Negligencia, ineptitud y corrupción dejaron a La Lagunita El Naranjo en manos de cuatro terratenientes

A pesar de formar parte de los bienes de la nación y por una evidente actitud negligente y omisa de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la zona de inundación del humedal La Lagunita El Naranjo y sus dunas circundantes, se encuentran tituladas como propiedad privada a nombre de cuatro familias terratenientes de Ensenada.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

“Esto implica una superposición de regímenes de propiedad que deberá ser clarificada una vez que se emita la declaratoria del cuerpo de agua como bien nacional”, apunta al respecto un grupo de organizaciones y consultores ambientales, así como un organismo público municipal descentralizado y la Dirección de Ecología del XX Ayuntamiento de Ensenada.

Estas organizaciones –el Instituto Municipal de Investigación y Planeación de Ensenada, Pro Esteros, Haciendo lo Necesario, Centro Mexicano de Estudios para la Conservación, Pro Playitas, Lorax Consultores, Arte y Medio Ambiente en Armonía y la Dirección municipal de Ecología- fueron las encargadas de hacer para el gobierno del estado, un estudio justificativo para la creación del área natural protegida “Parque Estatal La Lagunita”, proyecto actualmente en revisión.

En el documento, A los Cuatro Vientos encontró que los propietarios del humedal y las dunas costeras pueden obtener una ganancia de 127.1 a 142.9 millones de pesos en caso de que el gobierno del estado decida indemnizarlos por la expropiación de los predios, que ellos adquirieron de los sucesores de uno de los primeros notarios públicos de Ensenada (el finado licenciado en Derecho Alejandro Athié Carrasco, ex miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Autónoma de Baja California).

Esto porque son dueños de 317 mil 757.91 metros cuadrados de la zona de humedal y dunas, lo cual representa poco más del 65 por ciento del área total que abarcaría el parque ecológico estatal: un total de 487 mil 30 metros cuadrados.

Al hacer el examen de los aspectos legales de La Lagunita, los analistas encontraron que de conformidad con lo establecido en la Ley General de Bienes nacionales y la Ley de Aguas Nacionales, el humedal forma parte de los bienes propiedad de la nación ya que tanto el cauce que lo alimenta como el espejo de agua pertenecen a la nación.

En la misma situación se encuentra la zona de dunas, las cuales están bajo el régimen de propiedad privada y forma parte de los predios privados que se superponen a la zona de inundación.

DESPROTEGIDA POR EL GOBIERNO

LAGUNITA VISTA AEREA“Sin embargo -agregan-, a la fecha (marzo de 2013) no se ha emitido la declaratoria del cuerpo de agua como aguas nacionales”, pese a que desde abril de 2009 se solicitó al entonces director general de la CONAGUA, ingeniero José Luis Luege Tamargo, que se decretara la Lagunita como Propiedad de la Nación, buscando su protección.

Revelan que precisamente por la presión social a favor de convertir La Lagunita en un área de resguardo natural, de reserva o de conservación ecológica, inscrita como Sitio Ramsar (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas), la Comisión Nacional del Agua actualmente realiza los trabajos técnicos y jurídicos necesarios para emitir la declaratoria.

Sin embargo, la Comisión Nacional del Agua ya había fijado su posición oficial en torno a La Lagunita desde el 9 de junio de 2011.

En esa fecha, el maestro en ciencias Luis Fueyo MacDonald, comisionado nacional del Agua, giró un oficio a la Cámara federal de Diputados que días antes exhortó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) a realizar los estudios técnicos justificativos para proponer al Ejecutivo federal que el humedal Lagunita el Naranjo, en Ensenada, Baja California,fuera declarada área natural protegida.

El funcionario informó a los legisladores federales que el establecimiento de áreas naturales protegidas de competencia de la federación mediante declaratoria expedida por el Presidente de México, tiene, entre sus principales objetos, preservar los ambientes representativos de las diferentes regiones biogeográficas y ecológicas del país relevantes por sus ecosistemas y biodiversidad; por lo que su creación deberá justificar estas bases.

