La observación del tiburón blanco en Isla Guadalupe, ¿a quién beneficia?

A mediados del año 2008, A los Cuatro Vientos elaboró un reportaje sobre el acaparamiento de permisos de observación de tiburón blanco en la Isla Guadalupe por parte de compañías afiliadas a la Asociación de Pesca Deportiva de California (Sportfishing Association of California), que hoy es la principal protagonista de los malogrados permisos de pesca deportiva-comercial que en México buscó avalar la organización civil ambientalista binacional Terra Peninsular.

En ese entonces aún no se publicaba el Programa de Manejo Integral de la Zona de Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, que hoy regula, entre otros temas, el aprovechamiento sustentable del ecoturismo de observación del tiburón blanco.

Por considerarlo de interés por su contenido, que se actualiza con el tema de los manifiestos de impacto ambiental que se buscaban entregar a 13 barcos de pesca deportiva de California, Estados Unidos, a continuación el texto de ese reportaje:

Prácticas turísticas irregulares

El consorcio Sportfishing Association of California, con sede en San Diego, viola diversas disposiciones para laborar en aguas patrimoniales, al llevar a la práctica tanto la pesca deportiva como la observación del tiburón blanco –especie considerada vulnerable– en la Isla de Guadalupe.

Javier  Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

TIBURON BLANCO JAULAEl tiburón blanco, expuesto en aguas mexicanas a una incontrolada observación humana con fines lucrativos y recreativos, está cerca de lograr que las autoridades federales del país realmente lo salvaguarden en la Reserva de la Biósfera Isla de Guadalupe.

Para esto se necesitará que diversas dependencias de gobierno, entre ellas las Secretarías de Marina, Comunicaciones y Transportes, Gobernación, Hacienda, del Medio Ambiente, Pesca y Turismo, trabajen en lo que resta de 2008 de manera conjunta e intensa para regularizar a una empresa estadounidense que, pese a tener permiso del gobierno mexicano para acercarse al gran escualo en Guadalupe, viola diversas disposiciones para trabajar  en aguas patrimoniales del país.

Se trata del consorcio Sportfishing Association of California (SAC, o Asociación de Pesca Deportiva de California), con base en el puerto de San Diego, California, que acapara 50 de las 76 autorizaciones que las administraciones de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa extendieron en el periodo 2002-2007 para la prestación de servicios turísticos y actividades comerciales en áreas naturales protegidas.

De acuerdo con una investigación, Ricardo Arredondo Eguren, apoderado legal de SAC, tiene 24 de los permisos y Juan Caro Arias, socio de la misma corporación, suma 26. Todos con fechas de 2005 y 2006.

Dichos permisos fueron entregados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAP), entidad de gobierno dependiente de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), cuando el titular del ministerio federal era Alberto Cárdenas Jiménez, funcionario que las organizaciones ambientalistas Greenpeace y Centro Mexicano de Derecho Ambiental calificaron como “el peor problema ecológico del país”.

En el caso de los permisos para observar tiburón blanco en la Isla Guadalupe se entregaron a SAC y a otras compañías navieras extranjeras y nacionales, sin la presentación de manifiestos de Impacto Ambiental (MIA) ni un plan de manejo de la especie marina en peligro de extinción y protegida por la Norma Oficial Mexicana (NOM) 29.

Hoy la misma CONANP, a través de la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, denuncia que los aproximadamente 27 barcos de lujo que integran la flota de Sportfishing –miembro fundador de la SAC– ingresan al mar patrimonial mexicano violando diversas disposiciones legales de nuestro país. Las embarcaciones presumen esloras que van de los 57 a los 124 pies de largo y zarpan del muelle Fisherman’s Landing, en San Diego.
Entre ellas, según enumeró la directora de la Reserva, maestra en ciencias Nadia Olivares Bañuelos:

1.- No hacen un despacho de entrada y salida en la Capitanía de Puerto en Ensenada para reportar que van a visitar el mar territorial para hacer actividades deportivas, pesca y observación de flora y fauna.

