Góngora: ¡hágalo por usted!

El año pasado, el ministro en retiro y ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Genaro David Góngora Pimentel, presentó una denuncia penal contra su ex pareja y madre de sus dos hijos, Ana María Orozco Castillo.

Joaquín López-Dóriga/ En privado

La acusó de fraude por haber puesto a su nombre un terreno en una zona media baja, como diría luego, en lugar de escriturarlo a nombre de sus dos pequeños, como le había dicho.

Esta denuncia la presentó un año después de que su ex pareja le demandara, vía civil, el pago de la pensión alimenticia de sus dos hijos, que una juez de lo familiar la fijó en 122 mil pesos mensuales, equivalente a una tercera parte de los 375 mil pesos que recibe como pensión de la Corte.

Góngora se inconformó con el argumento de que sus hijos solo necesitaban 12 mil pesos al mes y mandó un tabulador de sus gastos pidiendo que eliminaran los gastos de diversión, con este mezquino argumento: Mis hijos por su edad y su enfermedad (padecen autismo) no saben divertirse.

Mientras se ventilaban los dos casos, el de fraude, por el que la encarceló desde el 7 de junio de 2012, y la apelación por la pensión, inició otro procedimiento acusándola de maltrato de los niños.

ana maría orozco castilloUn año después de haberla encarcelado, el pasado 6 de junio, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal determinó el no ejercicio de la acción penal por maltrato y al día siguiente, 7 de junio, una juez la exoneró del delito de fraude.

Al hacerse público este caso, Góngora difundió una carta en la que decía: Apoyaré a la autoridad ministerial para que, en el momento procesal oportuno, Ana María se reincorpore al hogar con nuestros hijos y les brinde toda la atención, el amor, el cariño y comprensión que ellos se merecen.

Y acto seguido, cumplido ese momento procesal oportuno, impugnó la libertad de su ex pareja.

Yo no sé quién esté aconsejando a Góngora pero, desde mi decepción, le diría: ya pare esto y viva sus últimos años con lo que le queda de dignidad, que tiró al retrete con este caso mezquino.

Hágalo aunque sea por usted mismo.

*Artículo publicado originalmente en: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184033