La apicultura de Baja California, subutilizada. Preocupa la situación de las abejas

Como en todo el mundo, la industria apícola de Baja California esta en crisis ya que las abejas de la región sufren del mismo síndrome que ha puesto en peligro de extinción a este insecto himenóptero en el planeta.

Lo anterior lo manifestó el apicultor ensenadense Bruno Geffroy Aguilar en una entrevista en el programa Voces, de la estación de radio XS 92.9 FM -de Ensenada, Baja California-, donde enumeró los factores que están afectando la población de abejas    tanto en Baja California como en el resto de la Tierra.

Entre ellos citó al uso indiscriminado de insecticidas neocotinoides, el uso de semillas transgénicas y las malas prácticas comerciales apícolas, que obligan a la abeja a realizar viajes de miles de kilómetros de distancia provocando en el insecto gran estres y una alta tasa de muertes en su población.

«No hay que exterminarlas -invitó el también arquitecto-. Ya no podemos hacer eso porque estamos atentando en contra de nosotros».

Para dar a la conversación con Geffroy un contexto histórico, económico y productivo de la apicultura en Baja California, A los Cuatro Vientos ofrece a los cibernautas dos trabajos relativos al tema y finalmente comparte el archivo que contiene el audio de la entrevista con el apicultor.

No se conoce con precisión cuándo llegaron las abejas europeas a Baja California.

– Clavijero (1789) señala en su libro «La Historia de la Antigua o Baja California», que no había abejas en la península.

Sistema Producto Apícola de Baja California

ABEJAS PANELCrane (1999) indica que se ha sugerido la posibilidad de que en el siglo XVI misioneros Franciscanos o Jesuitas hayan criado abejas en el desierto sonorense cerca de la actual frontera entre Arizona y México, pero no se ha encontrado evidencia de tal afirmación. Aunque sí se sabe de la introducción de abejas a Arizona procedentes de San Diego, California (1872), y de California a México en la segunda mitad del siglo XIX.

No obstante, González (1996) menciona que se han encontrado documentos de la época colonial que indican la introducción de algunos enjambres de abejas por misioneros jesuitas a lo que ahora es Baja California Sur.

Smith (1991) indica que se han encontrado poblaciones relicutales de Apis mellifera iberica (subespecie nativa de España y Portugal) en el norte de México y el suroeste de los Estados Unidos. Lo anterior apoya la hipótesis de que los misioneros españoles pudieran haber introducido las abejas europeas.

En California las abejas europeas fueron introducidas en 1853. En 1857 John S. Harbison trasladó 57 colonias de Pensilvania a Sacramento, y otras 114 en 1859. Harbison movilizó sus colmenas al Condado de San Diego en 1869, y para 1873 se había producido más miel ahí que en cualquier otro condado de California.

En 1976 este personaje tenía 3,750 colonias de abejas en 12 apiarios y fue reconocido como el mayor productor de miel en el mundo. Desde entonces California ha sido uno de los principales estados productores de miel en los Estados Unidos (Mussen, et. al., 1988).

California sigue siendo el principal productor de miel en E. U. Durante el 2000 produjo 12,541 toneladas, con 425,000 colmenas en producción, lo que representó el 14.8% y el 16.9% del total en los Estados Unidos, respectivamente (CASS, 2002).

A diferencia del vecino estado de California, en Baja California la apicultura es una actividad poco practicada, y es poca la información de que se dispone acerca de sus orígenes, aunque se sabe que es una actividad de poco arraigo entre pobladores de las comunidades rurales.

Algunos miembros de la comunidad indígena Pa ipai de Santa Catarina recolectan miel de colmenas silvestres para autoconsumo (Ahumada, et al., 1999) y en las zonas rurales de la región es frecuente que se aproveche miel de colonias silvestres.

Los datos estadísticos son contradictorios, PIDER-INI, (1978) reporta que en 1970 existían 3,801 colmenas en el Estado de Baja California, de las cuales 2,803 eran rústicas y sólo 324 modernas, y se producían unos 27,498 litros de miel, así como 3,472 kg de cera. Mientras que INEGI (1994) registra para 1970 un total de 998 colmenas en Baja California.

En 1978 en el Instituto Nacional Indigenista se propuso un proyecto para instalar una planta envasadora de miel en la Comunidad Indígena de San José de la Zorra. Ahí se pretendía envasar toda la miel que se extrajera de las 800 colmenas de los apiarios que existirían en las Comunidades Indígenas de Baja California (Juntas de Neji, San Antonio Necua, La Huerta, Santa Catarina, San Isidoro y Arroyo del León).

La capacidad de producción se estimaba en 28,000 litros de miel, con un promedio de producción de 35 litros por colmena, realizándose cosechas en los meses de abril y agosto. Se proponía la comercialización del producto en las localidades cercanas, así como en las Ciudades de Tecate, Tijuana, Ensenada y San Diego (PIDER-INI, 1978).

