Memoriales: Lugares de culto en torno a procesos de recuerdo

Es válido iniciar con la interrogante planteada por Maurice Halbwachs (1950), quien plantea si realmente es posible pensar la existencia de una memoria sin puntos de referencia y de un contexto histórico colectivo sin memoria.

Felipe Hasen / Diego Sandoval / Revista Chilena de Antropología Visual

En este sentido ¿Cómo se crea memoria ante la muerte y se generan símbolos para recordar a los Detenidos Desaparecidos? ¿Cómo esos rituales cargados de marcas personales se traspasan y son validados socialmente?

Símbolos que no solo quedan en el ritual, sino que provocan cambios en leyes, imponen juicios y presionan frente a la idea que la muerte, el asesinato y la desaparición tienen un límite, a la vez que exigen respuestas.

Por omisión o saturación, estas memorias pueblan las representaciones sobre la cultura política actual de nuestro país, provocando una clara tensión entre los polos que van desde la “necesidad de recordar para no repetir”, al “es mejor no desenterrar el pasado”.

Entre estos dos polos, se localiza una serie de memorias, de formas de relatar el pasado, pero sobre todo de tratar el presente, dando cuenta de personas interesadas en tornar públicos los dramas que envuelven la desaparición, el asesinato y la muerte.

Frente a la impunidad de la desaparición, nace un nuevo drama, un colectivo de personas organizadas que gesta denuncias y crea símbolos y signos para instalar en el ámbito público sus tragedias.

El eje principal de esta etnografía visual, se centra en las reinterpretaciones que se realizan en la actualidad de las memorias que se trazan y sociabilizan en torno a los desaparecidos políticos en Chile, demostrando la manera en que las memorias construidas en torno a la desaparición de personas, son pobladas de signos y símbolos legitimados (pañuelos, fotos, monumentos, etc.), que a su vez pasan a captar una nueva reinterpretación al hacer política en el presente frente a la muerte por represión o tragedias sociales.

Se entiende la posibilidad de realizar una “arqueología de la memoria” para poder interpretar estas marcas materiales y sus significados.

MEMORIAL

El uso de la fotografía como un elemento memorial permite ampliar sentidos y significados, al igual que elementos como la bandera en tanto un espacio de significación.

Otro aspecto interesante es la generación de memoria (a través de marcas) en espacios públicos. Monumentos, placas, y murales que han poblado las ciudades, así como las universidades, de gran parte del país (listas de desaparecidos, fotografías, dibujos y marcas de memoria).

Es trascendental recordar que toda sociedad es un sistema de interpretación del mundo. Cada sociedad construye su identidad a través de la hilvanación de identificaciones con las que se identifica e interpreta.

Ese sistema de interpretación, ese mundo que ella crea, es la barrera ante el “otro”. La identidad implicaría una memoria y un proyecto, un momento de mismisidad, una certeza de ser agente, una capacidad de protagonismo (Ericsson, 1994).

Hacer memoria en épocas, situaciones o territorios en conflicto, da cuenta de la necesidad de las personas de mantener viva su historia, junto con una férrea resistencia al olvido.

En resumen, de lo que se quiere dar cuenta en el presente trabajo, es tanto de las marcas e inscripciones, como también de los olvidos, ausencias y supresiones que forman parte del espacio urbano y de la lectura que ésta ofrece tanto del pasado, como del presente.

Hojea, descarga o lee el artículo completo a través de la Revista Chilena de Antropología Visual