Una lección brasileña y otra egipcia

Dos noticias llegaron casi al mismo tiempo: una parecía alentar una importante tendencia para el movimiento social con las nuevas modalidades del activismo político a través de las redes sociales, sería el caso brasileño. La otra fue un hecho brutal: el golpe de Estado en Egipto, luego de las glorias que se le adosaron a la Primavera Árabe y al estupendo manejo que se registró en ese mismo despliegue ciudadano en base a las herramientas de internet. Uno y otro hecho, si seguimos la recomendación de Hernán Gómez Bruera, tienen tal complejidad y sofisticación que obliga a la cautela frente a las acostumbradas conclusiones con que se apresura a interpretar estos fenómenos. Este autor, para el caso brasileño, recomienda imaginación sociológica y ello me recordó lo que al respecto, hace muchos años, sugería Charles Wright Mills.

Jaime García Chávez/ A los Cuatro Vientos

Para el caso brasileño, Gómez Bruera subraya -lo que extiende al mundo entero- la presencia de los jóvenes de las ciudades, descontentos con las formas de hacer política y en especial con todos los mecanismos que prácticamente los condenan a la inexistencia. Si miráramos al pasado, este movimiento parecería lógico en un Brasil dominado por la dictadura militar, pero no.

BRASIL PROTESTAS

El Movimiento Pase Libre se suscita con la presencia de cientos de miles en las calles en un país que ha avanzado a la democracia, no nada más la electoral sino también la participativa y además sin una crisis económica de gran magnitud. Subraya que esta crisis es esencialmente política, como sucede en Egipto, con la variable de que ahí sí se fueron contra el gobierno; quiero decir que nadie está pidiendo que Rousseff dimita. Al igual que en el México de 1968 a las puertas de la olimpiada, la futura elección brasileña que decidirá si el PT de Lula y Rousseff continúa o no en el poder, se hará presente la Copa Mundial de futbol y los propios juegos olímpicos.

Al parecer, el Movimiento Pase Libre como expresión del sentir brasileño no busca para su pueblo las mieles que esos eventos mundiales suelen traer; el interés va en otro sentido: derechos para todos, en servicios públicos mejores y eficientes, derechos humanos y gobierno y Estado garantes de los mismos. Y algo muy importante: el modelo neoliberal cruje en todo el mundo y Brasil nos dice que quiere caminar por otra senda de desarrollo.

brasil Dice bien Gómez Bruera que en el caso brasileño hay un triunfo de la inteligencia, la conciencia política y la dignidad ciudadana que rema en dirección contraria a los intereses de las élites y a las banalidades del espectáculo, en este caso futbolero.

Claro que dos eventos de este tamaño en tan corto tiempo y en un solo país atraen inversiones enormes, pero las acaparan unos cuantos. Un ejemplo local en Chihuahua es la construcción de las instalaciones de la Feria de Santa Rita (ahora llamada internacional), pero esos 300 y tantos millones que las hicieron posibles fueron al bolsillo de unos cuantos y a las arcas de los políticos corruptos.

El movimiento brasileño actual está ante un riesgo presente en la disyuntiva, quizá marque el derrumbe del gobierno del PT para dar paso a gobiernos de la derecha, lo que me lleva a pensar que se debe penetrar en lo novedoso y eficaz que es la red, pero también en la inconsistencia institucional para consolidar lo que se quiere con una visión progresista, aunque la mayoría en las encuestas apoye hoy el Movimiento Pase Libre, porque entre otras cosas está presente la exigencia de que los gobiernos del PT, de amplia legitimidad, se coloquen en la senda de los ciudadanos que lo han visto como alternativa por su programa que luego no ha sido cumplido como un compromiso de primer nivel. Por eso no es extraño que en el centro de la crítica esté el sistema de partidos, especialmente aquellos que son la plataforma para negocios de élite o de camarillas.

brasil fb Cuando se habla del activismo en redes sociales se subraya la ausencia de liderazgos individuales muy reconocidos, de protagonismos que generan ídolos de masas, de los cuales luego depende la interlocución y la caída, sea porque claudican, sea porque no están preparados para eso que se llama el oficio político. Es la antigua división que se da en los movimientos políticos y sociales entre el espontaneísmo y la adopción de cartabones institucionales para la continuidad y preservación de las tareas. Es un problema serio, difícil de resolver, y en efecto, se requiere gran imaginación para hacer aportes hacia una nueva síntesis de la política en esta materia. Muy poco se gana si con base en las redes sociales se logra una meta, deshacerse del dictador Mubarak en Egipto, por ejemplo, si pasados unos meses los militares se vuelven a hacer con el poder a través del golpismo.

Soy un convencido de la gran eficacia de estar frente a la computadora haciendo política, pero también estoy igualmente convencido de que si todo eso no se vertebra en relaciones duraderas, entre hombres de carne y hueso que resuelvan los retos institucionales que se nutren de la espontaneidad y del músculo social, se va al vacío, es efímero, con todo y que -lo reconozco- se logren grandes metas, como sería en perspectiva que Brasil diera un paso gigantesco a configurar un nuevo paradigma para el desarrollo y la democracia en el continente latinoamericano.

Como lo apuntó Víctor Orozco, examinando la revuelta en Brasil, en México requerimos con urgencia de un gran movimiento social que cambie la ruta del país, colocando el interés público en el centro de las políticas de Estado. Orozco no descarta que en las ciudades mexicanas se levante una inconformidad semejante. Pienso en muchas, pero particularmente en Chihuahua y Juárez donde precisamente, con motivo del transporte urbano, se han cometido todo tipo de tropelías y corruptelas que nos exhiben a un gobierno elitista, ineficaz, frívolo y demagógico porque nos ha traído de nuevo al partido oficial que busca perpetuarse en el poder, o cuando menos asirlo para una etapa muy larga.

MarchaYoSoy132-1

Al igual que en Brasil, los ciudadanos mexicanos -en especial los jóvenes- empiezan a manifestar su hartazgo con los partidos políticos que no representan a nadie, promiscuos y desteñidos. Claro que eso puede desembocar en una primavera como la árabe o en un movimiento como el brasileño; y qué bueno sería, pero el reto permanecería ahí: cómo construir el andamiaje para que al cambiar la senda que hoy lleva la historia, se cimenten las bases para que todos los derechos y los intereses públicos primordiales se ubiquen en el centro de las grandes decisiones del gobierno y el Estado para las grandes mayorías y no para unos cuantos, como hasta ahora ha sucedido.

JAIME-GARCIA-CHAVEZ
Texto publicado originalmente en:http://jaimegarciachavez.mx/articulos.html#.Udu3HvnI300
*Jaime García Chávez. Abogado, político, escritor y periodista chihuahuense