Cuentos e historias para la ternura: Las voces del dolor

El calendario está lleno de memoria e historias que a veces se quieren ocultar por los de arriba. Hace dos años, el ocho de mayo del 2011, miles de personas llegaron a la plaza del Zócalo de la Ciudad de México. Doscientas de ellas venían desde la ciudad de Cuernavaca, en el estado de Morelos, en la MARCHA ESTAMOS HASTA LA MADRE clamando justicia por sus familiares asesinados y el cese a la guerra contra la sociedad mexicana. Aquí les envío la historia de ese día, ojala y les conmueva.

Cuauhtémoc Rivera Godínez/ A los Cuatro Vientos

Los siguientes relatos son fragmentos de mi libro “Las voces del dolor, la valentía y la esperanza. De la marcha estamos hasta la madre a la carava del consuelo”.

Ciudad Universitaria- Niño Perdido- Bellas Artes-Zócalo.

Lucio se encuentra de pie, admirando la Torre de la Rectoría de la UNAM. Son la 7:30 horas de una mañana soleada. Esa imagen del edifico universitario le trae a la mente el recuerdo de aquel miércoles siete de julio de 1977, cuando desde un camión de pasajeros miraba desconsolado, enojado y asombrado ese mismo edificio. Estaba en ese autobús con 40 universitarios más, estudiantes, profesores y trabajadores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, todos ellos detenidos por la policía que incursionaba en la UNAM a solicitud del entonces rector Guillermo Soberón, para romper la huelga del sindicato universitario.

Muchos años en ese centro de enseñanza, soñando con cientos de compañeros para que la universidad acogiera a los más jodidos, a los siempre perdedores, a lo que poco o nada tienen. Y ese domingo 8 de mayo del 2011, 34 años después, Lucio sigue ahí, parado, observando, viendo y viviendo como la Universidad Nacional, nuevamente con el apoyo de sus estudiantes, profesores y trabajadores democráticos, abre sus puertas para recibir, ahora, a las víctimas y sobrevivientes de una guerra que viene del norte del continente.

NO MÁS SANGRESon centenares de personas las que esperan impacientes la salida de La Marcha Estamos Hasta la Madre. Muchachas, muchachos, niñas, niños, hombres, mujeres, ancianas y ancianos están ahí, muchos portando la camiseta blanca con la consigna NO más Sangre, otros, como Lucio, con la camiseta dorada y azul de los pumas dela UNAM. Una voz conocida saca de sus recuerdos a Lucio “Sigues de necio ¿verdad?”. Es Francisco Gómez, maestro, amigo y “gurú” “Pues, aquí seguimos, como usted ¿no?”, y ambos sueltan la carcajada.

“Esta marcha lleva la ruta del camión que yo tomaba para venir a la UNAM hace 50 años, salía del Palacio de Bellas Artes, tomaba por la avenida Niño Perdido, que hoy le llaman Eje Central, y luego avenida Universidad hasta acá, va a estar largo y cansado el recorrido”, advierte el profesor. Para entonces ya son las 8:30 horas y se empiezan a organizar los marchistas. Curiosamente, hoy no hay palabras para salir, y mucho menos agradecimientos para los estudiantes que fungieron como anfitriones.

Alas 8:45 estalla la ¡Goya!, el estruendo de aplausos y reiniciar el caminar. Ricardo llega a punto de la salida y solamente dice “Vamos hasta el Zócalo de la Ciudad de México, entramos a la recta final, órale pues”

Desde su salida de la Ciudad Universitaria la marcha es aplaudida y apoyada por decenas de personas que se han apostado en las banquetas de la avenida. A las 9:15 la marcha hace su primera parada en la esquina de Avenida Universidad y la calle de Panzacola, en la Casa de los Misioneros del Espíritu Santo, ahí es recibida por decenas de familias y mujeres religiosas de las comunidades eclesiales de base. Decenas de globos surcan el cielo. Las y los marchistas son recibidas con amor, admiración, solidaridad, con frutas, agua y comida. Aquí la marcha ya es un río de esperanza que demanda se detenga la guerra contra la sociedad.

Un océano de esperanzas.

marcha siciliaEl crucero de la avenida Eje Central con el Viaducto Piedad es una ligera lomita. Cuando los marchistas llegan ahí, se entusiasman y emocionan hasta las lágrimas. Cuando dirigen hacia el frente su mirada, se puede ver que ese río de gente se ha transformado en un océano en donde no se alcanza a ver el inicio del contingente, y cuando voltean la mirada a su espalda, no se vislumbra el fin. Quienes llegan ahí, no pueden evitar el aplauso, la sonrisa, el reinicio de la esperanza. Ricardo no escapa a esas emociones. Con su cámara toma las fotografías. Ahora en el suelo, luego subido en el poste. Se acerca a Lucio y le dice “La hicimos, los doscientos que salimos de Cuerna nos hemos multiplicado por mil, somos un chingo”. Son la 13:45 horas, han transcurrido más de cinco horas de marcha.

