Coludidos para asaltar a las migrantes

Defensoras de los derechos humanos advirtieron que las mujeres migrantes que cruzan la frontera norte por Baja California, para evitar los abusos del crimen organizado en la ruta del Golfo de México, no están exentas de ser secuestradas y extorsionadas debido a que algunos “coyotes” (traficantes de personas) están coludidos con delincuentes.

Adriana Franco Rosales / CIMAC

En entrevista con Cimacnoticias, Mary Galván Romero, activista y  trabajadora social del albergue para mujeres migrantes Instituto Madre Assunta, señaló que por diversos testimonios de migrantes que fueron secuestradas se sospecha que los “coyotes” le avisan a los criminales cuándo y a qué hora ellas pasarán por la zona montañosa y desértica de La Rumorosa, para que les roben sus pertenencias.

“A muchas las agarran en el cerro. Las lleva el ‘coyote’ por 3 mil dólares (40 mil pesos mexicanos), y de pronto les salen cinco o seis asaltantes en el camino; las meten en cuevas, les quitan los celulares y extorsionan a sus familias, pero a ellos (los traficantes) nunca les pasa nada, siendo que las mujeres les pagan para que las protejan, no para que las entreguen a los delincuentes”, dijo Galván Romero el 25 de junio.

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La Rumorosa

Ante esta situación, la activista sostuvo que aunque las y los defensores de migrantes de esta ciudad no han recibido ataques ni amenazas de las autoridades o del crimen organizado, no descarta la posibilidad de que pueda suceder por la forma en la que ha evolucionado la violencia contra la población migrante, como sucedió en otras entidades.

“Sé que en Tamaulipas la situación es muy distinta, porque muchas de las mujeres que llegan a este albergue han sido devueltas también por ese lado, pese a que entraron por Tijuana. Allá muchas mujeres son violadas, secuestradas y extorsionadas por (el cártel de) Los Zetas, pero aquí no sucede lo mismo porque operan otros cárteles que sólo se dedican al tráfico de drogas, no de personas”.

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A estas deportaciones se les conoce como “laterales”, es decir que las migrantes entran por la zona del Pacífico y son devueltas por urbes del centro-norte del país o del Golfo de México, como Ciudad Juárez, en Chihuahua, y Nuevo Laredo o Reynosa, en Tamaulipas, pese a que las autoridades estadunidenses saben que ahí corren más peligro de ser víctimas de violencia sexual, secuestro y trata de personas.

Así lo denunciaron investigadores de El Colegio de la Frontera Norte (Colef) durante el Taller de especialización para periodistas sobre migración, que se realizó en esta ciudad bajacaliforniana.

Además, a muchas mujeres las deportan en la madrugada, cuando los albergues están cerrados, pese a que la Coalición Pro Defensa del Migrante ha señalado en informes internacionales que ambas prácticas son una violación sistemática de Estados Unidos a los derechos humanos de las migrantes, ya que existen acuerdos para que las autoridades migratorias eviten ejercer estas estrategias de “castigo”.

Mary Galván añadió que en la zona del Golfo el crimen organizado se siente en discordia con las y los defensores de migrantes, y los amenazan como si fueran sus enemigos, pero en Tijuana “esto no ocurre” por la coordinación entre los albergues y las autoridades migratorias, consideró.

Y sin embargo hay riesgos

En contraste con lo narrado por Galván, Alejandra Michelle Gómez Casillas, trabajadora social del albergue Casa del Migrante –también en Tijuana–, contó a Cimacnoticias que hace dos años más de 20 agentes federales intentaron allanar el lugar en busca de un presunto migrante delincuente.

En ese momento, el sacerdote que estaba al frente del albergue no se encontraba, por lo que Alejandra Michelle salió en defensa de las y los migrantes al impedir el paso a los agentes.

“Ellos querían meterse, pero no tenían la orden de cateo, por eso no les permití la entrada, además a mí no me da miedo que vengan con sus ‘cuernos de chivo’, ni que pretendan amedrentarme al decir que me van a arrestar por obstruir a la autoridad”, relató.

A sus 29 años, Alejandra Gómez es quien define si las y los migrantes serán alojados, luego de recibir la información que le brindan en las entrevistas, la cual sirve para conocer sus historias y necesidades, así como para nutrir una base de datos para identificarlos con sus huellas dactilares en caso de que sean asesinados.

Esa base de datos podría resultar significativa para reconocer los cuerpos de migrantes que son enviados a la fosa común, ya que suelen viajar sin identificación, por lo que sus familias no logran localizarlos cuando desaparecen.

“Quiero tener las bases, las herramientas y los contactos para poder defender a las y los migrantes; que sea un trabajo integral, no sólo darles alojamiento, comida y enviarlos a continuar con su camino, sino apoyarles en todo lo que necesitan para resolver su situación”, concluyó.

Optan inmigrantes a EU por papeles falsos

En su afán por llegar a Estados Unidos (EU) sin documentos de estancia legal y librar la violencia del crimen organizado que azota a la ruta migrante en la zona del Golfo de México, cada vez más mujeres optan por tomar otras rutas para entrar al país vecino o recurren a estrategias más “sofisticadas” para burlar a las autoridades migratorias.

