Daño irreparable a cucapás con veda a la pesca de corvina

De eso vivimos y sólo a nosotros nos acosan, dicen indígenas.

Fernando Camacho Servín / La Jornada

A pesar de que la etnia indígena cucapá utiliza un sistema de pesca tradicional de bajo impacto que no pone en riesgo a ninguna especie en peligro de extinción, las autoridades siguen obstaculizando sus embarcaciones en el Golfo de California, lo cual ha mermado gravemente su economía, alertó el director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, Raúl Ramírez Baena.

Como se ha informado en estas páginas, el Alto Golfo de California y el delta del río Colorado fueron decretados en 1993 como zona de reserva de la biosfera, sin respetar el derecho a la consulta de las comunidades indígenas de la zona.

Posteriormente, el gobierno federal dio a conocer un plan de manejo de la reserva y emitió una veda de pesca para la corvina golfina, lo cual impide a los cucapás capturar más de 2 mil 300 toneladas de pescado al año.

En ese contexto, indicó Ramírez Baena, el pasado 7 de mayo la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Marina y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca decomisaron a los nativos tres embarcaciones, así como motores, redes y 40 toneladas de pescado.

Ignorando la reforma constitucional de derechos humanos de 2011 –que obliga al Estado mexicano a aplicar el principio pro homine, es decir, las leyes definidas en la Constitución o en tratados internacionales que más favorezcan a las personas–, las autoridades siguen negando los permisos de pesca a los cucapás, lo que les ha provocado un daño irreparable, pues el año pasado y en lo que va de este la etnia se ha visto obligada a tirar o regalar más de 246 toneladas de producto, lamentó el activista.

En entrevista telefónica con La Jornada desde Mexicali, Hilda Hurtado Valenzuela, presidenta de la Cooperativa Pueblo Indígena Cucapá, informó que los pescadores sostuvieron ayer una reunión con el presidente de la Comisión de Pesca del Senado, Francisco Salvador López Brito, para pedirle ayuda.

“Somos 80 familias directamente constituidas en cooperativas, pero todo el pueblo cucapá –que somos alrededor de 380 personas– nos dedicamos a la pesca. Por el tope de captura, en la segunda marea de este año ya rebasamos el límite y, además, en mayo comenzó una veda de corvina sin ningún sustento legal ni consulta”, denunció.

Dijimos de viva voz al senador que el pueblo cucapá sobrevive de la pesca de curvina; es todo lo que hacemos en el año. Quisiéramos saber por qué sólo a nosotros nos acosan, cuando hay más de 500 lanchas que sacan producto sin ningún problema. El presidente de la República dice que apoya la lucha contra el hambre, pero a nosotros nos hostigan, deploró.

Esta situación nos afecta muchísimo. No hemos visto un solo pago en todo el año, y eso perjudica nuestra supervivencia. Muchos jóvenes se han ido a Estados Unidos o a la ciudad porque no tienen trabajo, y la lengua de nosotros se está perdiendo porque no tenemos tiempo para defender nuestra cultura, manifestó Hurtado.