2.- No hacen una declaración de importación temporal ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en este caso Aduana Marítima de Ensenada, en donde dicen que son personas extranjeras que están realizando actividades lucrativas en México.

3.- No llevan observadores mexicanos abordo de los barcos para vigilar sus actividades.

4.- No hacen revisión documental de legal estancia y visa de trabajo y turista para los tripulantes y pasajeros de sus naves en la oficina de Migración de la Secretaría de Gobernación en Ensenada.

Además, de acuerdo con versiones de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera de Participación Estatal Abuloneros y Langosteros, S.C.L., única empresa que realiza actividades de pesca comercial en el área de Guadalupe, los tripulantes y turistas que viajan en esas embarcaciones rompen las jaulas de langosta de la cooperativa mexicana para robarse el marisco.

La maestra Olivares reveló que algunos de los barcos de la SAC pueden hacer hasta más de 20 viajes en un año en caso de pesca deportiva, y para la observación de tiburón blanco hasta 10 viajes en la temporada, que va de los meses de agosto a noviembre.

La misma fuente reveló que de las 27 naves que Sportfishing opera en la región, tres realizan observación de tiburón blanco y las otras 24 se dedican a la pesca deportiva. Los navíos pueden llevar hasta 25 pasajeros por cada viaje y entre 8 a 10 tripulantes, y el promedio de estancia en aguas mexicanas es de tres días, aún cuando pueden durar entre uno y 23 días. En el caso específico de observar tiburón blanco los barcos pueden tener estancias de tres a cinco días.

“Queremos suponer que (los turistas y los tripulantes) no bajan a la isla, pero sí viven en el barco todos esos días; en él llevan de todo”, comentó la directora de la Reserva.

En la actualidad, hay cinco embarcaciones con permiso de la CONANP haciendo actividad de observación del “Gran Blanco” en la zona de Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, decretada así por el gobierno mexicano el 25 de abril del año 2005. Tres de esas naves tienen bandera estadounidense y pertenecen a la SAC: la Searcher, Horizon y Ocean Odissey. Son consideradas “irregulares” porque no cubren la “ruta crítica” para su legal estancia en aguas mexicanas.

Ricardo Arredondo y Juan Caro Arias manejan los permisos de los tres buques para la Sportfishing Association of  California.

Los documentos de la CONANP tienen vigencia de dos años, con derecho a una prórroga por un periodo similar, y están vigentes desde noviembre del 2005 y abril del 2006.

Caro Arias también opera la empresa J. C. Environmental Company de México, S. A. de C. V., la cual maneja las embarcaciones Spirit Adventure y Searcher, que se dedican a realizar recorridos turísticos, buceo libre y observación de flora y fauna en áreas naturales protegidas de México. Para ello cuenta con dos permisos de la CONANP con número de autorización 1914 y 1915, vigentes desde el 30 de septiembre del año 2007.

Existen otros dos barcos que acuden a Guadalupe a observar tiburones. Éstos sí trabajan legalmente y salen con rumbo a la isla desde el puerto de Ensenada. Se trata del Highlander, que regularizó sus actividades en 2007 y que sería su segundo año zarpando de Ensenada, y el Andrea Lin, que es de bandera mexicana y como apenas el año pasado solicitó su permiso, 2008 sería su segundo año de actividades.

Asimismo, hay dos empresas más dispuestas a zarpar legalmente en Ensenada. La primera de ellas es la Baja Expeditions de México, S. A. de C. V., de Timothy Irwin Means Heineman, que opera una embarcación de bandera canadiense –Nautilius Explorer– con el permiso de autorización número DGMC-1981 vigente desde el 30 de septiembre del 2006.

La segunda es Industrias Solmar V, S. A. de C. V., de José Luis Sánchez León, la cual maneja el buque Solmar V de bandera panameña. Tiene dos permisos de la CONANP vigentes desde septiembre y diciembre del 2006.