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Sin embargo, si bien ellas logran evadir las violaciones, secuestros y extorsiones comunes en la ruta del Golfo, al intentar cruzar por Baja California (BC) con papeles falsos tienen que erogar sumas más fuertes de dinero y afrontar el riesgo de ser condenadas a prisión o a ser deportadas y que se les castigue con la negativa –hasta de por vida– a entrar a EU, a menos que soliciten el “perdón”.

Lo anterior lo señaló María Dolores París Pombo, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), al abordar el tema El cruce indocumentado de la frontera México-EU, como parte del Taller de especialización para periodistas sobre migración, que se llevó a cabo en esta ciudad bajacaliforniana.

Explicó que las mujeres pagan costos muy elevados para arribar a EU con visas rentadas y transportarse en avión, autobuses foráneos o camiones de carga, y evitar así subirse al tren conocido como La Bestia, que parte de Chiapas y llega hasta Tamaulipas, y en el que las y los migrantes son secuestrados, extorsionados e incluso asesinados por integrantes del cártel de Los Zetas.

La experta abundó que debido a que Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo, las tres ciudades en Tamaulipas, son los principales lugares donde la población migrante pone en riesgo su vida, las mujeres procuran ya no cruzar hacia EU por la ruta del Golfo de México.

No obstante, María Dolores París aclaró para las migrantes centroamericanas no hay una ruta opcional, ya que el tren de carga lo abordan desde la frontera sur colindante con Guatemala.

Es así que las migrantes que optan por la ruta del Pacífico –en su gran mayoría mexicanas– pagan en promedio 5 mil dólares (66 mil 500 pesos mexicanos) por rentar una visa original –en la que la foto de la dueña del documento se parezca al de la migrante–, para después cruzar a pie o en automóvil por las garitas de BC, en lugar de intentar atravesar por el Río Bravo o el desierto.

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Migrante. Foto: Eduardo Miranda (Proceso)

La investigadora advirtió, el 24 de junio, que aunque utilizar visas rentadas es la forma más segura que tienen las migrantes para cruzar a EU, ellas no están exentas de que las descubran las autoridades estadunidenses y les finquen cargos de falsificación o robo de documentos oficiales, por lo que podrían ser condenadas a prisión, además de la deportación.

Aunado a ello, el gobierno de EU las “castiga” con al menos 10 años de impedimento para entrar al país vecino por usar documentos robados o falsos, además de que en caso de reincidir las penas serán más severas, tanto penales como civiles.

En Tijuana, esta forma de cruzar la frontera tiene un costo que puede llegar hasta los 8 mil dólares (más de 106 mil pesos mexicanos).

Otra alternativa más riesgosa que tienen las migrantes es atravesar por el desierto y la montaña de La Rumorosa, donde las temperaturas ascienden hasta los 50 grados centígrados. En este caso ellas deben pagar a un “coyote” o “pollero” (traficante de personas) en promedio 3 mil dólares (40 mil pesos mexicanos), para el traslado.

Otra vía, detalló París Pombo, es llegar a EU en pequeñas lanchas por el Océano Pacífico, pero es la menos usual por el costo tan elevado, que va de 10 mil a 15 mil dólares (134 mil a 200 mil pesos mexicanos), y porque es tan poca gente la que utiliza esta ruta que no se conoce qué tan efectiva es ni los riesgos que implica.

Testimonios

En el Instituto Madre Assunta, albergue tijuanense para mujeres y niñas migrantes, se encuentran Rosario y Lourdes a la espera de cruzar la frontera para reunificarse con sus hijos en EU. Ellas contaron sus historias a Cimacnoticias.

Ambas han intentando cruzar en diversas ocasiones por distintas rutas, porque por la vía del trámite legal ya agotaron todas las opciones.

Rosario tiene 55 años y es originaria de Guatemala. Fue deportada tras 29 años de trabajo en EU. Las primeras veces que intentó llegar al vecino del norte, Rosario transitó por la ruta del este por ser la más directa desde su país y porque es más económico subirse al tren, además de que a las centroamericanas las detectan más fácil en los autobuses foráneos por el acento y los rasgos físicos.

La última vez que la mujer intentó cruzar por Nuevo Laredo, estuvo a punto de ser secuestrada por Los Zetas, pero logró escapar y se entregó a las autoridades migratorias para que la repatriaran a su país por temor a que al regresar a pie le volviera a suceder lo mismo.

Ahora Rosario pretende llegar otra vez a EU, pero por Tijuana, aunque aquí su único temor es la “migra”.

Lourdes, originaria de Zacatecas, salió de EU después de 20 años de vivir allá porque su padre estaba muy grave, y ya no logró volver a entrar a territorio estadunidense.

Ha intentado cruzar dos veces, una por el lado de Texas y otra por Baja California, con visas rentadas, pero en ambas ocasiones la detuvieron las autoridades fronterizas y la condenaron seis meses a prisión, además de un castigo de 40 años de impedimento para ingresar a EU, y la amenaza de encarcelarla por tres años si reincide.

Aún así, Lourdes comentó que intentará cruzar la próxima semana de la misma forma, pero esta vez pagará 8 mil dólares con la esperanza de tener más suerte y reunificarse con su esposo y sus cuatro hijos, porque asegura que no tiene otra opción.

Sus hijos no se quieren venir a México por la diferencia del nivel de vida y a ella no le dan trabajo aquí por su edad, 47 años, además de su falta de experiencia laboral.