Hay de Bestias a Bestias

Alianza Cívica, Ensenada B.C. – Este pasado día dos de mayo y dejando a un lado el aspecto político de la visita de Mr. Obama, una de las cosas que más nos llamó la atención fue el despliegue mediático de “La Bestia”, la limusina en la que se transportó el mandatario estadounidense por las calles de la Ciudad de México. No hay que confundirse; me refiero al “Cadillac One”, que es un impresionante tanque de guerra pero con vestidura de Giorggio Armani a la medida del Presidente de Estados unidos convertido en rock star.

Dr. Álvaro de Lachica B. / A los Cuatro Vientos

Y el mismo día, indocumentados centroamericanos que se encontraban trepados en la otra “Bestia” (tren) pero versión totonaca, a la altura de Veracruz, eran descolgados a empujones por grupos delictivos (Maras o Zetas), que se subieron a los techos de los vagones de carga, queriéndoles cobrar el peaje a golpes, impidiéndoles llegar al norte de México, para tratar de alcanzar el sueño americano.

Contrastes que tiene la vida, en la “Mexican Beast”, aferrados al metal candente de los techos de los vagones, viajan diariamente los menesterosos centroamericanos con sus sueños, esperanzas, tragedias, anhelos y soledades. A diferencia de estos migrantes cuya vida se transforma cuando suben al mortal tren mexicano, su contraparte americana, queda simbolizada en toda la reluciente belleza de su maquinaria cuando el Obamamóvil, recorre el mundo en la barriga de un avión militar y después baja como una vistosa criatura, para deslizarse por las avenidas de cualquier ciudad rendida a su rodada.

la-bestia-de-obamaEste Cadillac, con un valor de 300 mil dólares, es prácticamente un tanque de guerra; pimpollo de acero en el cual viaja seguro y conectado con todo el orbe, su legendario ocupante con acceso a códigos y proyectiles nucleares desde la piel de sus mullidos asientos; lleno de aparatos, sangre para transfusiones, sistema defensivo y equipos de comunicación con avances ni siquiera imaginados por los demás mortales, es también una bestia con vidrieras de 10 centímetros de espesor. Su chofer, ha sido entrenado con una estricta disciplina militar, en los centros de capacitación del Servicio Secreto, para cualquier eventualidad que pueda presentarse. Desde una verdadera urgencia, hasta  llegar a tiempo a La Casa Blanca para sintonizar “American Idol”.

A diferencia, el tren de la muerte que con sus innumerables toneladas de hierro crujiente que avanza moroso desde la frontera de México y Guatemala rumbo al norte, puede marcar la diferencia entre alcanzar el sueño americano o descubrir el infierno. Hay que agarrarse a cualquier manivela, tuerca o saliente que encuentres. El tren aúlla y coge algo de velocidad. Saltar o caerte puede significar morir. En nuestra Bestia, se pierde la vida y la dignidad. En su espinazo, si un puñado de forajidos dicen: “te vamos a agarrar y te vamos a violar”, lo hacen… enfrente de todos… y nadie dice nada.

BESTIA COMIDAEn ese monstruo repleto de gentes con quimeras y esperanzas rumbo a la utopía del norte; hombres y mujeres se encuentran y desencuentran, se solidarizan,  huyen, víctimas de un sistema triturador y excluyente. Personificación misma del desamparo, pero también de la resistencia, la perseverancia, ejemplos vivísimos del potencial humano de seguir luchando por una vida digna… con todo en contra.

Mientras tanto, nosotros, cómodamente sentados viendo la tele, con la mirada como plato, mejor nos desentendemos de nuestra versión mexicana de esta bestia y señalamos con el índice de la envidia y sumisión ante el poderío absoluto. Es La Bestia del poder bestial.

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ALVARO-DE-LACHICA*Álvaro de Lachica y Bonilla. Médico cirujano. Miembro de Amnistía Internacional, de Greenpeace, de Alianza Cívica y de Médicos Sin Fronteras.