Leyendo por la ciudad: La Vía Láctea

Un regalo hermoso, y muy “ad hoc” por el día de las madres, fue observar a una pareja en sus veintes, con mezclilla y camiseta, que desenfadadamente llegó a un restaurante con su hijito de tres años y un bebé de meses. Mientras esperaban, el llanto del bebé indicó claramente la hora de comer. Mi curiosidad sacó las antenas para registrar lo que seguía: ¿biberón o pecho? La mami era tan joven y lucía tan relajada…Mientras el padre atendía al mayorcito, ella  con toda naturalidad tomó al bebé en brazos y, levantándose la camiseta, entregó su pecho al pequeño. Ambos entraron en un espacio íntimo hermoso y casi imposible de tocar. No imagino cosas: la sonrisa en sus rostros era luminosa.

Lourdes Araceli González Lara/ A los Cuatro Vientos

La escena me conmovió porque lamentablemente no es la más común. El biberón ha ganado terreno en este mundo de comidas rápidas y de creencias erróneas culturalmente abonadas que nos dicen que ya no hay tiempo para las cosas básicas que nos sustentan, que nos dan raíz. A pesar de que la lactancia materna es la mejor vía para sustentar la buena salud y prevenir la mortalidad infantil, aún nos falta mucho camino en la educación y sensibilización de las madres y las familias como nidos seguros y alineados con el principio natural de la llegada al mundo: nacer y ser amamantados. Después, lo que siga…

madre indígena hijo

Por supuesto, las razones para decidir amamantar o no responden a una diversidad de causas: poco apoyo antes y alrededor del parto para iniciar y establecer la lactancia, razones de salud, horarios laborales incompatibles para las madres trabajadoras y falta de información que deriva en desconfianza de las capacidades propias para lograr una lactancia exitosa, están entre los factores relevantes.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 muestra un deterioro en la lactancia materna (LM). Si bien la duración promedio de la LM en México es de casi diez meses, según las encuestas de nutrición y salud de 1999, 2006 y 2012 (9.7, 10.4 y 10.2 meses respectivamente), el resto de indicadores muestran un descenso de la LM. El porcentaje de la LM exclusiva, en menores de seis meses, bajó entre el 2006 y 2012 de 22.3 por ciento a 14.5 por ciento en el medio urbano, y en medios rurales descendió a la mitad (36.9 a 18.5 por ciento). Las cifras son alarmantes y hablan de un cambio cultural opuesto a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para la alimentación del niño lactante y pequeño que, en teoría, se han establecido en todos los países del mundo.

mama y papa

Para lograr que la LM sea una realidad, por lo menos durante los primeros 6 meses de vida, y propiciar así la buena salud y desarrollo emocional del bebé y sus familias, se requiere la intervención de las instituciones de salud, organizaciones de la sociedad civil, empleadores conscientes que propicien condiciones aptas para las madres lactantes y que, desde el sistema educativo, se informe y promueva una imagen positiva  de la LM en todos los ambientes y situaciones.

Para más información consultar: La Liga de La Leche de México. Organización no lucrativa: www.llli.org/mexico.html

Lectura recomendada: Libro El arte femenino de amamantar: la lida de la leche internacional. Ed. Pax, 2001, México.

Originalmente publicado en: http://www.elvigia.net/noticia/la-v-l-ctea
LOURDES-LULU-GONZALEZ*Lourdes Araceli González Lara. Encargada del Área Académica del Centro Estatal de las Artes de Ensenada (CEARTE)