El Barzón pide que Reforma Financiera impulse la banca de desarrollo y no el cobro de garantías

– La iniciativa de reforma debe incluir al Banxico como condición para 
mejorar la calidad del crecimiento.

– Ninguna economía que subsidia cada vez más a sus competidores 
podrá tener un mercado interno fuerte y una recaudación sana.

– Un sistema bancario que no presta puede cumplir con cualquier
 requisito de Basilea. No es mérito.

– ¿Por qué darle más facilidades de cobro en una economía que no
 solicita crédito porque no tiene la seguridad de pagarlo?

– ¿Esa propuesta es para asegurar una nueva fase de concentración 
basada en el embargo brutal de activos?

– Los integrantes del Pacto no puede ignorar ese riesgo.

Barzón Nacional / USFIN

Ante las múltiples declaraciones del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, de que impulsará una reforma financiera basada en otorgar a la banca mayores atribuciones para quedarse con las garantías de quienes no cubran sus pagos, El Barzón considera necesario advertir que eso sería cometer un grave error.

Lo más grave es que todo indica que esa decisión parte de un diagnóstico equivocado, que de manera semejante a lo que se está haciendo en la Cruzada Nacional contra el Hambre, pone en manos de los grandes consorcios la solución de los problemas del país

Contra las aspiraciones de la sociedad, en lugar de apoyarse en los pequeños y medianos productores del país, la Cruzada y la reforma financiera arrojan al nuevo gobierno a los brazos de los culpables de la crisis de bajo crecimiento económico, de la enorme concentración de la riqueza y de la pobreza y el hambre en amplios sectores de la población.

Sobra decir que eso solamente aumentará los riesgos de presiones sociales que, de por sí, en los últimos años han encontrado una válvula de escape en actividades ilícitas.

Ya habíamos señalado que esas empresas sólo buscarán aumentar su poder económico a partir de operaciones especulativas, desplazarán a los productores y, ahora, según ha dejado entrever el secretario de Hacienda, mediante la facilidad del cobro, permitirán despojar a los productores de sus bienes. Esa no es la solución.

Así, aprovechando que Hacienda decidió posponer su anuncio de la reforma financiera, y en coincidencia con el inicio de la convención de los banqueros en Acapulco, El Barzón considera necesario insistir en que la raíz del problema está en la estrategia económica, que gira en torno a la política estabilizadora aplicada por la misma secretaría de Hacienda y del Banco de México.

Como ya lo señalamos antes, no hay economía que resista que todos los recursos disponibles, incluso los de una generosa renta, como la petrolera, así como las remesas que le envían sus connacionales desde el exterior, se destinen a mantener un supuesto equilibrio en cuenta corriente que muestra cada vez más factores de inestabilidad.

Esta economía no puede tener un crecimiento sano cuando bajo la’ «supervisión y vigilancia» de su banco central, se incrementan sustancialmente los flujos de dólares de corto plazo que contribuyen a financiar la «inversión» de mexicanos en el exterior, en una real y grave fuga de capitales, hasta que sea insostenible.

Y en ese contexto, las «fortalezas» que observan en la banca el secretario de Hacienda y el Gobernador de Banco de México, sólo confirma que están partiendo de un diagnóstico equivocado.

BOLSA VALORES DFDe nada sirve la fortaleza que le atribuyen esos funcionarios a la banca, cuando cualquiera de sus propios datos confirma que está muy bien capitalizada, no porque asuma los riesgos que demandan las necesidades del país, sino por lo contrario, porque no presta y es ajena a las necesidades de financiamiento.

Las cifras de la cartera de crédito vigente de la banca comercial del país muestran que se mantiene muy debajo de los niveles registrados hasta antes de 1994. También se comprueba que de 1994 a 2013, al considerar la cartera total, la participación de los recursos destinados a la industria manufacturera se redujo de 18% a 9.6%; y en cambio, el financiamiento al consumo aumentó su participación de 6.7% a 21.7% en una paradoja en la que la banca no apoya el crecimiento y la generación de empleo pero sí busca expoliar a los consumidores que requieren recursos para completar su gasto.

Por supuesto, en esa combinación muchos de ellos se ven obligados a caer en situación de no pago en un proceso que debería transparentarse, porque con los cambios legales que se han aprobado a favor de la banca esa situación no se refleja en el balance de las instituciones, porque la cartera vencida la «venden» a sus propias administradoras que se encargan de cobrar brutalmente las deudas vencidas.

Por otra parte, sería interesante que antes de dar a conocer su propuesta de reforma financiera, Hacienda y Banxico obliguen a la banca a transparentar sus costos de operación que, evaluados con respecto a sus activos y a pesar de los cambios legales, sigue siendo la más alta comparada con otros países de América Latina y el mundo.

Habría que revisar los niveles de tasas de interés y evaluar si corresponde a los parámetros internacionales, porque de acuerdo con el Banco de México, la Tasa Activa se encuentra influida de manera determinante por el riesgo de crédito, es decir, el riesgo de no pago, pero también llaman la atención sus enormes costos administrativos y utilidades, así como en el costo por fondeo en un país en el que la banca paga tasas mínimas.

Es por eso que en la USFIN y El Barzón, insistimos en que el Banco de México no puede tener como único objetivo el control de la inflación. Debe asumir la obligación de promover la estabilidad mediante la productividad y producción nacional, garantizando el crecimiento de la economía nacional.

Asimismo, la supervisión sobre la banca comercial lo debe obligar a adoptar medidas para estimular el ahorro y tasas máximas y para colocar crédito en actividades productivas, de modo que garantice un flujo de crédito hacia la industria, la agricultura y los servicios.

También demandamos una banca de desarrollo realmente comprometida con las necesidades de los productores nacionales y un sistema nacional de garantías como instrumento realmente determinante para reducir el costo del dinero.

Asimismo demandamos una reforma del mercado de valores para garantizar la protección de los accionistas minoritarios y el establecimiento de los impuestos a las transacciones financieras.

Finalmente, nos parece fundamental la constitución de un verdadero organismo protector y de la defensa de los usuarios de servicios financieros con los cambios legales para evitar el embargo del salario, las pensiones y hasta los apoyos sociales, erradicar la cobranza abusiva y el fortalecimiento de una red de defensores de oficio con capacidad de atender los requerimientos judiciales, además de una amplia capacitación en materia financiera.

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