Esta corporación también aporta su embarcación a la firma Shark Diving Internatinal Inc./dba Great White Adventures, del estadounidense Lawrence M. Groth, que opera el barco Searcher con el permiso FOO.200.DGMC.478, vigente desde el 3 de diciembre del 2006 para realizar actividades en el Área Natural Protegida Isla de Guadalupe.

Así, existe la posibilidad de que al empezar la temporada de avistamiento de tiburón, Ensenada sea sede para cuatro o cinco barcos, percibiendo una derrama económica calculada en 50 mil pesos por embarcación entre pago de permisos, visas y avituallamientos, más los gastos hechos por los turistas.

De acuerdo con el Centro Regional de Investigación Pesquera (CRIP) de Ensenada, del Instituto Nacional de Pesca (INP), en el 2006 los cinco operadores turísticos autorizados para visitar la isla realizaron 60 viajes de observación de tiburón blanco, a razón de siete mil 600 pesos por viaje que pagaron por permiso a la SEMARNAT.
En cada traslado se transportó entre 10 y 15 turistas. Por persona las empresas cobran entre dos mil 500 y tres mil 500 dólares. Por ello la dependencia calcula que cada año la actividad de observación genera poco más de tres millones de dólares.

A contracorriente

JAULA OBSERVAR TIBURONLa situación ilegal de la observación de escualos en Guadalupe la conoció la oficina de la Reserva de la Biósfera a las pocas semanas de que se decretó la zona (25 de abril del 2005), pero el problema empezó en el año 2000.

“Pudimos observar –relata Olivares– que los operadores de las embarcaciones hacían un vertido de sanguaza que a veces contenía desechos de mamíferos, como costillas de caballo, y que a veces también utilizaban señuelos”.

A partir del segundo semestre del 2005 la oficina de Reserva, con oficina en Ensenada, notificó las irregularidades a diversas dependencias federales, entre ellas la Secretaría de Marina, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), Migración y Aduana Marítima, y se pusieron en marcha diversos operativos conjuntos para terminar con el problema.

Al mismo tiempo la CONANP, tratando de revertir el problema que años antes originó con la entrega de permisos sin los mínimos requerimientos ambientales y de supervisión, puso en marcha un programa de observadores que en los años 2006 y 2007 trabajó a bordo de los barcos que zarpan de Ensenada.

De la información cuantitativa y cualitativa que se ha recopilado en el programa de observadores y en los operativos de vigilancia y control, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, a través de su oficina de Zona de Reserva de la Biósfera, ya logró:

1.- Que las empresas presentarán, en el 2007 y este año, manifestaciones de Impacto Ambiental ante la SEMARNAT para regularizar sus actividades y obtener nuevos permisos.

2.- La emisión de una norma técnica que propone eliminar los vertidos de sanguaza, toda vez que se demostró que ésta no incide en la presencia de los tiburones en los sitios de observación pues se redujo en un 75 por ciento su uso y no disminuyó el número de avistamientos.

3.- Que en caso de que se hagan vertidos al mar para atraer a los escualos, se utilicen tan sólo productos de pescado y otras especies que se encuentran en la zona como sardina, macarela, atún aleta amarilla y barrilete.

4.- La publicación, en agosto del 2007, de un Manual de buenas prácticas para la observación en jaulas de tiburón blanco específicamente para Isla Guadalupe, que coloca a México como el primer país a nivel mundial que está haciendo algo por regular esa actividad, por arriba de Australia, Sudáfrica y Estados Unidos, que tiene acciones de observación del Gran Blanco en Islas Farallón, cerca de San Francisco, California.

5.- La creación y puesta en marcha de un Programa de Conservación y Manejo del Tiburón Blanco en la Isla Guadalupe, también primero en su tipo en el mundo.

Por su parte, la Secretaría de Marina anunció que en la próxima temporada de avistamiento aplicará sanciones más enérgicas a las embarcaciones que no regularicen sus actividades, coordinando esfuerzos con la PROFEPA para adoptar cualquier medida ambiental y aplicación de leyes en el mar. La disposición se aplicará también a los barcos de pesca deportiva que opera la asociación californiana en Guadalupe a partir de mayo y hasta noviembre.

