Problemas con la búsqueda de planetas extrasolares

Joaquin Bohigas Bosch/4Vientos

El Telescopio Espacial Kepler es el nombre de un satélite de la NASA que ha estado buscando planetas alrededor de lejanas estrellas desde hace 4 años.

Ha descubierto 132 planetas y encontró otros 2,730 candidatos, cuya existencia como planetas espera ser confirmada con observaciones terrestres. Su éxito más reciente fue el descubrimiento de tres planetas ligeramente más grandes que la Tierra, en los que podría haber agua líquida y, en consecuencia, alguna forma de vida.

Imagen comparativa de la Tierra, Venus y dos de los planetas extra solares descubiertos por Kepler. Las imagenes de la Tierra y Venus son fotografias, las de los planetas Kepler son dibujos artisticos, cuyos detalles probablemente tienen poca semejanza con la realidad.
Imagen comparativa de la Tierra, Venus y dos de los planetas extra solares descubiertos por Kepler. Las imagenes de la Tierra y Venus son fotografias, las de los planetas Kepler son dibujos artisticos, cuyos detalles probablemente tienen poca semejanza con la realidad.

El telescopio, que ha tenido un costo de 600 millones de dólares incluyendo su construcción y operación, ha sido uno de los experimentos más exitosos de ésta agencia especial.

El miércoles la NASA anunció que había dejado de operar desde el 12 de mayo, cuando uno de sus cuatro giróscopos (algo así como ruedas de bicicleta) había dejado de girar. En estos momentos sólo tiene dos giróscopos girando, por lo que no puede apuntar con la precisión y estabilidad requerida para llevar a cabo sus experimentos.

Kepler está a 65 millones de kilómetros de la Tierra. Aunque hubiera una nave espacial, a esa distancia es imposible enviar una misión que repare el satélite, como se hizo con el Telescopio Espacial Hubble.

Los técnicos y científicos del centro de control están haciendo grandes esfuerzos para revivir el giroscopio o para encontrar un truco que permita volver a usar este valiosísimo instrumento.

El telescopio fue enviado al espacio en 2009 y se esperaba que su misión durara hasta 2013. Cumplió con su plazo de existencia.

William Borucki, director científico del proyecto hizo las siguientes declaraciones: “Ha sido un largo viaje. Empezó con una idea en la que poca gente creía. En este momento estoy feliz con todo lo que hemos hecho. Lo diseñamos para que trabajara cuatro años y operó durante cuatro años … estoy encantado con nuestros logros. No me siento triste”.