 La alegría social contra la guerra gubernamental

lebaron-sicilia-cuartoscuroHasta el frente de la marcha va el poeta con su andar, a veces lento, a veces apretado. A su lado el hombre del norte, siempre con sombrero y camisa blanca, siempre con la bandera tricolor con el águila y la serpiente en el nopal. Decenas de familiares de los asesinados y desaparecidos caminan juntos. Atrás, miles y miles de muchachas y muchachos, niñas y niños, ancianas, ancianos, hombres y mujeres, bebés en carreolas, actores haciendo teatro en la calle, cantantes y cantores, la creatividad marchando. Nadie los obligó a marchar, están ahí porque quieren un país con justicia y dignidad, porque ya no quieren que esta guerra sea el negocio de imperio norteamericano y de los funcionarios de gobierno, y la sociedad ponga los muertos. Están ahí porque Estamos Hasta la Madre. Han transcurrido ocho horas de marcha y siguen caminando bajo el inclemente sol.

Al llegar al cruce de Eje Central y la calle de López, ya en el Centro Histórico de la ciudad, miles de personas esperan la marcha sobre el Eje Central, y otros cientos se encuentran esperando en contingentes en las calles aledañas. “Dicen que ya está lleno el Zócalo”,  le comenta a Lucio una señora delgada con vestido y sombrero blanco. Ricardo recibe una llamada de Carmen “¿Ya están por llegar? Estamos enfrente del Palacio de Bellas Artes, en el edificio del Banco de México, llegamos aquí hace tres horas, está llenísimo, hay mucha gente, dicen que ya está lleno el Zócalo, acá los esperamos, no tarden”.

 La llegada

Son las 16: 20 de la tarde, después de ocho horas de marchar, la descubierta de La Marcha Estamos Hasta la Madre entra a la plaza del Zócalo de la Ciudad de México por la calle de 5 de Mayo. Cientos de globos blancos se vislumbran en el cielo, las campanas de la Catedral retumban como si estuvieran dando la bienvenida a los sobrevivientes de la guerra. Caminan hacia la esquina configurada por el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, ahí está instalado el templete desde el cual intervienen, desde hace varias horas, familiares que dan testimonio de sus desaparecidos y de sus muertos.

ZÓCALO SIEMPREJesús ha estado ahí, en esa plaza, decenas de veces, cientos de veces, y le dice a Lucio “Estuvimos aquí en el 68. ¿Recuerdas esa noche en que nos quedamos a dormir aquí en el Zócalo y llegó el ejército en la madrugada? Estuve en el 85 con los sismos, en el 88 contra el fraude electoral, en los noventa con las caravanas zapatistas de los comandantes, en el 2000 con la huelga de los estudiantes de la UNAM, y en el 2006 contra el nuevo fraude. Nuevamente estamos aquí, somos necios, y esto va creciendo y va a crecer más. Estoy aquí con mi esposa, con mis hermanos, con mis sobrinos y nietas. Estamos aquí porque ya Estamos Hasta la Madre”.

Con un nudo en la garganta y muy emocionado agrega “Como dice Silvio: “Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio: la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio. Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Allá dios, que será divino. Yo me muero como viví”. Y Lucio se queda pensando “Pues sí, estos sí que son necios”.

La Reclamante

A las 16:24 horas la algarabía en el Zócalo era mayúscula, un cielo limpio y un sol en esplendor escuchaban y recibían a las y los nuevos nómadas.

Luz_Maria_DavilaEn el templete, una mujer de piel morena, cabello rizado, bajita de estatura, se dirige al público de la plaza y con su voz dulce dice “Aquí nos reúne en principio el dolor y la indignación… y precisamente por eso voy a leer el poema de Cristina Rivera Garza y que escribió con palabras de Luz María Dávila, la madre de dos muchachos asesinados en Salvárcar, Ciudad Juárez, el año pasado.

La poesía se llama La Reclamante.

“Discúlpeme, señor Presidente, pero no le doy  la mano/

usted no es mi amigo. Yo/

no le puedo dar la bienvenida/

Usted no es bienvenido/

nadie lo es./

Luz María Dávila, Villas de Salvárcar, madre de Marcos y José Luis Piña Dávila de19 y 17 años de edad./

No es justo/

mis muchachitos estaban en una fiesta/

y los mataron./

Masacre del sábado 30 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, 15 muertos./

Quiero que usted se disculpe por lo que dijo/

señor Presidente, que eran pandilleros…/

¡Es mentira!/

Uno estaba en la prepa y otro en la UACH;/

no estaban en la calle,/

estudiaban y trabajaban./

Porque aquí/

en Ciudad Juárez, póngase en mi lugar/

Villas de Salvárcar, mi espalda, mi fulmínea paradoja/

Hace dos años que se están cometiendo asesinatos/

se están cometiendo muchas cosas/

cometer es un verbo fúlgido, un radioso vértigo, un letárgico tremor/

se están cometiendo muchas cosas y nadie hace algo./

Y yo sólo quiero que se haga justicia,/

y no sólo para mis dos niños/

los difuntos remordidos, los fulmíneos masacrados, los fúlgidos perdidos/ sino para todos. Justicia./

