Dinero maldito, que nada vale

Si alguien define de manera estupenda y cínica a la vez, el talante depredador que el calderonismo asestó a Acción Nacional, como método para controlarlo y someterlo a las decisiones del ex-presidente de la República, es Juan Ignacio Zavala Gómez del Campo, ni más ni menos que su cuñado, el hermano de Margarita.

Javier Corral Jurado/Rotafolio*

Aunque él prefiere pasar como «amigo del ex presidente» y no como su familiar, lo cual, de entrada, es un dato revelador del desprestigio propio, Zavala apareció, tras una revelación del periódico Excélsior, y para sorpresa de todos, en la nómina directa del Presidente del Senado, Ernesto Cordero, como asesor legislativo, con un sueldo neto de 76 mil pesos mensuales. El vocero más importante de Felipe Calderón convertido en todo un vividor del presupuesto público, sin acreditar ningún servicio o trabajo para el Senado de la República o su Presidente, esto es, lo que se denomina un «aviador».

Varios de los colaboradores cercanos del Ex-presidente Calderón se fueron refugiando poco a poco en esa nómina que maneja directamente el Presidente del Senado, calculada en 2.4 millones de pesos mensuales, pero el único que llegó desde temprana hora de la nueva legislatura fue el cuñado de Calderón, desde el mes de septiembre, aunque jamás se le hubiera visto pasar, ni por equivocación, por el Senado en todo este tiempo. Mucho menos en reunión alguna del grupo parlamentario.

Un asesor legislativo tan a la distancia – si en verdad lo fuera -, explicaría los yerros y múltiples pifias en que ha incurrido su asesorado, pero no es verdad, porque entre el asesor y el asesorado, hay incluso una seria contradicción: el primero dice que brinda asesoría «mediática» y el segundo sostiene que es «política-legislativa». Lo más probable es que sea lo primero, circunscrita la relación laboral a un mero patrocinio a Zavala por la columna que semanalmente escribe en el periódico Milenio, desde la cual, se ha dedicado a golpear y calumniar al Presidente del PAN, Gustavo Madero. Por cierto, ahora cobra pleno significado el nombre de esa columna «Autonomía Relativa», que no es gesto de sinceridad, sino rasgo común en el cinismo militante.

Tras la vergonzosa revelación de su carácter de aviador, Zavala acaba de aparecer públicamente al lado de Ernesto Cordero hace un par de semanas en una comida con una Diputada venezolana que vino a México a exponer sus quejas sobre el ambiente post-electoral en aquel país. El periódico Reforma puso la foto, y en el pie de ésta, ya se le acredita como asesor. ¡Listo!

Zanjado ese problemita, ahora Zavala tendrá que explicar otro: qué tipo de asesoría le brinda al grupo parlamentario del PAN, esto es, a los 38 senadores que lo integramos, para recibir en su cuenta personal 395/7707423, en un solo día (04/03/2013), dos depósitos (2:41:54 PM y 2:43:50 PM) por 150,000 pesos cada uno, desde la cuenta Banamex 221/4200611 del Grupo Parlamentario del PAN Senado. El concepto que se registra en ambas operaciones es el de «pagos a terceros pesos cheques».

¿Qué le ha estado pagando a Zavala el Senador Cordero, en este caso, actuando en su carácter de coordinador del Grupo Parlamentario? ¿Los sistemáticos ataques que en mi contra me dirige Zavala, con relativa autonomía, en esa misma columna del periódico Milenio?¿Tiene otra asesoría mediática en el grupo?

corderoEl de Zavala, además de pintar de cuerpo entero al personaje en su habilitada falta de vergüenza, es uno de los casos que muestra el manejo inescrupuloso que de los recursos públicos hizo el Senador Ernesto Cordero, mientras fue coordinador de la bancada panista, y el que realiza todavía desde la Presidencia del Senado. Las diferentes maneras como benefició a su grupo más compacto, estableciendo diferentes niveles de ingresos entre los senadores, haciendo préstamos indebidos, transferencias de recursos ilegales y flexibilizando todo sistema de comprobación de gastos, en los que pudieron entrar, suntuarios y excéntricos. Lo más penoso es cuando uno recuerda que Cordero fue, ni más ni menos, que Secretario de Hacienda y Crédito Público durante un tiempo con Felipe Calderón.

Precisamente por esto es que he calificado de «cínica» la disputa que ha emprendido el Senador Ernesto Cordero y sus allegados por el control de los recursos del grupo parlamentario a partir de una pretendida reforma al reglamento que regula el funcionamiento de la bancada panista en el Senado y que hicieron circular y mandar publicar en la Gaceta del Senado, el lunes pasado. En pleno proceso electoral en el que catorce Estados renuevan sus Congresos y Ayuntamientos, el «calderonismo residual» lanzó su rebelión, pero es tan pobre, que sólo control del dinero quieren, del «dinero maldito, que nada vale».

Técnicamente se trata de un intento de golpe faccioso a la institucionalidad partidaria y al nuevo coordinador nombrado por Gustavo Madero. Quieren cercenarle casi todas sus facultades administrativas, presupuestales y de conducción política – hasta para hacer cambios en las comisiones -, y ahora sí, «democratizar la vida del grupo en sus decisiones más importantes», las que hace apenas un mes y medio defendían como exclusivas del Coordinador, bajo una lógica de «racionalidad política y sentido práctico».

