Francia, Japón y Brasil modelo digno de seguir en la lucha contra la obesidad y la diabetes

Países ejemplos como para la Cruzada Nacional contra el Hambre en México

Milagros Díaz López / Revista Teorema Ambiental

“En los últimos años, la obesidad se ha convertido en una epidemia social mundial”, se informó en el Foro Internacional sobre Políticas de Combate contra la Obesidad que se llevó a cabo en el Gran Hotel de la Ciudad de México, acto al cual convocó la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA).

Durante el foro, el doctor Enrique Jacoby, médico peruano con una maestría en salud pública por la Universidad de Johns Hopkins, difundió las actividades que Francia y Japón han desarrollado para combatir las enfermedades de la obesidad y la diabetes.

Francia ha defendido a escala internacional su cultura alimentaria y ha desarrollado un sistema escolar de conocimiento infantil de sus alimentos, de una manera tan extraordinaria que es considerada “patrimonio de la nación”, por la ONU, estableciendo que sus productos culturales están excluidos del libre comercio.

El programa nacional de nutrición en Francia hace énfasis en opciones de alimentos, placer, compartir la mesa y la gastronomía. Prohíbe las máquinas expendedoras de productos procesados y regula el marketing de este tipo de alimentos.

En la educación desarrolla en los infantes un sistema de paladar, vocabulario de sabores, las tradiciones culinarias y los secretos de la producción y composición de los alimentos.

A partir del año 2005 y debido al consumo exagerado de snacks de poco valor nutricional, la aparición de la obesidad, la dependencia de alimentos importados y la pérdida de tradiciones culinarias, Francia desarrollo su plan nacional de nutrición.

Por su parte, Japón en este mismo año, tomó la primera medida regulatoria sobre la dieta y alimentación (Shikuiku).

Con esta medida se estableció la meta por la apreciación y perpetuación de las tradiciones culinarias japonesas y los aspectos ambientales. La comprensión sobre la producción de alimentos.

Asimismo, desarrolló un sistema conocido como “El trompo” que promueve el disfrute de comidas bien balanceadas y desalienta el snaking de productos con alto contenido en grasa y sal.

Japón en la actualidad es un país en el que existe un porcentaje mínimo de obesidad debido al interés estatal por difundir y controlar la alimentación infantil en las escuelas.

Es un sistema en el que los niños aprenden a sembrar y a conocer los 72 sabores diferentes que existen en sus alimentos, y a que la característica fundamental está en saber combinar sus ingredientes.

Los niños también reciben lecciones en las que aprenden a cocinar sin la ayuda de sus padres y los resultados son presentados en la escuela una vez al mes.

El doctor Enrique Jacoby realizó una comparación de alimentos ricos en azúcares —bebidas endulzadas— y harinas —diversos tipos de galletas— que a la larga resultan un problema de salud y económico a escala nacional.

Son grandes las ventajas al comer sano, y son estos países un modelo digno de seguir, aseguró.

NIÑO COMIDA CHATARRAHoy en día –dijo- las comidas rápidas, los alimentos chatarra y las condiciones en las que se come, sin una regla de horario y convivencia, provocan un alto contenido calórico en la alimentación y un grave problema de salud.

Es importante regresar al fomento de la cocina tradicional de nuestros antepasados, los niños deben aprender a cocinar y a comer, deben aprender a comer comida y no alimentos chatarra.

Frente a la obesidad los dos países están controlando la epidemia con énfasis en los niños, la cultura nacional, la ley y educación.

Aparte, el frente de la cultura alimentaria ofrece oportunidad de iniciar acciones regulatorias con beneficios de la salud pública; este tipo de acciones generan sinergias y efectos positivos en otras áreas, concluyó el doctor Jacoby.

Por su parte, el doctor Fabio da Silva Gomes, licenciado en Nutrición por la Universidad del Estado de Río de Janeiro y doctor en salud pública, habló del éxito del programa “Hambre Cero” implementado en Brasil y que se basa en el conocimiento regional de cada lugar en su país y en considerar la alimentación sana y adecuada como una garantía de los derechos humanos.