Encarar, espetar, reclamar, echar en cara, demandar, exigir, requerir, reivindicar./

¡No me diga “por supuesto”, haga algo!/

Si a usted le hubieran matado a un hijo,/

Usted debajo de las piedras buscaba al asesino/

debajo de las piedras, debajo de piedras, debajo de/

pero como yo no tengo los recursos/

limosnas para las aves, mis huesos/

mi carne/

de tu carne mi carne/

póngase en mi lugar, póngase/

mis zapatos, mis uñas, mi calosfrío estelar/

no los puedo buscar porque no tengo/

recursos, tengo/ muertos a mis dos hijos./

Byagtor: entierro a cielo abierto que significa literalmente “dar limosnas a los pájaros”./

Tengo mi espalda. Mi lágrima. Mi martillo. /

No tengo justicia. Póngase/

en su sitio: Villas de Salvárcar, ahí/ donde mataron a mis dos hijos. /

Usted no es mi amigo, ésta/

es la mano que no le doy, póngase/

Señor Presidente/

en su lugar, le doy/

mi espalda/

mi sed, le doy, mi calosfrío ignoto, mi remordida ternura, mis fúlgidas aves, mis muertos/

Y la mujer bajita, de suéter azul, salió del salón limpiándose las lágrimas”.

 El mensaje del Presidente

Al llegar a la plaza en donde hace cientos de años fue fundada la gran ciudad mexica, el poeta se dirigió a sus hermanos:

sicilia 2“Antes de leer mi discurso, yo quiero pedir la renuncia del secretario de Seguridad Pública. Queremos oír el mensaje del presidente con esa renuncia, un mensaje del presidente de la República diciendo que sí nos oyó. Y la multitud aplaude, grita y entona “Muera Calderón”, el poeta agrega “No, que no muera, que lo despidan”.

Lucio voltea a ver al maestro Gómez y le dice “Ese García Luna, secretario de Seguridad Pública es una joya ¿verdad?”  Y Francisco contesta “Pues, es uno de los hombres fuertes de Estados Unidos en México, Anabel Hernández anota en su libro Los Hombres del Narco que García Luna es el protector de los principales cárteles de la droga y del secuestro, y que se ha hecho multimillonario de manera inexplicable Es un hombre muy poderoso. Jesús le pregunta “¿Cree usted que lo destituyan? Gómez sonríe y agrega “Hay información de que García Luna recibirá, dentro de unos días, un reconocimiento del gobierno colombiano, todo es parte de una estrategia imperial hacia América Latina, el poeta lo sabe y por eso propone su destitución. Lo que hay que preguntarse es si Calderón los escuchará. Yo no confío en que Calderón los escuche, veremos en las próximas semanas si lo escucha o no, y sonriendo, concluye “El tiempo pondrá a cada quien en su lugar”.

Con el ejemplo de ellas.

Dos mujeres sobrevivientes de la violencia de la guerra, una con un saldo de seis familiares asesinados en el estado de Chihuahua, y otra, con una hija asesinada en la guardería ABC en el estado de Sonora, ambas del norte de México, leen uno a uno lo seis puntos del Pacto Ciudadano para rehacer a la nación mexicana. 1.Exigimos esclarecer asesinatos y desapariciones y nombrar a las víctimas, 2.Exigimos poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana. 3. Exigimos combatir la corrupción y la impunidad.4. Exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen. 5. Exigimos la atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social.6. Exigimos democracia participativa.

Olga-ReyesOlga Reyes y Patricia Duarte, ellas están ahí, leyendo palabra por palabra, la propuesta para firmar en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 10 de junio del 2011. Olga y Patricia han buscado al presidente de la República y ambas han recibido sus repuestas: indiferencia, desprecio, engaños, propuestas de corrupción, encubrimiento de los asesinos. Lo conocen bien a él. Patricia le dijo, cara a cara, su dolor, su indignación, su coraje, su amor, su vida. Ellas se han mantenido leales y fieles a sus muertos, están ahí, poniendo su ejemplo para rehacer este país, nuestra nación.

CUAUHTÉMOC RIVERA*Licenciado en Sociología con estudios en maestría (Facultad de Ciencia Políticas y Sociales de la UNAM). Director del Centro de Estudios de la sociedad mexicana “José María Rivera Álvarez”. Consultor en Desarrollo Político y Social. Analista político, escritor, cronista, fotógrafo y promotor cultural. Narrador Oral y recolector de historias, cuentos y cosmovisiones. Director de IMAGINA, Compañía de Historias, Cuentos, Música y Canto. México – Cuba.
Publicaciones recientes:  Palabra de Clouthier (Edit. AndraVal.  2008); Voces del Dolor, la valentía y la esperanza ( CESM Ediciones. 2011); Palabra  antigua, historias y cuentos (Editorial La Feria de los Sueños. 2012);  El Cacheo. (Editorial La Feria de los Sueños. 2012). Audiograbaciones:  Allá, donde la Tierra termina (Grabaciones La Feria de los Sueños. 2009);  Raíces Okán Tutu. (Grabaciones La Feria de los Sueños. 2013).