Además, Olivares comentó que si se respeta el contenido de la NOM 29, la cual prohíbe la captura de tiburones blancos y otros escualos en las zonas marinas de las áreas naturales protegidas del país, y se regulariza la actividad de observación, no es necesario cambiar las leyes mexicanas para cuidar la especie y se puede permitir la práctica como se hace actualmente con la ballena gris.

“En este momento existe una propuesta de capacidad de carga, que es dar un permiso solamente a seis embarcaciones en la isla haciendo la actividad al mismo tiempo y distribuidas entre la costa este, que es la zona en donde se han observado más. Nosotros proponemos que sean tres embarcaciones en la parte noreste, dos en la parte central y una en la zona sur. Esto lo puede soportar el tiburón. Obviamente nos hacen falta muchísimos más estudios, por eso nos acercamos a instituciones educativas y dependencias para lograr más supervisión, más vigilancia y más conocimiento de la especie”.

Sin embargo, la Cooperativa Pesquera Abuloneros y Langosteros estima que se debe tener un control estricto de las embarcaciones que llegan a la isla en busca del tiburón, pues si bien aún no hay confirmación científica de que las naves y los turistas afectan los hábitos de las especies comerciales que capturan —abulón y langosta— no es necesario esperar a que éstas se desplomen para intervenir. Existen razones comerciales que avalan su preocupación.

De acuerdo con estudios de la SEMARNAT y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), los beneficios de los cooperativistas son los siguientes: de ocho toneladas de callo de Abulón obtienen un monto de cuatro millones 400 mil pesos, con un rango del beneficio inferior (de menos 20 por ciento) de tres millones 520 mil pesos, y de beneficio superior (de más 20 por ciento) de cinco millones 280 mil pesos.

Y de ocho toneladas de langosta el monto esperado es de dos millones 800 mil pesos, con un rango de beneficio inferior de dos millones 240 mil pesos y de beneficio superior de tres millones 360 mil pesos.

“No tenemos ninguna evidencia de que sus pesquerías están siendo afectadas –dijo Olivares–, pero los comentarios que nos han hecho es de que han observado variaciones en cada una de las especies que capturan, por lo que piden que se realice una investigación seria de los efectos de los avistamientos en la isla”.

El tiburón blanco, especie vulnerable

TIBURON BLANCO GUADALUPELa Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) incluyó al tiburón blanco por primera vez en 1990 como especie insuficientemente conocida, y desde 1996 lo clasifica como vulnerable. El II Apéndice del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) lo incluye como especie vulnerable si no se explota racionalmente.

Michael Domeyer y Nicole Nasby, del Pfleger Institute of Environmental Research, reportaron que en Isla Guadalupe hay 73 tiburones blancos que fueron identificados entre el 2001 y el 2005. Se trata de 40 machos y 33 hembras. Sin embargo se tiene un registro fotográfico de 96 ejemplares, siendo posible que la cifra llegue hasta 120, ya que cada año han detectado hasta cinco tiburones nuevos cuyo género no es posible determinar aún.

A la isla llegan tanto tiburones juveniles como adultos. Los primeros se alimentan de atunes y barriletes y los segundos de mamíferos marinos como lobos, focas y elefantes, que significan un mayor aporte alimenticio. También son oportunistas y carroñeros.

El año pasado se pudo observar juveniles de apenas dos metros de largo y adultos de hasta seis metros.

Se ha determinado que Isla Guadalupe es el mejor sitio del mundo para observar al tiburón blanco, pues sus aguas permiten una visibilidad de hasta 10 metros, cuando en Sudáfrica es de apenas medio metro.

Además el atractivo del Gran Blanco “saltarín”, que se creía único en Sudáfrica, también se da en Guadalupe y sólo en la isla mexicana se logran concentraciones de Blanco, en un sitio único y en un mismo tiempo, sin antecedente en el mundo: hasta ocho individuos cerca de un barco de observación.