El efecto “ANGELINA”

Gran revuelo causó, la semana pasada, la decisión de Angelina Jolie de someterse a una mastectomía preventiva, que hasta llegó a la revista TIME, que dedicó su portada a la famosa actriz hollywoodense.

Doctor Alvaro de Lachica B. / Alianza Cívica / A los Cuatro Vientos

Con el título «El efecto Angelina», la publicación presenta una imagen en blanco y negro con la actriz de perfil. Pero el gesto de Angelina Jolie de someterse a una doble mastectomía preventiva tiene un gran valor simbólico.

Existen gestos aparentemente superficiales que tienen una gran valía. Sobre el cáncer de mama se han llenado en estos días, innumerables espacios en los medios de comunicación que han dado cuenta de la mayor o menor mortalidad femenina que conlleva, depende del tipo de gen que se tenga, de los constantes avances científicos que se han hecho para afrontar la enfermedad y de las múltiples acciones de solidaridad puestas en marcha por diferentes organizaciones ciudadanas, tomando como bandera a las mujeres contra el cáncer de mama.

Un test positivo es solo el comienzo de un largo camino de decisiones, en el que se va imponiendo la idea de que, dentro de la desgracia, no dejan de ser mujeres afortunadas porque han tenido la oportunidad de conocer a tiempo la amenaza y disponen de opciones para combatirla, algo que la madre de Angelina no tuvo y que tampoco tienen otros muchos portadores de graves anomalías genéticas para las que no hay todavía tratamiento posible.

Hay veces que la vida te coloca ante la difícil posición de tener que elegir entre dos males. En esos casos, lo difícil es establecer cuál de ellos es el menor y calibrar bien sus consecuencias.

Además de sus inmensos ojos azules y una belleza explosiva que la han convertido en un icono mundial, Angelina Jolie heredó una alteración genética que hace que tenga altísimas probabilidades de sufrir cáncer de mama y bastantes de desarrollar también un tumor de ovario. Aunque ahora mismo está sana, sabe que es portadora del mismo gen chato, que causó la muerte de su madre cuando tenía 56 años, después de luchar sin éxito contra el cáncer durante casi una década.

De modo que Angelina Jolie ha tomado una decisión. Se ha sometido a una doble mastectomía, es decir, la extirpación de las dos mamas, y ha anunciado que también se someterá a extirpación de ovarios.

No hay duda que el paso adelante de una sola mujer ha sido capaz de lanzar un potente mensaje global sobre la importancia de la prevención y el rechazo a la estigmatización que hasta hace poco significaba este padecimiento. Este es el dilema al que se enfrentan miles de mujeres a las que, como a Angelina Jolie, se les diagnostica cada año una alteración en los genes BRCA1 y BRCA2. O convivir con el riesgo y someterse a estrictos controles de vigilancia por si aparece el tumor, o someterse preventivamente a una doble mastectomía para impedirlo, pues en esta operación hay también una a veces insuperable sensación de pérdida de feminidad provocada por la amputación sufrida.

No hay dos historias iguales, pero la de Angelina, ilustra bien la naturaleza de las posibilidades, temores y dilemas que dan vueltas sobre las almohadas de las mujeres afectadas.

El cáncer de mama ocupa el segundo lugar en frecuencia, entre los cánceres entre mujeres. En nuestro país, en los últimos seis años el cáncer de mama se ha incrementado 28% y las mexicanas lo padecen 10 años antes que las mujeres de países desarrollados; cada año se detectan alrededor de 14 mil casos, la mayoría en etapa avanzada y se registran poco más de cinco mil 200 defunciones anuales.

Baja California se ha situado en el segundo lugar a nivel nacional en muertes por esta dolencia y hay que acordarse de que en nuestro estado, arriba del 20% del total de la población no tiene acceso a servicios de salud.

La información puede ser fuente de sufrimiento, pero también puede convertirse en una oportunidad. Diez años después de la secuenciación del genoma humano, se han identificado los genes asociados a más de 3.000 enfermedades hereditarias. La vida viene con muchos retos. Los que no nos deben asustar son los que podemos controlar.