Con nueva norma, la UNAM busca terminar con el acoso, la discriminación y el hostigamiento sexual en la institución

La iniciativa convierte a Universidad Nacional en un ejemplo a seguir por otras instituciones educativas, dice Rosalba Casas, presidenta de la Comisión Especial de Equidad de Género del Consejo Universitario

Academia Mexicana de Ciencias

Con el objetivo de lograr la igualdad de género al interior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se presentaron a la comunidad universitaria los Lineamientos Generales para la Igualdad de Género, que son de observancia obligatoria para todos los niveles en los ámbitos académico y administrativo, y que tienen como finalidad establecer normas generales para regular la equidad de género en esa institución.

La iniciativa, que busca contribuir a desarrollar una cultura de igualdad de género, convierte a esa casa de estudios en un ejemplo a seguir para el resto de las entidades educativas en el país, opinó Rosalba Casas Guerrero, presidenta de la Comisión Especial de Equidad de Género (CEEG) del Consejo Universitario de la UNAM.

Los lineamientos, publicados el pasado 7 de marzo en la Gaceta UNAM,  conforman “un documento inédito, una iniciativa que se necesitaba y que abre muchos caminos para otras tantas acciones que permitan construir esa cultura de equidad en la universidad”, destacó Casas Guerrero, quien también es integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

La CEEG fue creada en marzo del 2010 por acuerdo del Consejo Universitario y fue el resultado del vasto trabajo realizado por varios grupos de investigadores sobre el tema, básicamente los promovidos por el Programa Universitario de Equidad de Género (PUEG).

Hostigamiento, acoso sexual, violencia

En opinión de Rosalba Casas hablar de hostigamiento, acoso sexual y violencia es abordar uno de los aspectos más delicados de la equidad de género, en general en el país y en particular en el ámbito de la UNAM.

Precisó que es el sector de los estudiantes donde se hacen más presentes los casos de violencia de género y que en el nivel de bachillerato la situación es más severa incluso.

“La falta de equidad de género, la violencia, y el hostigamiento tienen que ver con la desigualdad social y con la falta de cobertura educativa. Estas condiciones están entrelazadas y es justamente en los preuniversitarios donde se observan más estas conductas y es ahí donde tenemos que trabajar mucho”, describió.

Rosalba Casas adelantó que la CEEG está trabajando en un sistema que permita tener en cada una de las entidades que conforman la UNAM un cuerpo colegiado integrado por representantes de todos los sectores que pueda atender casos de hostigamiento y violencia de género cuando se presenten, y canalizarlos a donde corresponda.

“Aunque lo que se busca, en el largo plazo, es que estos casos simplemente no ocurran”, explicó.

Propiciar el cambio cultural

La doctora Rosalba Casas Guerrero, directora el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (Foto: Gabriela de la Rosa/AMC).
La doctora Rosalba Casas Guerrero, directora el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (Foto: Gabriela de la Rosa/AMC).

El documento Lineamientos Generales para la Igualdad de Género en la UNAM constituye –como lo indica el mismo texto- una condición indispensable y necesaria para lograr la igualdad de género.

Destaca el derecho de que las mujeres, al igual que los hombres, puedan acceder a las oportunidades que les permitan en forma individual o colectiva alcanzar una mayor igualdad y mejorar su calidad de vida y desarrollo, así como detectar, atender, prevenir y erradicar la violencia de género o cualquier forma de discriminación que se cometa contra un integrante de la comunidad universitaria en instalaciones universitarias.

Esta normatividad está integrada por cinco capítulos, entre los que se incluyen disposiciones generales, así como la promoción de igualdad de género entre integrantes de la comunidad universitaria; políticas estratégicas para la igualdad de género; de las denuncias relacionadas con la discriminación y la violencia de género y su atención.

Los lineamientos se enviaron a todos los directores de todas las entidades académicas y administrativas de la UNAM, a los Colegios de Ciencias y Humanidades, al sistema de Escuela Nacional Preparatoria, así como a las Facultades de Estudios Superiores para su amplia difusión, acción que la doctora Rosalba Casas calificó de suma importancia para empezar a permear los contenidos de esta nueva disposición a toda la estructura de la Universidad.

“Esto es una norma de observancia que por sí sola no resolverá el problema, por lo que debe haber un acompañamiento permanente de la CEEG que impulse otras acciones que lleven a un cambio cultural, el cual tampoco se da de la noche a la mañana, ni por decreto”, indicó la científica social, quien añadió que estos cambios son a largo plazo pues se trata de erradicar o impactar un comportamiento adquirido de forma cultural.

La también directora del Instituto de Investigaciones Sociales, destacó que la UNAM tiene el papel importante de trascender y lo hace con conocimiento, con experiencia en la formación de estudiantes y a través de la investigación que realiza.

“Somos –recordó- una universidad pública financiada con recursos públicos y tenemos que devolverle a la sociedad lo que nos da. Nuestra universidad es una institución que promueve el cambio y lo busca hacer también en el tema de equidad de género”.

Igualdad de oportunidades

EQUIDAD UNAM

Si se habla de desigualdad de género –dijo-, la UNAM es un reflejo del país y no está exenta de situaciones de desigualdad. Hay un contexto histórico que explica la inequidad  de oportunidades entre hombres y mujeres.

“Tenemos que enmarcar en ese contexto el desarrollo de las disciplinas académicas y el hecho de que algunas carreras han sido más características de un sexo o de otro; entonces si lo analizamos históricamente y establecemos comparaciones con la actual situación, vemos que sí ha habido avances, aunque falta mucho camino que recorrer”.

En cuanto a la planta académica en las diferentes entidades de la UNAM, que en algunos casos registra a más hombres que mujeres, esto se debe –mencionó Casas Guerrero- a que la mujer ingresó tarde a algunas disciplinas, como la ingeniería por ejemplo, y a que su desarrollo en general ha tomado más tiempo para consolidarse, lo que se refleja en un rezago en términos de promoción de plazas y de reconocimientos.

“No creo que haya un sesgo que determine la contratación de hombres sobre las mujeres. Esto más bien tiene que ver con el desarrollo de capacidades académicas o de investigación. Si bien el tema de igualdad de género tiene que ser transversal en toda la Universidad, no se puede llegar a un manejo estricto de cuotas, pues si se quiere una igualdad de oportunidades para todos, habría que partir que si se compite por una plaza se contrata al mejor, sea hombre o mujer”.

Otro aspecto que es muy criticado –comentó- es que las mujeres ocupan muy pocos espacios en la conducción de la UNAM, pero consideró que esta situación también se ha ido superando, pues hay subsistemas, como el de Humanidades –apuntó-, en el que hay más directoras que directores, por ejemplo.

Los lineamientos pueden consultarse en la página del PUEG: www.pueg.unam.mx