Día internacional de la Danza en Coyoacán

Parto del kiosko que se halla frente al edificio delegacional de Coyoacán. El Jardín Hidalgo bulle con gente que aprovecha su sábado paseando por sus andadores y descansando en sus bancas. Me doy una vuelta por el centro y decido caminar hacia el barrio de Santa Catarina, esperando encontrar algún espectáculo interesante.

Uriel Luviano / A los Cuatro Vientos

No tengo que caminar muchas cuadras antes de llegar a la Iglesia de Santa Catarina, que le da nombre al bello barrio donde se encuentra. Al ser las fiestas patronales, hay una feria instalada en la plaza que funge como atrio de la edificación religiosa. Sin embargo, no son juegos mecánicos lo que busco y decido entrar a la Casa de Cultura “Jesús Reyes Heroles”. Donde, al parecer, habrá una presentación de danza.

Entro y me dan un programa bastante prometedor. Al parecer, si corro al jardín del recinto, podré presenciar el número de Jazz contemporáneo, a cargo de la maestra María Valdés. Llego justo a tiempo para ver una coreografía del Canon en Re mayor de Pachebel bastante buena.

danza 3Ahora, la maestra Verónica Macías nos presenta tres danzas hindúes, acompañadas de una muy completa explicación de los mudras (posturas y gestos que tienen un significado asociado) utilizados en cada danza. Con muchísima habilidad y gracia nos cuenta historias de la mitología hindú y nos mantiene hipnotizados por casi media hora.

Terminado ese número, el maestro Wilber Olivera alegra la tarde con sones y chilenas de Oaxaca, bailadas por niños de entre 4 y 12 años. Los jóvenes danzantes exudan entusiasmo en la tarima y su talentoso maestro le agrega picante al ambiente cantando coplas que hábilmente logra censurar, para mantener el ambiente familiar de evento.

danza uriel

Entre baile y baile, me tomo unos minutos para recorrer las jardineras de este bello edificio. Me maravillo ante las esculturas que adornan los caminitos y los altos árboles cuya edad no atino a estimar.

Llega la hora de irme, y antes de abandonar esta bella delegación decido pasar por un café de olla en El Jarocho, pintoresco café que rápidamente se ha ganado mi amor, principalmente por el precio.

Con mi delicioso café en la mano, me siento en una banca a esperar a que se enfríe un poco, mientras la gente pasa, con perros, con parejas, con amigos, solas, acompañadas. Gente, al fin y al cabo, creo que nada define mejor a la vieja ciudad de hierro que la gente.

URIEL LUVIANO*Uriel Adrián Luviano Valenzuela. Estudiante de Física y miembro de Pluma Joven A.C. (Crónica y fotos de Uriel Luviano)