Fukuoka: la agricultura natural y el futuro de la humanidad

Dicen algunas voces por ahí que el nuevo milenio es el milenio de la biología, del medio ambiente y de la cultura sustentable. Sin embargo, la mayor parte de la población mundial actual vive su día a día inmersa en una matriz cultural configurada para que compre, coma, se entretenga, gane dinero, o haga frente a su declive biológico sin jamás considerar el tener la menor injerencia en el proceso que lleva los alimentos a su mesa y la de sus hijos.

Eli Gaiano*

Sin embargo desde hace casi un siglo la agricultura se ha desarrollado por un camino que degrada la microbiología de los suelos arables, mediante el uso de petroquímicos. En efecto, los suelos que desde tiempos remotos han sido considerados las tierras de cultivo, producto de la sedimentación de materia orgánica procedente del paisaje, de los ecosistemas que rodean estos valles fértiles, están en vías de destrucción a nivel mundial.

Y es que existe una desinformación masiva en las sociedades modernas. No se comprende que hemos destruido los ecosistemas en por lo menos un 40% a nivel mundial, y que estos fueron en su momento el origen de la microbiología del suelo, microbiología que a su vez le confiere su fertilidad real al suelo, y no la simulada y forzada por el uso de petroquímicos. Esta microbiología, a su vez, representa la génesis biológica de la cadena alimenticia, la cadena de las especies, y por ende de nosotros mismos.

Tomemos como ejemplo los desaparecidos ecosistemas locales. La ganadería de los primeros pobladores destruyó la espesa capa de matorral costero que cubría las sinuosas colinas de nuestra ciudad y región. Los encinares y bosques de las tierras bajas dieron lugar a hipódromos, calles, bulevares, oxxos, Walmarts, etcétera.

Vivimos en una época en la que Tijuana y todas las áreas pobladas que la circundan, cuyos estratos de tierra de superficie anteriores a la llegada del hombre crecían al ritmo de un centímetro cada 300 años, son ahora suelos en proceso de muerte biológica, donde la microbiología desaparece a paso acelerado. Y si esta es la situación en el suelo que habitamos, no menos grave es la situación de las tierras fértiles que son explotadas en todo el mundo para alimentar, más que a una población, a un complejo económico que en nada guarda una relación responsable con nuestra base biológica.

Se considera entre expertos en suelos, en su mayor parte microbiólogos, que al ritmo actual de destrucción de los ecosistemas microbiológicos del suelo, los más complejos y menos estudiados por la ciencia, las tierras fértiles corren un serio riesgo de perder su fertilidad debido al uso de pesticidas, herbicidas y fertilizantes de origen petroquímico.

Masanobu Fukuoka (1913-2008), microbiólogo, investigador de patologías de las plantas, agrónomo, respondió a todo esto en su momento.

Su vida se desarrolló paralelamente al desarrollo de la agricultura moderna. Su respuesta: el retorno a la naturaleza, una agricultura natural, regeneración del suelo y una profunda revolución espiritual y biológica que lo coloca entre los grandes sabios de la actualidad, junto con la activista Vandana Shiva y los creadores australianos de la permacultura, Mollison y Holmgren, entre muchos otros.

Fukuoka es, y será si sobrevivimos, uno de los profetas de la regeneración de la relación entre el hombre y la naturaleza.

Sobre el método Fukuoka

FUKUOKAFukuoka (en la foto a la izquierda) practica un sistema de cultivo que él llama «agricultura natural».

Aunque algunas de sus prácticas son específicas a Japón, la idea que rige su método se ha aplicado con éxito alrededor del mundo. Su sistema se encuadra dentro del ámbito de la Permacultura.

La esencia del método de Fukuoka es reproducir las condiciones naturales tan fielmente como sea posible de modo que el suelo se enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta sin ningún esfuerzo añadido.

Principios de trabajo

– No arar: de esta forma se mantiene la estructura y composición del suelo con sus características óptimas de humedad y micronutrientes

– No usar abonos ni fertilizantes: mediante la interacción de los diferentes elementos botánicos, animales y minerales del suelo, la fertilidad del terreno de cultivo se regenera como en cualquier ecosistema no domesticado.

– No eliminar malas hierbas ni usar herbicidas: éstos destruyen los nutrientes y microorganismos del suelo, y sólo se justifican en monocultivos. Pero Fukuoka propone una interacción de plantas que enriquece y controla la biodiversidad de un suelo.

– No usar pesticidas: también matan la riqueza natural del suelo. La presencia de insectos puede equilibrarse en un cultivo.

– No podar: dejar a las plantas seguir su curso natural.

– Utilización masiva de las llamadas “Bolas de arcilla” (Nendo Dango).

Estos radicales principios de trabajo se basan en una filosofía de no hacer (Wu Wei) , o más exactamente no intervenir.

Fukuoka alcanzó un grado de comprensión de los microecosistemas del suelo, que ha ideado un sistema de trabajo que libera de laboreo y esfuerzos innecesarios de la agricultura conocida.

Su método, que él llama a veces Agricultura Natural Mahayana, se basa en empezar dando y luego recibir de forma natural , en lugar de exigir a la Tierra hasta agotarla.

* Eli Gaiano es pianista y compositor- Obtuvo su licenciatura en Música del Oberlin Conservatory of Music en 1986, y posteriormente cursó estudios de posgrado en la Universidad de Vienna, la Universidad de Michigan, el New England Conservatory of Music y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Vivió durante años en mecas progresistas de Estados Unidos (Oberlin, Ann Arbor) y desarrollo un fuerte interés en cultura orgánica, permacultura y medicina natural. Actualmente desarrolla el proyecto JOVENES ALISOS, localizado en la costa Sur del municipio bajacaliforniano de Playas de Rosarito.