Falsamente han afirmado los promotores del documento de reformas al reglamento que su finalidad es transparentar los recursos del Grupo. Nada más lejano a la verdad: ninguno de los cambios propuestos tiene como finalidad la transparencia de los recursos públicos ante la sociedad, me refiero a explicitar tanto los ingresos reales del grupo, como el desglose de todos y cada uno de los gastos, porque en eso no son capaces de avanzar ni un milímetro, al contrario, se han opuesto invariablemente a que se ventilen públicamente los recursos y su ejercicio.

Desde el 27 de agosto del año pasado, en la primera reunión de grupo parlamentario, cuando se aprobó el reglamento, propuse y presenté varias propuestas formales para subir a internet todos los ingresos y gastos, regular el conflicto de intereses y el tráfico de influencias. Fue rechazado por Cordero y su grupo con argumentos absurdos, uno de ellos, que nos volveríamos «secuestrables». Ello explica, por ejemplo, que en el actual reglamento publicado en la Gaceta del Senado esté contenida mi firma bajo protesta y mi voto en contra del capítulo séptimo, que es el «capítulo de la opacidad», como lo señalé. Aunque aparezco como el único voto en contra, en realidad fuimos cuatro senadores los que votamos en ese sentido, los Senadores Ernesto Ruffo, Víctor Hermosillo, Marcela Torres Peimbert.

Antes de tomar esa postura en el grupo, traté de convencer al Senador Cordero del deber ético de transparentar los recursos del Grupo, mediante misiva que le dirigí el 24 de agosto de 2012. Sólo logré una mayor animadversión hacia mi persona de su parte y que desde ese mismo momento se creara un ambiente de hostilidad en mi contra.

Transcribo aquí la carta: «Por este medio le hago llegar mis observaciones al proyecto de Estatuto del Grupo Parlamentario del PAN para la LIX Legislatura. Algunas son simple y sencillamente de forma y redacción, otras de fondo, particularmente el tema de la transparencia de los recursos públicos que manejará el Grupo.

Tal y como lo expresé en nuestra sesión constitutiva de grupo parlamentario, me parece que es hora de asentar en este documento un claro compromiso con la transparencia en el ejercicio de nuestra función, particularmente en el rubro de los recursos públicos que se asignan a los grupos parlamentarios y a los Senadores en particular. Ese compromiso debe traducirse en la concreción del principio constitucional de máxima publicidad, por lo que considero que debe colocarse en internet y estar a disposición de cualquier persona el desglose de la totalidad de los recursos que recibe el grupo parlamentario de parte de la hacienda pública y la forma pormenorizada como lo ejerce.

Esta transparencia tendría consecuencias fundamentales para restituir a plenitud nuestra fuerza moral y política, no sólo en el debate parlamentario, sino frente a la exigencia ciudadana de que todo aquel que tenga una responsabilidad pública, rinda cuentas.

A lo largo de la pasada campaña electoral, una de las principales quejas de diversos grupos y personas fue la de los altos salarios que recibimos los servidores públicos, pero sobre todo, detecté una molestia por los apoyos adicionales,  y demás prestaciones que no se transparentan.

Además de responder a ese llamado considero, Estimado Coordinador, que abrir la información evita también los manejos discrecionales en la asignación de apoyos y recursos entre los Senadores de un mismo grupo parlamentario, que tanto daña a la unidad y buena marcha del trabajo legislativo.

No creo válido el argumento de que al someternos al escrutinio total de la ciudadanía, otros tomarán ventaja de la opacidad para sus estrategias políticas. Estoy convencido que, el terminar asemejándonos a nuestros adversarios, ha constituido una de las causas de la pérdida de confianza de una buena parte de nuestro electorado.

Por ello, también creo conveniente incluir algunos apartados que expliciten nuestro compromiso ético en el ejercicio de la función legislativa, de manera especial frente al conflicto de intereses y el tráfico de influencias.

Ojalá que algunas de las propuestas que estoy realizando sean consideradas por la Coordinación y se puedan incluir en el proyecto que discutiremos este próximo 27 de agosto».

Por supuesto que es muy lamentable que se agudicen las diferencias en el grupo parlamentario del PAN en el Senado en un momento como éste, pero ante el cálculo perverso de los sinuosos agitadores que conducen a Ernesto Cordero al despeñadero, en el sentido de que «no podrán hacer nada porque estamos en elecciones», es necesario responder con toda contundencia para aclarar y poner en justa dimensión los propósitos del residual calderonista en el Senado de la República, porque representa precisamente ese tipo de PAN que ya no queremos: el que protesta contra el Pacto por México, porque los únicos pactos que valen son los que ellos realizan; porque las únicas negociaciones oscuras que se justifican son las que ellos encabezan; porque la única opacidad que defienden es cuando ellos están al mando; sí, ese PAN que nos hundió como gobierno y que ahora quiere hundirnos como bancada y como Partido.

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