No se trata de dar, sino dejar de quitar.

El problema de la pobreza alimentaria en Chihuahua se concentra en el suroeste indígena y en las zonas en extrema pobreza de las ciudades, sobre todo en Juárez

 Víctor Quintana Silveyra/ A los Cuatro Vientos

Todos vestidos de rojo, como los actuales candidatos del PRI, la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles y el gobernador del estado, firmaron el 16 de febrero pasado el primero de los 32 acuerdos para el Desarrollo Social Incluyente que enmarca a la Cruzada contra el Hambre, se firmó en Guadalupe y Calvo. Dicho acuerdo señala que la cruzada se enfocará primero a cinco municipios: Chihuahua, Juárez, Guachochi, Guadalupe y Calvo y Morelos.

rosario gpe y calvo
Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Social y el gobernador César Duarte, arrancan la Cruzada contra el Hambre vestidos de rojo, como visten los candidatos del PRI en campaña.

Según los datos de la propia Cruzada, el porcentaje de las personas en extrema pobreza y carencia de alimentación de los primeros cinco municipios a atender en esta fase es el 1.8% del municipio de Chihuahua; el 45.41% de Guachochi;  el 28.95% de Guadalupe y Calvo, el 4.37% de Juárez y el 24.48% del municipio de Morelos. El total de la población cubierta según esta primera versión del acuerdo ascendería a 127 mil personas en pobreza extrema y carencia alimentaria.

Sin embargo, posteriormente el Gobierno del Estado anunció que se agregarán los municipios de Uruachi, Urique, Batopilas y Balleza, pero no se dieron ni porcentajes ni totales de la población. Ninguno  aparece todavía en el sitio internet de la Cruzada.

Por mínima transparencia debe precisarse de común acuerdo de los dos órdenes de gobierno el número de municipios que serán atendidos, el número de beneficiarios del programa y cómo se aplicó el criterio de “pobreza extrema y carencia alimentaria”. En el estado de Chihuahua, según el CONEVAL hay 225 mil 922 personas en pobreza extrema y 604 mil 300 con carencia alimentaria, pero la prensa señala que la población a la que se extenderá la Cruzada asciende a 450 mil, es decir, el doble de la que está en extrema pobreza, pero 154 mil menos de los que tienen carencia alimentaria.

cd juarezEs bueno que se tome cuenta no sólo la pobreza extrema y alimentaria en el medio rural, sino también la urbana. En este aspecto en Ciudad Juárez se concentra el mayor número de beneficiarios potenciales del programa. Sin embargo, se excluyen otros municipios serranos, con un gran porcentaje de población indígena donde el hambre también hace sus estragos: Carichí, Nonoava, Guazapares, Chínipas, Maguarichi y partes de Bocoyna y Temósachi.

Lo importante de no dejar fuera a los municipios serranos es que, aunque no lo parezca no es lo mismo tener una carencia alimentaria en un lugar alejado de la sierra que tenerla en Ciudad Juárez o en Chihuahua. Sea como fuere la gente que sufre hambre en la ciudad tiene cerca la comida, comparada o regalada, incluso expropiada en un momento de desesperación. En cambio, en amplias zonas de la sierra nadie tiene comida, sobre todo en momentos de sequía. No solo comida ni siquiera agua. Esto le confiere una situación de especial vulnerabilidad a las poblaciones más alejadas y no sólo a quienes están en extrema pobreza, sino también a cuantos dependen de la agricultura y del temporal de lluvias, que pueden caer en hambruna muy fácilmente,

Entonces se hacen necesarias dos cosas, a muy corto plazo: cubrir a todos los municipios serranos y tener una reserva suficiente de alimentos y de agua potable para este tipo de emergencias en las cabeceras municipales y en las poblaciones de más fácil acceso para los habitantes de la sierra.

Esto es sólo considerando el aspecto inmediato, emergente del problema del hambre o de la pobreza alimentaria. Pero si la Cruzada quiere ir al fondo de las cosas tiene que atacar no sólo las manifestaciones, las demandas urgentes de alimentos, sino las causas de las carencias. En Chihuahua éstas tienen dos nombres: dificultad para producir alimentos en el campo, sobre todo en la sierra y malos salarios e insuficientes empleos en la ciudad.

Dicho de manera más clara: en Chihuahua, como en todo el país, las políticas públicas de diverso tipo han dañado gravemente la capacidad de la población para procurarse por ella misma sus propios alimentos.

ZONA TARAHUMARAS

A los indígenas se les ha reducido al mínimo su capacidad de producir sus alimentos básicos porque se les ha despojado de sus tierras, de sus bosques y de sus aguas. Entonces lo que procede, en primer lugar, devolvérselos, reintegrárselos a cabalidad. Es necesario liberarlos de las amenazas reales para su ambiente que son los proyectos mineros y turísticos y la invasión de sus pastizales por ganado que no es de ellos. Es urgente implementar una política sabia, consultada y trabajada con ellos para reforzar e incrementar su capacidad productiva, con obras de retención de la poca agua que tienen, de cosecha de la misma, de pequeña irrigación, con asesoría para que tengan más productividad en la producción de lo que comen. Urge rescatar y mejorar sus propias semillas e impulsar con ellos la agroecología, evitar la invasión de maíz transgénico que acabará con su propio maíz.

En las ciudades el contingente de la pobreza alimentaria lo constituyen aquellos que migraron por falta de oportunidades en el campo o en otros estados y los que han perdido su empleo o cuyo salario es insuficiente para alimentarse ellos y su familia. El problema básico entonces es de empleo y de salario. Y este asunto no aparece por ningún lado; debiera ser la columna vertebral del Pacto por México y brilla por su ausencia. Mientras siga deteriorándose el poder adquisitivo del salario, mientras la economía no se dirija a dinamizar el mercado interno, la Cruzada por el Hambre tendrá que crecer mientras disminuye la Secretaría de Economía.

La cruzada más básica, pues, es la de la justicia económica y social.  No se trata de seguir dando, sino dejar de quitarles a quienes tienen hambre. Y esto parece que la cruzada no lo entiende.

victor-quintana1* Víctor Quintana Silveyra. Doctor en Sociología. Presidente del Comité estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Chihuahua.