“En este sentido –resolvió Luis Fueyo- y en virtud de que la Lagunita el Naranjo se encuentra inmersa en la zona urbana de Ensenada y que presenta una fuerte presión por la mancha urbana, esta comisión determina que no cumple con las características que permitan el establecimiento de un área protegida de ámbito federal”.

PARQUE EN LUGAR DE ÁREA DE RESERVA

LAGUNITA PATOSSin embargo, el entonces comisionado informó a los diputados que para la protección de los humedales como la Lagunita el Naranjo existen otros instrumentos de política ambiental de carácter federal y estatal:

A.- Reservas de aguas nacionales para la protección, conservación o restauración de un ecosistema acuático, incluyendo los humedales, lagos, lagunas y esteros, así como los ecosistemas acuáticos que tengan un valor histórico, turístico o recreativo.

Dichas reservas a cargo de la Comisión Nacional del Agua se establecen mediante decreto emitido por el Ejecutivo federal, conforme a lo establecido en el artículo 41, fracción III, de la Ley de Aguas Nacionales, y el artículo 78, fracción IV, de su reglamento.

B.- Designación de Sitios de Ramsar.

Desde 1986 México es signatario de la “Convención de Ramsar”, que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en favor de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos, a cargo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

C.- Áreas Naturales de competencia estatal (la opción que hoy se analiza en La Lagunita), que se determinan para proteger los ecosistemas y sus elementos naturales y promover el aprovechamiento sustentable y la cultura ambiental, de conformidad con lo establecido en el artículo 65 de la Ley de Protección al Ambiente para el Estado de Baja California, y el artículo 46, fracción IX, de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.

Precisamente la creación del Parque Estatal La Lagunita El Naranjo tiene como objetivos, entre los nueve definidos por los proponentes:

I.- Asegurar la permanencia en su estado natural de los elementos ambientales más representativos dentro del área propuesta, así como la biodiversidad del ecosistema.

II.- Proteger la vida silvestre del sitio, particularmente aquellas especies consideradas bajo algún estatus de protección según la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.

Asimismo definir las acciones para fomentar programas de recreación ambiental y promover la cultura ambiental dentro del área propuesta, comenzar estrategias para el desarrollo de actividades eco turísticas de forma regulada con el fin de obtener fondos para el manejo del área propuesta, y fomentar la continuación de investigación básica relacionada con la conservación de los recursos naturales.

LOS TERRATENIENTES

LAGUNITA CADENA HUMANA

Para alcanzar esas metas, la consulta pública del proyecto debe ser favorable al estudio y entonces el gobierno del estado, a través de su Secretaría de Protección al Ambiente, tendrá que acelerar la negociación económica con los dueños de los predios para decretar el parque ecológico.

Los cuatro terratenientes en La Lagunita son:

1.- La familia Macías Martínez, hijos del empresario inmobiliario Cuauhtémoc Macías, posee 201 mil 48.10 metros cuadrados.

2.- El empresario Carlos Alberto Tavarez Newman, con 84 mil 845.60 metros cuadrados.

3.- La familia Sánchez Zertuche, dueña de 18 mil 563.38 metros cuadrados.

4.- Moisés Manuel González Reznik, que tiene 13 mil 300 metros cuadrados en propiedad.

Algunas de estas personas ya negocian con el gobierno estatal.

A los Cuatro Vientos supo que son tres opciones las que han propuesto al gobierno estatal:

A.- Que se les pague lo que comercialmente valen hoy esos terrenos –un promedio de 400 a 450 pesos el metro cuadrado-.

B.- Que se les permuten predios de igual superficie y valor comercial, de preferencia en la misma zona urbana donde se ubica La Lagunita.

C.- Que se les permita obtener tratos especiales para los fraccionamientos residenciales que poseen o están por desarrollar en la ciudad de Ensenada, como el poder vender áreas verdes.

Hasta el momento de cerrar el presente trabajo periodístico -25 de junio de 2013- existe un gran hermetismo en torno a los resultados de esa transacción.