Aunque dicho proyecto operó, nunca llegó a ser comercialmente viable, probablemente porque nunca se logró el involucramiento real de los beneficiarios, y luego de unos años se abandonó (Carvajal, 2002).

Para 1991 se reportan 5,338 colmenas en Baja California, de las cuales el Municipio de Mexicali concentraba el 77.6%, y Ensenada el 15.1% (INEGI, 1994). En 1998 se registró un inventario de 1,000 colmenas en el municipio de Ensenada (XV Ayuntamiento de Ensenada, 1998).

No obstante, Estrada (2000), indica que en el estado existen alrededor de 4,000 colmenas, pertenecientes a 120 productores, dos organizaciones de productores, así como dos empresas envasadoras y una exportadora de miel.

Por otro lado, el Programa Nacional para el Control de la Abeja Africana reporta para el año 2000 en Baja California un total de 12,000 colmenas, con una producción total de 245 toneladas de miel y 20.85 toneladas de cera para el mismo período.

De la producción total, el 70% se exportó a Estados Unidos (Baeza, 2001). De 1996 a 2001, el promedio de producción de miel de Baja California sólo fue superior al de Aguascalientes, Coahuila, Distrito Federal, Tabasco y Querétaro (SAGARPA, 2002b).

El Programa Nacional para el Control de la Abeja Africana (PNPCAA) reporta la detección de un enjambre de abejas africanizadas en 1994, sin que hasta enero de 2002 se volvieran a identificar abejas africanizadas en la entidad (SAGARPA, 2002a).

No obstante, el monitoreo ha sido más bien insuficiente, ya que se han analizado pocas muestras de abejas desde entonces. Es decir, sólo se reportó el ingreso de la abeja africanizada por la detección de los primeros enjambres, sin hacer un seguimiento del avance de la distribución y abundancia en las diferentes regiones del estado de Baja California.

Impulsarán apicultura en Baja California

La apicultura como subsector de la ganadería en Baja California, tendrá una especial atención para este 2013, ya que es una actividad por demás redituable en la que no sólo se produce miel, sino también otros derivados como polen, propóleo y cosméticos

Sandra Cervantes / El Economista

APICULTURA15 Febrero 2013.- Así lo señala Guadalupe Villalobos Guerrero, director de Desarrollo Empresarial del Campo, de la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa), quien destaca que de la apicultura salen también productos como el polen, propóleo, jalea real y cosméticos.

“Se trata de impulsar actividades redituables para los productores, como es la diversificación de la ganadería en este caso, ya que la apicultura es un subsector de dicha actividad, en donde el valor agregado a la miel, basado en el ingenio de los productores, lo hacen viable para su comercialización”, dice.

El funcionario comenta que mediante el programa “Microindustria”, que opera la dirección a su cargo, se apoyó a productores de miel el año pasado con un total de 228,000 pesos para el diseño de imagen del producto y lograr colocarlo en el mercado, con la expectativa de igualar y/o superar esta cifra para este 2013.

Los productores que recibieron tal apoyo, agrega, vieron en la apicultura la posibilidad de producir jabón, además de los subproductos mencionados, que por los beneficios con los que cuenta, los hace atractivos a los consumidores.

De acuerdo con datos recabados por la Oficina Estatal de Información para el Desarrollo Rural Sustentable (Oeidrus), de la Sefoa, existen alrededor de 200 productores de miel, de los cuales poco más de 100 ejerce la actividad de manera individual y el resto forman parte de sociedades.

“La actividad apícola en el estado de Baja California se ha incrementado con el paso de los años y prácticamente se realiza en los municipios de Mexicali, Ensenada, Tecate y Tijuana”, indica Villalobos Guerrero.

Resultado del trabajo de estos productores, en la entidad se contabilizaron más de 8, 300 colmenas, entre tecnificadas, semitecnificadas y rústicas, de donde se extrajeron el año pasado más de 80,600 kilogramos de miel, así como 917 kilogramos de cera, 70 kilogramos de polen; 8.3 kilogramos de propóleo y 2.5 kilogramos de jalea real.

Del total de miel producida, el 45% se exporta a Estados Unidos, mientras que el 55% se comercializa en el mercado local.

El director de Desarrollo Empresarial del Campo en Baja California resalta que en México existen 40,000 productores apícolas y alrededor de 2 millones de colmenas distribuidas a nivel nacional.

La producción anual asciende a 58,000 toneladas de miel, ubicándose México como el quinto país con mayor producción y el tercero en exportación, al comercializar en el mercado internacional 4 de cada 10 toneladas que produce.

Guadalupe Villalobos refiere que, basado en los datos anteriores y en la posibilidad de darle un valor agregado, la apicultura tiene la posibilidad de ser diversificada y explotada como producto no tradicional.

Audio de la entrevista con Bruno Geffroy:

http://4vientos.net/audio/VOCESAPICULTURABRUNO.mp3