Sufren discriminación 13 millones de mujeres rurales en México

No se reconoce su trabajo y muchas veces ni se registra, dice Gerardo Sánchez García

Confederación Nacional Campesina

La central campesina se pronunció en contra de la discriminación de la mujer rural en México, a pesar de que es  el motor del desarrollo del campo en el país y demandó una nueva cultura de género, que no segregue o genere estigmas en demérito del género femenino.

El senador y presidente de la CNC, Gerardo Sánchez García puntualizó que para las mujeres del campo la pobreza extrema se multiplica y “ellas no sólo la sufren sino que soportan el peso de la pobreza de sus hogares, del cuidado de sus hijos, la atención a los enfermos y adultos mayores, buscando siempre el equilibrio y desarrollo de la familia mexicana”.

Al tomarle la protesta a la senadora Mely Romero Celis como nueva secretaria de Acción Femenil de la CNC,  el  dirigente lamentó que el trabajo de la mujer rural no es reconocido en el país y que muchas veces no se ve y mucho menos se registra.

Por su parte, la senadora Mely Romero manifestó que en algunas partes del mundo, las mujeres representan el 70 por ciento de la fuerza de trabajo agrícola y que, sin embargo, a pesar de su alta productividad, las mujeres rurales siguen siendo objeto de discriminación.

“Aquí en México, 13 millones de mujeres viven en comunidades rurales, y tan sólo a 610 mil se les reconoce como propietarias de la tierra. Si hablamos de unidades de producción en el país, el 30% se encuentran a cargo de una mujer, aunque sólo el 2% se registran a su nombre”.

MUJER RURAL Y ELOTESDe  acuerdo a datos de nuestra organización, indicó, más de 1 millón 200 mil madres mexicanas de origen campesino, se han convertido en cabezas de familia a causa de la migración de sus esposos e hijos.

Según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), enfatizó la dirigente, una madre mexicana que vive en zonas rurales trabaja un 53% más que los hombres y cuatro horas más que las mujeres que viven en zonas urbanas. A pesar de todo esto, sus salarios son mínimos e insuficientes y no cuentan con esquemas de seguridad social.

Mely Romero Celis destacó que frente a este panorama poco alentador, existe la propuesta de una Reforma Profunda al Campo en la que se plantea una nueva concepción de convivencia social y productiva para la mujer campesina, es decir: que los  programas de extensión y de tecnologías agrícolas, y la política de financiamiento  debe reconocer y resguardar los derechos que como productora rural desempeña la mujer, en todos los sentidos.