Durante la conferencia vía web, el doctor Da Silva afirmó que el principio es combatir el hambre no como filantropía sino como una medida de seguridad y soberanía nacional.

Aseguró que el verdadero interés estatal por combatir los problemas de salud pública como la obesidad está en fomentar la producción alimentaria.

Así, medidas como la donación de alimentos, el aliviar el hambre de manera momentánea, sin cambios estructurales, perpetúan y agravan el problema.

Asimismo aseguró que la participación del sector privado genera dependencia económica y nutricional debido al aumento de la concentración de ingresos y en el poder de destrucción que genera la agro-biodiversidad nacional.

El brasileño aseveró que la fórmula sector privado + pobreza + obesidad + inseguridad alimentaria, lleva a una sobrecarga de gastos de servicios el sector salud.

Y destacó que la fórmula de hambre cero surge a partir del acceso a la alimentación mediante la generación de ingresos, fortalecimiento de la agricultura familiar y la movilización y el control social.

“Es decir, la participación de la población y el gobierno de manera conjunta”, concluyó.

En resumen, el fomento a la cultura alimentaria, el conocimiento nutricional y la aplicación de ambas en el sector infantil, son los principios aplicados por Francia, Japón y Brasil en el interés del fomento a la alimentación sana y nutritiva, con el objeto de erradicar las enfermedades epidemiológicas no transmisibles como la obesidad y la diabetes, factores que benefician y disminuyen considerablemente el gasto económico en el sector salud.

Urge modificar el marco regulatorio y ambiental que ha generado obesidad en México

Coinciden expertos que la presión de la industria para evitar las regulaciones es un fenómeno internacional.

GORDO SUPER Y PORKYAutoridades, expertos y académicos coincidieron en la necesidad de actuar urgentemente contra la obesidad y el sobrepeso en México, para lo cual, dijeron, es necesario que el Estado asuma su responsabilidad regulatoria y se modifique el medio ambiente que genera los malos hábitos de consumo.

En el Foro Internacional sobre Políticas de Combate contra la Obesidad, Eduardo Jaramillo Navarrete, director general de Promoción de la Salud de la Secretaria de Salud, anunció que en fechas próximas Enrique Peña Nieto presentará a la nación la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, la cual será una política pública integral de prevención, promoción de salud y de atención médica de acceso efectivo a servicios a la salud.

En su oportunidad, Juan Rivera Dommarco, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud en el Instituto Nacional de Salud Pública, alertó sobre cómo ha cambiado la composición física del mexicano y en los últimos 50 años la obesidad y el sobrepeso han derivado en otras enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial.

Por ello, añadió, debe modificarse la información, la disponibilidad de los alimentos y bebidas, y modificar el marco regulatorio para evitar que siga creciendo esta epidemia que afecta a siete de cada diez adultos y tres de cada diez niños.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor y miembro de la Alianza por la Salud Alimentaria, señaló que los costos actuales directos e indirectos de esta epidemia de sobrepeso y obesidad ascienden a 80 mil millones de pesos y se espera que lleguen a entre 150 y 170 mil millones de pesos al final de la actual administración.

Calvillo dio a conocer otras alarmantes cifras como que México se ha convertido en el mayor consumidor de Coca-Cola por habitante, uno de los mayores consumidores del planeta de sopas instantáneas, cayendo dramáticamente el consumo de frutas y verduras en 30 por ciento en los últimos 14 años, y de frijol en un 50 por ciento en los últimos 20 años.

En su participación, Enrique Jacoby, asesor regional en Alimentación Saludable y Vida Activa de la OPS en Washington, alertó sobre la constante presión de la industria para evitar que leyes que han sido aprobadas en distintos países de América Latina hayan sido detenidas.

Afirmó que a la llamada comida chatarra se le tiene que atacar en tres frentes: precio, accesibilidad e imagen.

Frank Chalupka, profesor distinguido de economía en la Universidad de Illinois en Chicago y director del Centro de Políticas de Salud del Instituto para la Salud, Investigación y Políticas Públicas, señaló que para lograr modificar los hábitos de consumo es necesario modificar el medio ambiente y evitar la manipulación de precios y la publicidad.

Destacó por último que sólo la regulación puede lograr modificar el entorno obesogénico.