Segundo reculamiento de EPN

Los presidentes mexicanos tienen la pésima costumbre de anunciar en el extranjero sus verdaderas intenciones gubernamentales y dorarle la píldora a sus gobernados, acaso porque con todo y longeva transición a la democracia, iniciada en 1978, aún los consideran menores de edad.

Eduardo Ibarra Aguirre/ Utopía-Forum

Justamente en Londres, sede de algunas de las petroleras expropiadas por Lázaro Cárdenas del Río hace 75 años, Enrique Peña declaró al Financial Times que en el segundo semestre del año se enviará al Congreso el proyecto de reforma energética con “los cambios constitucionales necesarios para dar certeza a los inversionistas extranjeros”. El diario lo publicó entre comillas, en la nota firmada por Paul Rathbone, “the constitutional changes needed to give private investors certainty” (http://on.ft.com/15lce5Q). Abundó que las certezas de Enrique Peña, a partir de cambios constitucionales, ya están “acordadas” en el Pacto por México.

Cuenta el aliado perredista de Los Pinos “sobre el enredo que hicieron allá en Europa”, que se comunicó con él, vía telefónica, Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, para expresarle su preocupación por lo que habían generado las publicaciones en The Financial Times. Jesús Zambrano rechazó que la reforma esté agendada para algún periodo extraordinario de sesiones del Congreso y juró que el tema aún no se discute, así que “no hay absolutamente nada”. Pidió al presidente que “ponga su propuesta en la mesa para discutirla” y remató con una obviedad formal: “Peña Nieto no es la voz del pacto, mucho menos en un tema que no ha sido abordado por el Consejo Rector, ni tratado fuera del mismo”.

El enredo londinense, precisamente en el marco de la cumbre del Grupo de los Ocho países y sus gobiernos que suman esfuerzos para mantener su declinante hegemonía en la aldea, obligó al mexiquense de Atlacomulco a recular (“en el buen sentido”, diría el parlanchín Vicente Fox), por segunda ocasión; antes lo hizo con una defensa festiva de Rosario Robles frente a las acusaciones del Partido Acción por el uso electoral de programas asistenciales en Veracruz.

morena pemexLa declaración presidencial resultó un estímulo involuntario para que voces de representantes de las izquierdas anuncien la voluntad de concertar esfuerzos frente a lo que Marcelo Ebrard denomina “error estratégico” de Enrique Peña, a la vez que advierte a Nueva Izquierda y Jesús Ortega –autor intelectual del Pacto por México y presidente del perredismo por decisión del Tribunal Electoral en tiempos de Felipe Calderón–, que “si el sol azteca deja pasar esto, ya no hay PRD, ya no hay izquierda”. Así de simple para quien aspira a presidirlo.

La aclaración del titular del Ejecutivo federal es un reconocimiento de la baja credibilidad que tiene su discurso en materia petrolera: “Quiero dejarlo claramente señalado: no se trata de privatizar. Algunos han creído que la participación del sector privado es privatizar, al contrario, una y otra vez he insistido y he declarado que el Estado seguirá siendo propietario, dueño de los hidrocarburos del país, del petróleo”. Lo tendrá que repetir muchísimas veces más, también el jilguero Francisco Arroyo (la privatización “es un cuento”) y Gustavo Madero: “Tienen ustedes (los medios de comunicación) una frase que confunde mucho a la ciudadanía. Cuando quieren que algo no pase, le llaman privatización.”

Estos señores saben que si algún verbo está desacreditado es privatizar, porque sus practicantes desde Miguel de la Madrid hasta Felipe Calderón prometieron al país las perlas de la virgen y los grandes beneficiarios fueron los dueños de México y algunos de la aldea global, quienes además los salpicaron generosamente.

Eduardo Ibarra Aguirre

*Eduardo Ibarra Aguirre. Periodista mexicano, autor de la columna Utopía. Director de la revista Forum ( diforum@forumenlinea.com   www.forumenlinea.com)