El tema del agua se debe enfrentar con un enfoque científico: UNESCO

– Nuestra labor es ayudar a los políticos a tener buenas soluciones, y la ciencia puede ayudar a resolver los problemas de agua que enfrentan las naciones y el mundo: Blanca Jiménez.

– México tiene científicos y tecnólogos que por su alta calidad y capacidad de liderazgo pueden aportar muchas soluciones a los problemas, no sólo de nuestro país, sino de muchos otros, dice la investigadora mexicana.

Academia Mexicana de Ciencias

La mexicana Blanca Jiménez Cisneros, directora de la División de Ciencias del Agua y secretaria del Programa Hidrológico Internacional del de la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dijo que busca incentivar un papel más activo de las Academias de Ciencias de los países miembros en la ejecución de los proyectos del organismo internacional.

En este contexto, recordó que las naciones tienen la responsabilidad de promover la participación de sus investigadores en las entidades internacionales para que éstas se alimenten de lo mejor que tiene el país en su sistema de investigación.

De visita en la ciudad de México procedente de París, Francia, la doctora Jiménez Cisneros, actual vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, apuntó que en la UNESCO se pretende utilizar la ciencia y las mejores tecnologías para desarrollar políticas públicas en las áreas de su competencia.

Si no hay una buena idea de cómo resolver los problemas, no vamos a ayudar a los políticos a tener buenas soluciones, esta relación es muy importante, como es el caso de las Academias de Ciencias, entre ellas la mexicana.

Estoy convencida de que si se produce un conocimiento de excelencia éste se tiene que usar, y la UNESCO ayuda a hacer eso a nivel internacional por el acceso directo que tiene con los presidentes y jefes de Estado.

La especialista mexicana consideró que el Programa Hidrológico Internacional (PHI) puede acercar mucho más a los científicos y a quienes toman las decisiones, y “en particular en  el tema del agua, que es su responsabilidad, pero también en los muchos otros tópicos que maneja la UNESCO”.

En el caso del agua -destacó-, existen redes dentro de las Academias que trabajan en esta problemática, y la Unesco podría hacer un mejor uso de éstas para resolver los retos que enfrentamos.

Como ejemplo de ello mencionó que si se tiene que proteger en el campo de la biodiversidad  a las tortugas marinas, antes se debe conocerlas bien, saber qué está pasando con ellas y luego decidir cómo se les va a proteger, que son las áreas de conocimiento en donde entra la ciencia.

En el caso del agua,  de manera similar se debe iniciar por conocer el recurso, como se hace por medio del Reporte Mundial de los Recursos de Agua (World Water Assessment Report), el cual se  prepara  en la División de Ciencias de Agua de la UNESCO por todos los organismos de Naciones Unidas que laboran en el campo del agua.

En los temas de cooperación internacional, Blanca Jiménez señaló que es muy importante que los países sean más activos ofreciendo sus capacidades  científicas y técnicas, desarrolladas en beneficio de otros países.

Para ello, apuntó, los gobiernos y las organizaciones internacionales tienen la responsabilidad de promover a sus investigadores para incrementar su participación en los organismos internacionales, con la finalidad de que éstos se nutran de lo mejor que tiene el país, desde diversos campos, como es el  agua (con temas como recuperación, saneamiento, cobertura, inundaciones y sequías; tecnología e infraestructura), pero también en temas de  biodiversidad, biotecnología, educación, cambio climático y energía, entre otros.

“Que cada país dé a conocer a nivel mundial lo que mejor viene desarrollado es vital para apoyar a otras naciones. México tiene científicos y tecnólogos que por su alta calidad y capacidad de liderazgo pueden aportar mucha soluciones a los problemas no sólo de nuestro país sino de muchos otros”.

Así, los países que ayudan también resultan beneficiados.

Blanca Jiménez, formada en la carrera de ingeniería ambiental con estudios de posgrado en Francia, comentó que los programas que desarrolla la UNESCO no solo tienen beneficios para aquellos países o regiones que reciben la ayuda de manera directa, como es el caso de África, de alta prioridad para el organismo internacional, sino que las naciones que ayudan con sus aportaciones también obtienen provecho.

 La doctora Blanca Jiménez, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias y directora de la División de Ciencias del Agua y secretaria del Programa Hidrológico Internacional del de la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
La doctora Blanca Jiménez, vicepresidenta de la Academia Mexicana de Ciencias y directora de la División de Ciencias del Agua y secretaria del Programa Hidrológico Internacional del de la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

Este beneficio se observa cuando colocan a sus investigadores en las plazas o los llevan a los foros, discusiones y propuestas, porque son quienes de alguna manera presentan los avances, resultados y capacidades de sus países de origen y éstos empiezan a ser reconocidos y se mantienen presentes en el colectivo del Consejo.

Pero este alcance aún va más allá porque permite, sostuvo la investigadora, una colaboración internacional muy interesante, ya que la nación que ayuda puede pensar a dónde enviar a sus estudiantes y lo va a hacer a donde prestaron ayuda; o en otro sentido, si un país quiere hacer un reconocimiento lo va a hacer al que le ayudó.

“En los temas de cooperación internacional, los que reciben salen beneficiados pero también los que ayudan y su provecho es en otro sentido al buscar los espacios que le dan presencia a su país; es como decir: somos líderes en estos temas y aquí estamos”.

La Unesco, su círculo de trabajo

Blanca Jiménez trabaja con un círculo inmediato de nueve personas con plaza en la UNESCO, pero hay más de 40 que están contratadas a través de proyectos y de los propios países, todos trabajando y desarrollando programas que a su vez se llevan a todo el mundo movilizando a mucha gente.

La Familia del Agua de la Unesco se compone de 23 centros Categoría 2, un centro Categoría 1 y 28 Cátedras de Agua de la UNESCO repartidos en todo el orbe. En total son mil cien personas operando de forma directa en la División de Ciencias del Agua, la cual está a su cargo.

“Prácticamente todos son profesionales con doctorado y trabajamos igualmente con investigadores. Es una forma diferente de hacer ciencia, es más bien hacer política pero con científicos, muchos de ellos publicando en revistas científicas con alto índice de impacto, pero también en revistas de política científica y de divulgación científica”.

En cuanto a los recursos que maneja, Jiménez Cisneros indicó que  por cada dólar que recibe de los Estados miembros de la UNESCO, moviliza de 10 a 12 dólares que se aplican para desarrollar proyectos en todo el mundo con  dos prioridades: agua e igualdad de género, y que tienen que ver con atención y prevención de inundaciones y sequías, así como con otras temáticas como son acuíferos, cantidad y calidad del agua, y manejo de agua transfronteriza.