que están sufriendo debido al recurrente uso de viejas formas de buscar el poder sin ningún sentido autocrítico. Usan las mismas prácticas de los priistas, panistas y del gobierno, sin darse cuenta que ese ejercicio los lleva a mutaciones que si no corrigen y estudian con cuidado, difícilmente se podrán mantener al frente de sus organizaciones. Esto es justamente lo que le está pasando al PRD de los chuchos y un poco menos a los del PAN. Saben que el PRI está en un estado de total putrefacción y en lugar de empujarlo para que se vaya a la fosa y se reabran nuevas formas de lucha por la democracia, estos señores le están dando oxígeno de boca a boca a sabiendas de que con eso lo fortalecen, mientras ellos se desprestigian de manera irreversible

Basta con oír los lloriqueos de Zambrano y de Gustavo Madero, para darse cuenta de la pobreza política con que están enfrentando el enorme poder del Estado y del cartel de los  gobernadores. Lo que pasa con estos señores, es que han perdido su independencia como dirigentes. Fueron cayendo sucesivamente en una fatiga política e intelectual, que los llevó a convertirse en unos súbditos al servicio del sistema. En lugar de señalar los atropellos a la democracia y llamar a los ciudadanos a ejercer su derecho a luchar a fondo contra esas prácticas mafiosas, resulta que los posicionamientos de estos “opositores” se quedaron en la crítica superficial o en la disputa por los espacios secundarios. Su objetivo no es cambiar el régimen político sino lograr prebendas para seguir medrando al amparo del poder

CON KIKO
Gustavo Madero y Jesús Zambrano con el candidato panista a gobernador de Baja California, Kiko Vega.

Ahora resulta que los responsables de este desastre es el crimen organizado. Pasan por alto las causas que generan la indolencia política, la falta de credibilidad en las instituciones electorales y la desmesura anticonstitucional del régimen. La camarilla de estos políticos no le importa la democracia sino compartir el control de los resortes que los han hecho corruptos y oportunistas hasta el hartazgo. Por eso los esfuerzos que hacen los dirigentes del PRD para explicarse y explicar los resultados electorales del domingo siete no convencen a nadie, no les cuadran. Y no les cuadran por varias razones. Algunas de ellas tienen que ver con el hecho de que como partido, los chuchos no fueron capaces de darle un perfil programático a la coalición en la que participaron, solo se arrimaron al PAN y al PRI sin condiciones y sin proyecto. Lo hicieron porque avizoraron que si competían de manera separada, el PRD sin AMLO y el PAN después de la debacle del 1º de julio del 2012, les iba a ir como en feria. Corrían el riesgo de perder el registro o a ser dos criaturas más sin mayor peso político en el país. El otro factor que afectó al PRD consistió en que en la inmensa mayoría de los 931 municipios, 272 diputaciones locales, 170 plurinominales  y en la gubernatura de Baja California, los candidatos que apoyó fueron del PAN y los que eran del PRD, perdieron de manera estrepitosa

Por eso lo que pasó el domingo siete de julio fue la debacle para los perredistas. ¿Quiénes fueron los ganadores y quiénes los perdedores en este proceso electoral? Si nos atenemos sólo a los números, es evidente que el PRI arrasó. Lo hizo porque usó de manera grotesca recursos económicos y políticos de acuerdo a la vieja escuela priista. El cinismo y la desvergüenza sólo pueden explicarse en razón del descrédito político que tiene el Partido y su clase gobernante. Los medios de comunicación callaron todos los atropellos cometidos contra los electores y la oposición se convirtió en cómplice y aval de las agresiones a la democracia. Crece el régimen autoritario

Los que perdieron, los que se llenaron de descrédito aunque hagan esfuerzos por presentar otros resultados, fueron los del PRD más que los del PAN. Del panismo se podía esperar que se aliara con Juan de las pitas porque Calderón llevó a su partido al precipicio. Pero el PRD no tenía necesidad de aliarse con PN, firmar el pacto y hacer alianzas contra natura con la derecha del PRIAN según le conviniera. AMLO como candidato a la Presidencia en el 2012 por la Coalición Movimiento Progresista, le proporcionó casi 16 millones de votos, ¿qué necesidad tenía de arrimarse a estos partidos para al final obtener ganancias pírricas que sólo lo desprestigian? En las elecciones locales del 2010 el PRD obtuvo el 24% de la votación, ¿tendrá ahora siquiera el 10? ¡Cada quien busca la mejor soga para ahorcarse! ¡O como dice el vulgo, el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe!

jesus sosa castro *Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Articulista de SDP y colaborador de A los Cuatro Vientos.